{"id":1497,"date":"2026-09-05T00:02:57","date_gmt":"2026-09-05T03:02:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/diciembre-2001-cuerpo-calle_129_13488721.html"},"modified":"2026-09-05T00:02:57","modified_gmt":"2026-09-05T03:02:57","slug":"diciembre-de-2001-cuando-el-cuerpo-estaba-en-la-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=1497","title":{"rendered":"Diciembre de 2001: cuando el cuerpo estaba en la calle"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/b12212cc-69c2-4f90-89ba-2fc12fbfb606_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x853y154.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/b12212cc-69c2-4f90-89ba-2fc12fbfb606_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x853y154.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Diciembre de 2001: cuando el cuerpo estaba en la calle\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">A 25 a\u00f1os de la crisis que termin\u00f3 con un presidente huyendo en helic\u00f3ptero, el documental Diciembre, de Lucas Gallo, vuelve sobre las im\u00e1genes de saqueos, protestas y una sociedad que tom\u00f3 las calles hasta hacer tambalear al poder. Una mirada desde el presente, entre la fascinaci\u00f3n y el desconcierto, sobre aquello que ya no parece reconocible.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Nos pareci&oacute; bien ir un viernes por la noche al cine a ver un documental sobre Diciembre del 2001 en la Rep&uacute;blica Argentina. La pel&iacute;cula tambi&eacute;n se llama as&iacute;,<em> Diciembre<\/em>, y es del director Lucas Gallo, quien tambi&eacute;n dirigi&oacute; otro documental que se llama 1982, sobre los reveses de un pa&iacute;s que no estaba ni remotamente preparado para llevar adelante una guerra y sin embargo. La funci&oacute;n fue en la terraza de Arthaus, ya que la sala de proyecci&oacute;n de este Centro de Creaci&oacute;n Contempor&aacute;nea est&aacute; armada as&iacute;, al aire libre, en reposeras contradictorias y calefactores de exterior en Bartolom&eacute; Mitre y Reconquista. Desde nuestros asientos pod&iacute;amos ver la luna llena, que estaba quieta y blanca detr&aacute;s de la pantalla de proyecci&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La pel&iacute;cula empieza con un video de prensa formato MiniDV de un almuerzo de poca gala de Carlos Sa&uacute;l Menem junto a su esposa Cecilia Bolocco y colaboradores, periodistas, etc. A comienzos de diciembre del 2001, Carlos Menem ya se encontraba en libertad, despu&eacute;s de haber pasado 167 d&iacute;as de arresto domiciliario en una quinta en Don Torcuato &mdash;Cristina Kirchner ya lleva 442 en un departamento en Caba&mdash;. Menem sonr&iacute;e a la gente que le habla en ese almuerzo, y les responde cosas sobre sus costumbres de alimentaci&oacute;n, sobre qu&eacute; cosas prefiere porque le gustan m&aacute;s y cu&aacute;les son si o si una obligaci&oacute;n por restricciones de salud. Y nosotros ah&iacute; estamos, con nuestros cuerpos curvados sobre reposeras modernas, mirando la cara de un hombre que ya est&aacute; muerto y que nos provoca infinitos campos asociativos excepto la indiferencia. Al rato, la pel&iacute;cula nos zambulle en la pasarela infinita de im&aacute;genes del saqueo, familias enteras entrando a grandes cadenas o a peque&ntilde;os almacenes para llevarse lo que sea, lo que les viniera en suerte, por ejemplo, treinta paquetes de sal gruesa Dos Anclas, quince latas de pomadas Wassington para lustrar zapatos, servilletas Elite, quiz&aacute;s una botella de Sidra La Victoria. Vemos etiquetas de productos, recipientes reconocibles, y rostros h&uacute;medos por el calor, inyectados en adrenalina de la mala, ojos humedecidos de felicidad porque se pudo y a la vez de agon&iacute;a, tambi&eacute;n porque se pudo. Un grupo de polic&iacute;as de la Bonaerense restringen el paso a un grupo de vecinos mientras vac&iacute;an las g&oacute;ndolas de un supermercado en plena calle. Una vez que les dan el paso, las personas que aguardaban con bolsas vac&iacute;as se abalanzan sobre la mercader&iacute;a, apta para el consumo o no. Fuera de contexto podr&iacute;a ser una actividad festiva, donde algunos ganan, otros no tanto, y otros directamente se van como llegaron, con las manos llenas de aire. El 19 de diciembre por la noche un grupo de manifestantes rompe las cadenas que cierran las puertas de hierro del Congreso Nacional y lo abren. Algo impensado hoy. Los ciudadanos sin remeras entran al Sal&oacute;n azul &ndash;contiguo al de Pasos Perdidos y al recinto de Diputados&ndash; y tiran sillones y paneles por las escalinatas hacia la avenida Callao y empiezan una fogata. El incendio empieza adentro, tambi&eacute;n, y los civiles se abrazan y por momentos hasta se emocionan. &iexcl;Lo logramos! parece que se dijeran entre s&iacute;, aunque haberlo logrado sea tan victorioso como terrible. Un helic&oacute;ptero surca el cielo para no volver nunca m&aacute;s. El despegue es elegante. Las condiciones de vuelo, &oacute;ptimas. Las piedras que se arrojan desde la tierra no lo llegan a tocar. <em>Que se vayan todos, no queremos ning&uacute;n pol&iacute;tico,<\/em> grita una mujer con un beb&eacute; que juega con una cuchara en su cochecito. Y nosotros ac&aacute;, veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s, intentando recuperar ese sentimiento, admirando y lamentando tambi&eacute;n, esa evidente capacidad de acci&oacute;n que ten&iacute;an las personas en el pasado. &iquest;Usaban el cuerpo? Lo usaban. &iquest;Hasta el hartazgo? Hasta que sus reclamos fueron o&iacute;dos. &iquest;Sobrevivieron todos? Por supuesto que no. &iquest;Estar&iacute;amos dispuestos ahora a hacer algo as&iacute;? Lo dudo. El cuerpo ahora es algo relativo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Somos ciudadanos argentinos mirando nuestras haza&ntilde;as en reposeras. Estamos horrorizados por el pasado que nos constituye pero tambi&eacute;n podr&iacute;a reconocer cierto grado de arrogancia en este gesto contemplativo. Como alguien que mira hacia atr&aacute;s y piensa: &iexcl;mir&aacute; todo lo que hice! <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La pel&iacute;cula cierra en los primeros d&iacute;as de enero del 2002, cuando asume la presidencia que nadie quer&iacute;a, un casi kamikaze Eduardo Duhalde de sesenta a&ntilde;os. Da la sensaci&oacute;n de que durante treinta y un d&iacute;as corridos, incluso m&aacute;s, las calles de Argentina no se vaciaron ni de d&iacute;a ni de noche. No se vaciaron nunca. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Si bien no identifiqu&eacute; la pulsi&oacute;n del presente que llev&oacute; a los creadores de <em>Diciembre<\/em> a volver a narrar los hechos con tanta minuciosidad &mdash;porque coincidencias en el hoy, hay, y muchas&mdash;me gust&oacute; ver esas im&aacute;genes inmensamente proyectadas a metros del Banco de la Naci&oacute;n, de la Avenida de Mayo, de la Casa Rosada, hoy tan silenciosa y protegida como un tesoro &uacute;til. Me gust&oacute; m&aacute;s el hecho que el acto. Prestos a observar as&iacute;: como si todos los espectadores de esta funci&oacute;n estuvi&eacute;ramos viendo una autobiograf&iacute;a. O mejor dicho, un autorretrato en el que ya no nos encontramos del todo. Hoy somos m&aacute;s bien estas versiones barnizadas o incluso, ign&iacute;fugas, de nosotros mismos. Ni tan ambulantes, ni tan aguerridos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>CF\/MG<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 25 a\u00f1os de la crisis que termin\u00f3 con un presidente huyendo en helic\u00f3ptero, el documental Diciembre, de Lucas Gallo, vuelve sobre las im\u00e1genes de saqueos, protestas y una sociedad que tom\u00f3 las calles hasta hacer tambalear al poder. Una mirada desde el presente, entre la fascinaci\u00f3n y el desconcierto, sobre aquello que ya no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1498,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1497","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1497\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}