{"id":1091,"date":"2026-08-29T00:02:03","date_gmt":"2026-08-29T03:02:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/juventudes-empleo-precarizacion_1_13473850.html"},"modified":"2026-08-29T00:02:03","modified_gmt":"2026-08-29T03:02:03","slug":"juventudes-empleo-y-precarizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=1091","title":{"rendered":"Juventudes, empleo y precarizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/bd72c1ef-5570-4c3f-9353-f31edfa801f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/bd72c1ef-5570-4c3f-9353-f31edfa801f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Juventudes, empleo y precarizaci\u00f3n\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Mientras cae el empleo registrado y crece el cuentapropismo, casi dos de cada tres j\u00f3venes de 18 a 24 a\u00f1os trabajan sin aportes jubilatorios. La precarizaci\u00f3n de la entrada al mercado laboral no es un fen\u00f3meno pasajero: condiciona las trayectorias educativas, los ingresos y las posibilidades de construir una vida aut\u00f3noma.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> En los &uacute;ltimos d&iacute;as volvi&oacute; a irrumpir en la discusi&oacute;n p&uacute;blica el debate sobre la situaci&oacute;n de las juventudes. La agenda de los medios volvi&oacute; sobre problemas que conocemos hace tiempo: j&oacute;venes que no consiguen empleo, otros que trabajan en condiciones muy precarias, dificultades para acceder al primer trabajo formal y salarios que no alcanzan para construir una vida aut&oacute;noma. Que el tema vuelva a ocupar un lugar en el espacio p&uacute;blico es importante. El riesgo es que quede reducido a una sucesi&oacute;n de cifras alarmantes y se pierda de vista qu&eacute; proceso expresan. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los &uacute;ltimos datos del Monitor de Juventudes de Fundaci&oacute;n SES y CEPA permiten mirar ese proceso con mayor precisi&oacute;n. En el primer trimestre de 2026, el 63,9% de las y los j&oacute;venes ocupados de 18 a 24 a&ntilde;os trabajaba sin aportes jubilatorios. Son 685.000 j&oacute;venes en empleos informales. Un a&ntilde;o antes la proporci&oacute;n era del 57,5%. En apenas doce meses, la informalidad aument&oacute; 6,4 puntos porcentuales. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El deterioro se ve todav&iacute;a con m&aacute;s claridad cuando se observa qu&eacute; pas&oacute; con el empleo registrado. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo per&iacute;odo de 2026 se perdieron 94.000 puestos registrados entre j&oacute;venes de 18 a 24 a&ntilde;os. La cantidad de asalariados formales baj&oacute; de 481.000 a 387.000. Dentro de este grupo de edad, apenas el 36,1% de quienes tienen un empleo accede hoy a un trabajo registrado. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La distancia con el mundo adulto es enorme. Mientras la informalidad alcanza al 63,9% entre quienes tienen de 18 a 24 a&ntilde;os, entre los adultos se ubica en el 31,1%. Incluso en el grupo de 25 a 29 a&ntilde;os llega al 48,6%. La edad, entonces, no funciona &uacute;nicamente como una etapa de entrada al mercado de trabajo. En la Argentina actual, marca una desigualdad concreta en el acceso a derechos laborales. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hay otro dato que merece atenci&oacute;n. En el mismo per&iacute;odo creci&oacute; el trabajo por cuenta propia entre las personas de 18 a 24 a&ntilde;os, del 15,1% al 17,4%. Cuando el empleo registrado se contrae y el cuentapropismo avanza, una parte importante de ese crecimiento expresa estrategias de subsistencia: changas, ventas, trabajos por aplicaci&oacute;n, servicios informales. Actividades que permiten generar alg&uacute;n ingreso, pero muchas veces sin estabilidad, vacaciones, cobertura ante una enfermedad ni un horizonte previsible. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Las mujeres j&oacute;venes cargan adem&aacute;s con una precariedad mayor. Entre las ocupadas de 18 a 24 a&ntilde;os, el 64,5% trabaja en la informalidad, frente al 63,4% de los varones. La diferencia porcentual es peque&ntilde;a, pero se suma a otras desigualdades que condicionan las trayectorias laborales de las mujeres. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Conseguir una ocupaci&oacute;n y acceder a un empleo con derechos son cosas distintas. Para buena parte de las juventudes, el problema ya no es solamente cruzar la puerta del mercado laboral: es qu&eacute; encuentran una vez que logran entrar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Desde Fundaci&oacute;n SES venimos insistiendo en mirar las trayectorias juveniles de manera completa. La posibilidad de terminar la escuela, seguir estudiando, conseguir el primer empleo o independizarse no son momentos desconectados. Cuando una persona joven tiene que abandonar una formaci&oacute;n para generar ingresos cuanto antes, o acepta jornadas inestables porque no encuentra otra opci&oacute;n, esa decisi&oacute;n condiciona los pasos siguientes. El Monitor busca justamente seguir esas brechas y cambios a lo largo del tiempo, sin tratar a &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; como un grupo homog&eacute;neo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los datos de 2026 muestran que el deterioro laboral se aceler&oacute;. Y ocurre en un contexto en el que se redujeron pol&iacute;ticas que serv&iacute;an para sostener trayectorias educativas y amortiguar la entrada precaria al mundo del trabajo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La discusi&oacute;n sobre juventudes necesita salir de dos lugares comunes: la idea de una generaci&oacute;n que &ldquo;no quiere trabajar&rdquo; y la imagen de j&oacute;venes naturalmente adaptados a la flexibilidad porque crecieron con un celular en la mano. Los n&uacute;meros muestran otra cosa. Hay j&oacute;venes que trabajan, buscan trabajo y generan ingresos, pero lo hacen cada vez m&aacute;s lejos de las protecciones que durante d&eacute;cadas estuvieron asociadas al empleo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La pregunta que dejan los &uacute;ltimos datos es concreta: &iquest;qu&eacute; tipo de entrada a la vida adulta est&aacute; ofreciendo la sociedad, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica a nuestras juventudes? Si el primer empleo llega sin aportes, con ingresos inestables y sin derechos, la precariedad deja de ser un momento transitorio para convertirse en el punto de partida. Recuperar pol&iacute;ticas de acompa&ntilde;amiento educativo y construir mecanismos de protecci&oacute;n para las nuevas formas de trabajo juvenil son decisiones urgentes. Las juventudes no pueden seguir funcionando como la zona de ajuste del mercado laboral argentino. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>La autora es Coordinadora de Monitoreo y Evaluaci&oacute;n de Fundaci&oacute;n SES<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras cae el empleo registrado y crece el cuentapropismo, casi dos de cada tres j\u00f3venes de 18 a 24 a\u00f1os trabajan sin aportes jubilatorios. La precarizaci\u00f3n de la entrada al mercado laboral no es un fen\u00f3meno pasajero: condiciona las trayectorias educativas, los ingresos y las posibilidades de construir una vida aut\u00f3noma. 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