{"id":1912,"date":"2026-09-12T00:01:46","date_gmt":"2026-09-12T03:01:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/sociedad\/mujeres-volante-libertad-miedo-codigos-propios-calles_1_13504269.html"},"modified":"2026-09-12T00:01:46","modified_gmt":"2026-09-12T03:01:46","slug":"mujeres-al-volante-libertad-miedo-y-codigos-propios-en-las-calles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=1912","title":{"rendered":"Mujeres al volante: libertad, miedo y c\u00f3digos propios en las calles"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/bdf64615-6c0c-4532-b96a-317ceb779776_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x997y651.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/bdf64615-6c0c-4532-b96a-317ceb779776_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x997y651.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Mujeres al volante: libertad, miedo y c\u00f3digos propios en las calles\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Cada vez m\u00e1s mujeres trabajan como conductoras de aplicaciones y encuentran all\u00ed independencia econ\u00f3mica y flexibilidad. Pero tambi\u00e9n enfrentan acoso, prejuicios y riesgos que las llevan a construir sus propias reglas para moverse por una ciudad que todav\u00eda sienten desigual.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Hay una experiencia que muchas pasajeras conocen bien: subir a un auto de aplicaci&oacute;n y descubrir que quien est&aacute; al volante es una mujer. Para algunas, ese simple dato produce una inmediata sensaci&oacute;n de tranquilidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Cerca de veinte conductoras consultadas para esta nota coinciden en algo: al principio tuvieron miedo y, algunas veces, todav&iacute;a lo sienten. Sobre todo cuando est&aacute;n solas con un hombre dentro del auto y el viaje las lleva hacia una zona que no conocen.<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Rebecca Solnit<\/strong> habla en <em>Los hombres me explican cosas<\/em> de esa sensaci&oacute;n persistente de habitar un mundo que todav&iacute;a les recuerda a las mujeres cu&aacute;les ser&iacute;an los espacios que les corresponden y cu&aacute;les no. Las conductoras conviven con pasajeros que les explican c&oacute;mo manejar aunque ellas sepan hacerlo, les indican por d&oacute;nde ir aunque el GPS marque el camino, y con el acoso callejero, la inseguridad y la decisi&oacute;n de evitar determinados lugares de la ciudad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Detr&aacute;s de todas esas situaciones aparece, de distintas maneras, el mismo mensaje del que habla Solnit: &ldquo;Este no es tu mundo&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Los prejuicios no son la realidad<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Victoria Ocampo<\/strong> fue una de las primeras mujeres que se animaron a conducir un autom&oacute;vil en la Argentina. Recordaba que, cuando manejaba, algunos hombres le gritaban que se fuera a lavar los platos. Muchas mujeres mayores de cincuenta a&ntilde;os probablemente hayan escuchado alguna vez una frase parecida. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero los prejuicios no necesariamente se corresponden con lo que ocurre en las calles. <strong>Las estad&iacute;sticas muestran que las mujeres tienden a adoptar conductas m&aacute;s prudentes al volante: utilizan m&aacute;s el cintur&oacute;n de seguridad y respetan en mayor medida las normas de tr&aacute;nsito.<\/strong> <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/a830e882-25bd-42ea-800e-854daefbb950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Las mujeres buscan independencia y flexibilidad, pero la actividad no est\u00e1 exenta de peligros\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Las mujeres buscan independencia y flexibilidad, pero la actividad no est\u00e1 exenta de peligros <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n un estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el uso del cintur&oacute;n alcanza al 62,5% entre las mujeres y al 53,4% entre los varones. Tambi&eacute;n se observa entre ellas un mayor cumplimiento de las normas. Y hay una diferencia de base: de acuerdo con datos del organismo, el 72% de quienes conducen son hombres y el 28%, mujeres. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Existe, sin embargo, otra particularidad. Aunque los hombres aparecen en los estudios como m&aacute;s propensos a adoptar conductas riesgosas y a utilizar menos el cintur&oacute;n de seguridad, las mujeres pueden sufrir lesiones m&aacute;s graves en determinados siniestros y presentar un mayor riesgo de muerte. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Las voces de las conductoras<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Alejandra <\/strong>es socia-conductora y solo un d&iacute;a al mes no sale a manejar. El resto trabaja porque necesita cubrir sus gastos. &ldquo;No tengo miedo, pero la ciudad es una jungla, una jungla de cemento&rdquo;, dice. Habla de los micromachismos, de los camiones y colectivos que parecen sentirse due&ntilde;os de la calle y se le tiran encima del auto. Pero, cuando hace el balance, destaca otra cosa: la autonom&iacute;a que encontr&oacute; en este trabajo. &ldquo;Tengo libertad y elijo mis horas.&rdquo; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Claudia<\/strong> tiene cincuenta a&ntilde;os. Cuando termin&oacute; su contrato como administrativa y se encontr&oacute; frente a un mercado laboral inestable, decidi&oacute; probar con las aplicaciones. Empez&oacute; con miedo, pero r&aacute;pidamente desarroll&oacute; sus propias reglas. Como muchas de las entrevistadas, prefiere llevar mujeres, evita determinados barrios y no acepta transportar paquetes porque desconoce qu&eacute; pueden contener. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Consultada sobre si sufri&oacute; machismo o acoso, responde: &ldquo;Est&aacute;s sola con hombres, encerrada, est&aacute;s expuesta&rdquo;. Nunca le ocurri&oacute; nada que considere grave, pero s&iacute; recibi&oacute; mensajes de pasajeros que le preguntaron si pod&iacute;an pasar la noche con ella. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Antonella<\/strong> era dise&ntilde;adora de indumentaria y no llegaba a fin de mes. En 2024 decidi&oacute; empezar a manejar su auto. No conoc&iacute;a a nadie que lo hubiera hecho antes ni ten&iacute;a una red que pudiera explicarle c&oacute;mo funcionaba ese mundo. Compar&oacute; lo que pod&iacute;a ganar conduciendo con los ingresos de sus amigas y los n&uacute;meros cerraban mejor. Pero lo m&aacute;s importante vino despu&eacute;s: gracias a ese trabajo pudo estudiar lo que quer&iacute;a y crear un emprendimiento propio del que hoy vive. Para ella, manejar fue un puente. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Olga<\/strong> sabe que ser mujer puede significar estar expuesta a algo m&aacute;s que un robo. Alguna vez intentaron besarla por la fuerza. La mayor&iacute;a de sus pasajeras son mujeres y cuenta que los hombres mayores suelen indicarle c&oacute;mo manejar o por d&oacute;nde ir. Tambi&eacute;n percibe otra forma de violencia. Algunos conductores se vuelven m&aacute;s agresivos cuando descubren que quien est&aacute; al volante es una mujer. Aun as&iacute;, Olga prefiere trabajar en el auto antes que en una oficina. &ldquo;Ya tengo cincuenta a&ntilde;os, soy vieja para el mercado&rdquo;, dice. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Romina<\/strong> tambi&eacute;n tiene m&aacute;s de cincuenta. Dej&oacute; su trabajo cuando su hijo se fue de su casa y atraves&oacute; lo que describe como el s&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o. Lleva ocho a&ntilde;os manejando y nunca tuvo un problema grave. Pero no olvida su primer viaje: una madre desesperada llevaba a su hija a una guardia. &ldquo;Eso tenemos las mujeres: empat&iacute;a. Vamos despacio si hay una embarazada, sabemos cu&aacute;ndo hablar, cu&aacute;ndo escuchar, cu&aacute;ndo dar un consejo&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Mar&iacute;a<\/strong> tambi&eacute;n hizo viajes con miedo: hombres sentados atr&aacute;s, zonas peligrosas, momentos en los que no sab&iacute;a qu&eacute; pod&iacute;a pasar. Nunca sufri&oacute; un episodio grave. Sobre los mecanismos disponibles ante una situaci&oacute;n de riesgo, cuenta que la aplicaci&oacute;n les advierte sobre zonas complicadas y dispone de herramientas para comunicarse con el 911. Despu&eacute;s agrega algo que aprendi&oacute; con el tiempo. &ldquo;Como saben que no me van a ver m&aacute;s, me usan de confesionario. Y algunos ni los buenos d&iacute;as me dicen&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El crecimiento de las mujeres en este trabajo tambi&eacute;n aparece en los n&uacute;meros de las empresas. Consultada para esta nota, DiDi inform&oacute; que desde el lanzamiento de la Academia de Mujeres Conductoras, en 2022, se triplic&oacute; la cantidad de mujeres registradas como conductoras y, durante 2025, este segmento creci&oacute; un 121% y que los aspectos que ellas m&aacute;s valoran son la independencia econ&oacute;mica y la flexibilidad horaria. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n los datos aportados por la compa&ntilde;&iacute;a, el 76% de las conductoras son madres y el 80% realiza tareas de cuidado dentro del hogar. Poder decidir cu&aacute;ndo conectarse, d&oacute;nde trabajar y durante cu&aacute;nto tiempo les permite combinar los viajes con estudios, emprendimientos, responsabilidades familiares u otras ocupaciones. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La empresa se&ntilde;al&oacute; adem&aacute;s que utiliza inteligencia artificial para asignar y monitorear los viajes en tiempo real, detectar anomal&iacute;as, conductas peligrosas o desv&iacute;os de ruta. Tambi&eacute;n dispone de un bot&oacute;n de emergencia para contactar al 911, grabaci&oacute;n de audio y protocolos de atenci&oacute;n ante denuncias. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Mujeres que eligen a mujeres<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Irina Sternik<\/strong>, periodista especializada en cultura digital, sigue esta transformaci&oacute;n desde hace a&ntilde;os. Cuenta que durante la pandemia comenzaron a surgir y consolidarse servicios destinados espec&iacute;ficamente a mujeres, en paralelo con el crecimiento de las plataformas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Uber hab&iacute;a fortalecido en 2019 su comunidad de conductoras en la Argentina y en 2020 lanz&oacute; Uber Ellas. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, She Taxi, un servicio creado por la taxista Mar&iacute;a Eva Juncos, lleg&oacute; desde Rosario a la Ciudad de Buenos Aires y otras provincias. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Con el tiempo, las plataformas fueron incorporando distintas herramientas para vincular a conductoras y pasajeras. DiDi, por ejemplo, permite a sus conductoras elegir recibir viajes de mujeres. Hay una raz&oacute;n evidente: la sensaci&oacute;n de seguridad. Pero tambi&eacute;n hay otra: la confianza. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/f70f427a-c491-46ae-baee-f47def343d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"La calle tiene sus peligros y siempre es un alivio para una mujer ver que conduce otra mujer\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> La calle tiene sus peligros y siempre es un alivio para una mujer ver que conduce otra mujer <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">El precio de la libertad<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Elegir cu&aacute;ntas horas trabajar y en qu&eacute; momento del d&iacute;a tiene un valor enorme para muchas de las mujeres entrevistadas. Les permite cuidar a sus hijos, estudiar, sostener otro empleo, desarrollar un emprendimiento o simplemente obtener un ingreso cuando el mercado laboral tradicional no les ofrece una alternativa. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero las plataformas tambi&eacute;n pueden funcionar como respuesta a un problema social m&aacute;s amplio. En un contexto de dificultades para conseguir empleos estables, cada vez m&aacute;s personas necesitan encontrar otras maneras de generar ingresos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Hay una pregunta que atraviesa todas estas historias: &iquest;c&oacute;mo viven las mujeres la calle cuando pasan diez, doce o catorce horas dentro de un auto?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Las respuestas terminan convirti&eacute;ndose en una especie de manual informal de supervivencia: intentar llevar mujeres, hablar poco cuando quien viaja atr&aacute;s es un hombre, evitar zonas consideradas peligrosas, moverse por determinados barrios, no aceptar paquetes de desconocidos y, sobre todo, confiar en la intuici&oacute;n. Cuando algo parece estar mal, muchas prefieren no averiguarlo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Algunas de las conductoras cuentan que, cuando terminan de trabajar de noche, se quedan dormidas en una estaci&oacute;n de servicio hasta que vuelve a haber movimiento en las calles. Otras atravesaron emboscadas y robos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tambi&eacute;n acumulan historias de amor y desamor. Como la de una pasajera que, completamente nerviosa, le pidi&oacute; a una conductora que la llevara hasta un hotel porque acababa de descubrir que su marido estaba all&iacute; con otra mujer. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Son conductoras, pero durante horas tambi&eacute;n acompa&ntilde;an. Llevan familias a una guardia, escuchan problemas, esperan a que adolescentes entren a sus casas. Algunas pasan diez horas entre el tr&aacute;nsito, el cansancio y los malos tratos y, aun as&iacute;, cuando alguien abre la puerta del auto, reciben a esa persona con un &ldquo;buen d&iacute;a&rdquo;. Mujeres que, muchas veces, cuidan a otras mujeres. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Quiz&aacute;s por eso la sensaci&oacute;n de alivio que experimentan algunas pasajeras cuando suben a un auto y ven a una mujer detr&aacute;s del volante no sea solamente una cuesti&oacute;n de seguridad. Tambi&eacute;n puede ser el reconocimiento de alguien que conoce la misma ciudad, sus desigualdades y sus riesgos. Una mujer que conoce aquella sensaci&oacute;n de la que habla Solnit &mdash;&ldquo;este no es tu mundo&rdquo;&mdash; pero que aprendi&oacute; a ocuparlo de todos modos. Claudia lo resume en una frase dirigida a otras pasajeras antes de terminar un viaje: &ldquo;Siempre ped&iacute; que la conductora sea una mujer&rdquo;. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s mujeres trabajan como conductoras de aplicaciones y encuentran all\u00ed independencia econ\u00f3mica y flexibilidad. Pero tambi\u00e9n enfrentan acoso, prejuicios y riesgos que las llevan a construir sus propias reglas para moverse por una ciudad que todav\u00eda sienten desigual. 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