{"id":1161,"date":"2026-08-30T10:33:12","date_gmt":"2026-08-30T13:33:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/milei-escuela-democracia_129_13474818.html"},"modified":"2026-08-30T10:33:12","modified_gmt":"2026-08-30T13:33:12","slug":"milei-la-escuela-y-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=1161","title":{"rendered":"Milei, la escuela y la democracia"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/6c946dac-b3c7-4321-8910-baba6f1bc0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y232.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/6c946dac-b3c7-4321-8910-baba6f1bc0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y232.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Milei, la escuela y la democracia\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Las pol\u00edticas educativas y el discurso de Milei en la ORT vuelven a reivindicar el papel de la escuela en la construcci\u00f3n de una ciudadan\u00eda democr\u00e1tica.\n<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> El proyecto de &ldquo;Ley de Libertad Educativa&rdquo; que ha hecho circular el gobierno de Milei incluye la derogaci&oacute;n del art&iacute;culo 92 de la actual Ley de Educaci&oacute;n Nacional (LEN). Esta disposici&oacute;n incluye como parte de los contenidos curriculares comunes para todas las jurisdicciones el &ldquo;ejercicio y la memoria colectiva sobre los procesos hist&oacute;ricos y pol&iacute;ticos que quebraron el orden constitucional e instauraron el terrorismo de Estado con el objetivo de generar en los alumnos reflexiones y sentimientos democr&aacute;ticos y de defensa del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos&rdquo;. Por eso no nos extra&ntilde;a que en el mismo proyecto se elimine la prohibici&oacute;n de ejercer la carrera docente a quienes hayan sido condenados por delitos de lesa humanidad o hayan incurrido en actos de fuerza contra el orden institucional (art. 70). Al mismo tiempo, atentando en contra de los derechos de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, elimina la inhabilitaci&oacute;n para el ejercicio de la docencia a quienes hayan sido condenados por delitos contra la integridad sexual, a&uacute;n cuando se hubieren beneficiado por el indulto o conmutaci&oacute;n de la pena (art. 141). <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Estas propuestas del gobierno de Milei y<a href=\"https:\/\/www.eldiarioar.com\/politica\/criticas-milei-discurso-ort-exdirector-colegio-cuestiono-presidente-pidio-no-profundizar-brecha_1_13473662.html\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\"> su discurso en la ORT<\/a> reabren el debate acerca del papel de la escuela respecto de la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a, la transmisi&oacute;n de la memoria social, del abordaje de los hechos traum&aacute;ticos de nuestra historia, de la condena a los golpes y al terrorismo de Estado y a la defensa de los derechos humanos y, en particular, de los ni&ntilde;os. &iquest;Debe ocuparse la escuela de estas problem&aacute;ticas? &iquest;O, al hacerlo, introduce la pol&iacute;tica en las aulas y desvirt&uacute;a el objetivo de las instituciones educativas? En este punto es esencial para el trabajo docente distinguir entre el discurso &ldquo;adoctrinante&rdquo;, partidario y agresivo hacia periodistas y opositores que formul&oacute; Milei esta semana &ndash; y que ya hab&iacute;a enunciado en su propia escuela secundaria- frente a los j&oacute;venes, y la necesidad de trabajar pedag&oacute;gicamente en la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones en los valores democr&aacute;ticos. <strong>La arenga de Milei en la ORT representa todo lo que debemos evitar en el &aacute;mbito escolar.<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los docentes somos conscientes de que la introducci&oacute;n en la escuela de temas pol&eacute;micos, beligerantes o traum&aacute;ticos del pasado reciente no es f&aacute;cil. La tradici&oacute;n liberal-positivista de nuestra educaci&oacute;n siempre ha puesto reparos a trabajar en el aula este tipo de contenidos. Fue el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n el que, decidido a terminar con el orden autoritario heredado de la dictadura, comenz&oacute; a llevar adelante pol&iacute;ticas educativas destinadas a desmantelar tanto la organizaci&oacute;n en base a una disciplina carcelaria de las instituciones, como la censura y los contenidos de caracter&iacute;sticas oscurantistas aprobados en el per&iacute;odo anterior. La dictadura hab&iacute;a prohibido autores como Mar&iacute;a Elena Walsh, Laura Devetach, Elsa Bornemann, Griselda Gambaro, Julio Cort&aacute;zar, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry y Manuel Puig, entre otros, y quemado miles de libros. Hab&iacute;a eliminado de los programas la matem&aacute;tica moderna, la teor&iacute;a de los conjuntos, la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, etc. La democracia permiti&oacute; no solo levantar estas prohibiciones, sino tambi&eacute;n reflexionar en las escuelas acerca de las razones que posibilitaron aquellas pol&iacute;ticas dictatoriales. Los aires nuevos que se hab&iacute;an expresado en el enorme trabajo de la CONADEP, el NUNCA M&Aacute;S y el Juicio a las Juntas ingresaron a la educaci&oacute;n de la mano de la vocaci&oacute;n democratizadora de los maestros y profesores. La inclusi&oacute;n del estudio y el debate de estas tem&aacute;ticas tuvieron un sentido reparador frente al pasado, pero tambi&eacute;n de construcci&oacute;n de identidad y de compromiso ciudadano y democr&aacute;tico hacia el futuro. No es dif&iacute;cil sostener que esta decisi&oacute;n del primer gobierno de la nueva democracia argentina jug&oacute; un papel trascendental para formar la ciudadan&iacute;a que logr&oacute; la actual continuidad institucional que, ni aun en los momentos de crisis econ&oacute;mica y de representaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s profunda que transit&oacute; nuestro pa&iacute;s en los inicios del siglo XXI, se puso en cuesti&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Frente a los intentos de denostar el papel de la escuela en la construcci&oacute;n de la memoria colectiva, es necesario volver a enfatizar la importancia de que se aborden estas problem&aacute;ticas. Debemos plantear que de ninguna manera implica incorporar la pol&iacute;tica al aula. <strong>Es tan pol&iacute;tico incluir estos temas en el &aacute;mbito escolar como no tratarlos<\/strong>. Como bien plantea In&eacute;s Dussel, su tratamiento solo &ldquo;pone en evidencia&rdquo; la politicidad de la transmisi&oacute;n de la memoria a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n. La diferencia radica en que, al introducirlos, se atenta contra el sentido com&uacute;n de la tradici&oacute;n escolar que sostiene la aparente neutralidad ideol&oacute;gica del trabajo escolar. <strong>La escuela transmite su mirada tanto por lo que incluye como por lo que deja afuera<\/strong>. Las consecuencias de los silencios curriculares que durante d&eacute;cadas se sostuvieron respecto de la historia de nuestros pueblos originarios, los efectos del colonialismo, los gobiernos de caracter&iacute;sticas populares, la realidad latinoamericana, el conflicto b&eacute;lico de Malvinas, etc., son elocuentes. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ahora bien, la reflexi&oacute;n junto con los alumnos respecto de los temas conflictivos o traum&aacute;ticos, muchos de ellos del pasado reciente como las consecuencias de la dictadura, nos exige a los docentes un desaf&iacute;o m&uacute;ltiple. En primer lugar, <strong>no confundir lo pol&iacute;tico con lo partidario<\/strong>. Aunque es un ejercicio de dif&iacute;cil ejecuci&oacute;n, los conocimientos y saberes vinculados a la condena al terrorismo de Estado, la defensa de los derechos, la mirada cr&iacute;tica a las desigualdades y la discriminaci&oacute;n, los conflictos sociales, las distintas concepciones sociales, entre otros, si bien no pueden estar alejados de perspectivas valorativas, <strong>no pueden de ninguna manera caer en propuestas proselitistas o de descalificaci&oacute;n de las miradas distintas<\/strong>. Ello implica, como ha planteado Alejandra Birgin, enfrentar el desaf&iacute;o de que la transmisi&oacute;n no se convierta en un legado incuestionable. Seg&uacute;n Birgin, el trabajo docente solo ser&aacute; fruct&iacute;fero si, a partir de los conocimientos, valores y sentimientos transmitidos en el aula, nuestros alumnos pueden, si as&iacute; lo consideran, transitar caminos e interrogantes diferentes a los que propone el docente. El respeto al derecho a cuestionar o reelaborar el legado intergeneracional debe incluir, por supuesto, tanto el derecho a adoptar otras posiciones, como al olvido. Pero ahora como derecho del ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o joven y no como resultado de la ausencia que impone la ausencia del tema en el trabajo escolar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En segundo lugar, la transmisi&oacute;n de la memoria, para ser efectiva, exige enfrentar los desaf&iacute;os propiamente pedag&oacute;gicos. Se trata de evitar una transmisi&oacute;n tecnocr&aacute;tica. En otras palabras, <strong>la escuela debe evitar transmitir las experiencias del dolor o el horror de forma tal que, al &ldquo;ense&ntilde;ar la memoria de memoria&rdquo;, se termine produciendo el olvido<\/strong>. Por eso, quiz&aacute;s, el desaf&iacute;o m&aacute;s trascendente para abordar el trabajo escolar de transmisi&oacute;n de procesos traum&aacute;ticos radique en estructurar una propuesta pedag&oacute;gica que logre poner en contacto intensamente a las nuevas generaciones no solo con los hechos y contenidos de la memoria, sino con las sensaciones, dramas, dolores, sue&ntilde;os e ilusiones de quienes los transitaron. Es imprescindible desarrollar pedagog&iacute;as que no aborden estos contenidos como si estuvieran esclerosados o fueran de &ldquo;bronce&rdquo;, para lo cual recurrir al arte, otras culturas, a nuevas tecnolog&iacute;as, como la IA, puede jugar un papel decisivo. Tambi&eacute;n exige permanentemente intentar vincular las miradas que existen sobre el pasado con sus implicancias en el presente que viven los alumnos y con su proyecci&oacute;n al futuro que deber&aacute;n enfrentar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hoy es el D&iacute;a Internacional de las V&iacute;ctimas de Desapariciones Forzadas. Lo transitamos en un contexto de fuertes tendencias negacionistas de los cr&iacute;menes cometidos por la dictadura y justificatorias del terrorismo de Estado. Es imprescindible fortalecer el papel de la escuela en torno a la defensa de la democracia y los derechos humanos. Es un buen momento para retomar las palabras de Theodor W. Adorno respecto del rol de la escuela frente a la barbarie del genocidio: &ldquo;<strong>La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas las que hay que plantear a la educaci&oacute;n<\/strong>. Precede tan absolutamente a cualquier otra que no creo ni tener que fundamentarla. Ante la monstruosidad de lo ocurrido, fundamentarla tendr&iacute;a algo de monstruoso (&#8230;) Cualquier debate sobre ideales educativos resulta vano e indiferente en comparaci&oacute;n con esto: que Auschwitz no se repita&rdquo;. Sin lugar a dudas, la escuela juega un rol fundamental en la distribuci&oacute;n democr&aacute;tica de conocimientos y saberes de calidad para todos los ni&ntilde;os y j&oacute;venes argentinos. Tambi&eacute;n en la transmisi&oacute;n de valores que permitan que las nuevas generaciones participen activamente en la construcci&oacute;n de una sociedad profundamente democr&aacute;tica que rechace cualquier forma de autoritarismo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>DF\/MG<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pol\u00edticas educativas y el discurso de Milei en la ORT vuelven a reivindicar el papel de la escuela en la construcci\u00f3n de una ciudadan\u00eda democr\u00e1tica. 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