{"id":2835,"date":"2026-09-27T10:36:16","date_gmt":"2026-09-27T13:36:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/espectaculos\/tres-adioses-saborear-felizmente-segundo-vida-dias-contados_1_13541084.html"},"modified":"2026-09-27T10:36:16","modified_gmt":"2026-09-27T13:36:16","slug":"tres-adioses-o-como-saborear-felizmente-cada-segundo-de-una-vida-con-los-dias-contados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=2835","title":{"rendered":"\u201cTres adioses\u201d o c\u00f3mo saborear felizmente cada segundo de una vida con los d\u00edas contados\u00a0"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/1f14b23a-997f-4609-974b-b373e3f16f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x506y176.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/1f14b23a-997f-4609-974b-b373e3f16f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x506y176.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"\u201cTres adioses\u201d o c\u00f3mo saborear felizmente cada segundo de una vida con los d\u00edas contados\u00a0\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">En su \u00faltimo film, la cineasta catalana Isabel Coixet ensambla con suma delicadeza dos relatos del libro p\u00f3stumo de la descollante escritora italiana Michela Murgia. Una defensa a toda costa de la alegr\u00eda por parte de esta activista antifascista, poco antes de morir de c\u00e1ncer a los 51.\n<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Apart&aacute;ndose de toda facilidad lacrim&oacute;gena, <strong>Isabel Coixet <\/strong>dirigi&oacute; en 2003 la odisea secreta de una joven, trabajadora de la limpieza, madre de dos ni&ntilde;as a quien, en un control m&eacute;dico, le diagnostican un c&aacute;ncer que apenas le asegura dos meses de vida. La chica decide vivir a pleno ese corto tiempo, cumplir deseos personales y dejar organizada la vida de quienes la van a echar en falta. En <strong>Mi vida sin m&iacute;<\/strong>, Ann se sienta serenamente en un bar a anotar diez cosas para llevar a cabo antes de morir. Ella no llegar&aacute; a cumplir del todo ese programa, pero lo intenta de coraz&oacute;n.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/a45da26d-a145-421f-85db-57487119ebce_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"La mirada tan profunda que rescata en primer plano la directora\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> La mirada tan profunda que rescata en primer plano la directora <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Se trata de una historia que IC tom&oacute; de un cuento de la norteamericana Nancy Kincaid, modific&aacute;ndolo con la anuencia de la escritora, que estuvo presente en el rodaje en Canad&aacute;. La cineasta eligi&oacute; que la protagonista -que en el relato original le contaba su situaci&oacute;n a medio mundo- guardara reserva total sobre su enfermedad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Coixet, que actualmente tiene en su haber, sumando ficciones, documentales y cortos, una treintena de films &ndash;entre los cuales, los recordados <strong>La vida secreta de las palabras<\/strong> y <strong>La librer&iacute;a&ndash;<\/strong>, conduce desde 2020 el programa semanal de radio <strong>Los domingos por la tarde deber&iacute;an<\/strong> <strong>prohibirse<\/strong>, donde chamuya y pasa sus discos favoritos. Dicho t&iacute;tulo pas&oacute; a ser recientemente el de una serie francesa, <strong>Quelq&rsquo;un devrait interdire les dimanches<\/strong> <strong>apr&egrave;s-midi<\/strong>, en la que participaron Jeanne Balibar y Tim Robbins, que la catalana escribi&oacute; y dirigi&oacute; en 2025. Amante de la literatura y la m&uacute;sica, ha aplicado al cine estas preferencias, inspir&aacute;ndose a veces en novelas o cuentos, ofreciendo siempre en sus pel&iacute;culas in mejorables bandas sonoras. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-youtube ratio\">\n window.marfeel.cmd.push([&#8216;multimedia&#8217;, function(multimedia) { multimedia.initializeItem(&#8216;yt-Qk8_wcekGF4-8757&#8217;, &#8216;youtube&#8217;, &#8216;Qk8_wcekGF4&#8217;, document.getElementById(&#8216;yt-Qk8_wcekGF4-8757&#8217;)); }]);<br \/>\n  <\/figure>\n<p class=\"article-text\"> &nbsp;Coixet tambi&eacute;n se caracteriza por sus aciertos al escoger int&eacute;rpretes para sus pel&iacute;culas, de Espa&ntilde;a o de otros pa&iacute;ses. En la antes citada <strong>Mi vida sin m&iacute;<\/strong> tuvo el excelente tino de convocar a la muy joven Sarah Polley, a Mark Ruffalo, a Deborah Harry (s&iacute;, la m&iacute;tica Blondie)&hellip; Luego de ese film, la trayectoria de la catalana no se detuvo, recibi&oacute; importantes premios, se permiti&oacute; la libertad de rechazar la propuesta de Steven Spielberg de dirigir <strong>Memoria de una geisha<\/strong>, retrucando, a quienes le aconsejaban que aceptara, que su modelo era Agn&egrave;s Varda, no hacer una producci&oacute;n de 50 millones de d&oacute;lares. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/6ed94284-66a2-4d16-a234-b4ceae0fd2d3_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Dicie\u0301ndole adio\u0301s a su barrio romano en bicicleta\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Dicie\u0301ndole adio\u0301s a su barrio romano en bicicleta <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">23 a&ntilde;os despu&eacute;s, otra mujer ante la adversidad<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> En el caso <strong>de Mi vida&hellip;,<\/strong> vale mencionar que, tiempo antes de actuar en esta cinta, Ruffalo hab&iacute;a recibido el diagn&oacute;stico de un tumor en el cerebro y opt&oacute; por guardar silencio porque su mujer estaba embarazada de seis meses y no quer&iacute;a preocuparla ni opacar el momento feliz del nacimiento. Afortunadamente, se produjo la curaci&oacute;n del actor y esa experiencia le sirvi&oacute; para empatizar fuertemente con el personaje de Ann.&nbsp;A quien ve por primera vez en el lavadero donde ella, junto a la m&aacute;quina, se ha quedado dormida. El se sienta a mirarla con cierta ternura, acerca su silla, la observa un buen rato como si entrara en el sue&ntilde;o de esa desconocida que lo atrajo. Despu&eacute;s, cuando la relaci&oacute;n se va afirmando, &eacute;l le leer&aacute; un fragmento de la novela <strong>Hacia la boda<\/strong>, de John Berger, el gran escritor y cr&iacute;tico de arte que fuera amigo y colaborador de IC. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y as&iacute; llegamos al reciente estreno <strong>Tres adioses<\/strong> (<strong>Tre Ciotole<\/strong> &ndash;Tres cuencos&ndash; en el original, ya que se trata de coproducci&oacute;n hablada en italiano) una narraci&oacute;n f&iacute;lmica que, en el arranque, va despacito, como tanteando a su personaje principal, a los otros personajes, el terreno donde se mueven&hellip; Se dir&iacute;a que despu&eacute;s de las triviales discusiones de una pareja que desembocan en la partida de &eacute;l, no pasa nada altisonante: Marta &ndash;la mujer dejada por Antonio&ndash; no anda llorando por los rincones, da sus clases de gimnasia en un colegio secundario, se encuentra con otras mujeres, se cruza con un profesor m&aacute;s joven que la mira bien, muy bien; va y viene en su bicicleta&hellip; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero Marta empieza a sentirse mal f&iacute;sicamente. Algo digestivo, v&oacute;mitos, inapetencia. Consulta con una m&eacute;dica amable que llama a un onc&oacute;logo: c&aacute;ncer de ri&ntilde;&oacute;n, estadio 4. Tratamiento, que parece funcionar en principio. Pero no, los dados est&aacute;n echados. Y Marta, que se ha apropiado de la silueta de cart&oacute;n tama&ntilde;o natural de un cantante de K-pop, disfruta de su compa&ntilde;&iacute;a, le conversa. Empieza a deleitarse conscientemente con otras cosas cotidianas, le vuelven las ganas de comer y usa los tres cuencos que se compr&oacute; aquella noche de la discordia con Antonio. La noche en que &eacute;l se fastidi&oacute; y se neg&oacute; a contarle, como siempre, un chiste antes de dormir. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La &uacute;ltima noche que pas&oacute; con ella, la singularmente hermosa rubia de ojos rasgados que &ndash;ya con el dictamen m&eacute;dico irrevocable&ndash; decide con cu&aacute;nta espontaneidad y alegr&iacute;a, con qu&eacute; intensidad va a relacionarse con la gente que le gusta; advierte que todav&iacute;a tiene tiempo de acercarse a otra forma de amor con el colega m&aacute;s joven que le habla con pasi&oacute;n de Ludwig Feuerbach, fil&oacute;sofo alem&aacute;n del silo XIX que se anticip&oacute; a Marx. O, m&aacute;s simplemente a&uacute;n, se lanza a seguir el impulso de comer por la calle un cucurucho rebosante de helado de chocolate y frutilla, con la fruici&oacute;n dichosa de una ni&ntilde;a. O a estudiar coreano porque s&iacute;. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/f7e0e739-4dd7-46b5-9430-0a04a8481ca8_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Instrucciones para convertirse en fascista (2018), uno de los libros de Michela Murgia.\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Instrucciones para convertirse en fascista (2018), uno de los libros de Michela Murgia. <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">La feminista que lleg&oacute; de la Italia profunda<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Nacida en un pueblito de Cerde&ntilde;a en 1972, de ella habr&iacute;a que averiguar qu&eacute; no hizo en sus 51 a&ntilde;os de vida: desde profesora de religi&oacute;n a directora de una empresa termoel&eacute;ctrica o a portera de noche, de candidata a presidir su regi&oacute;n natal a dramaturga, de cr&iacute;tica literaria a novelista premiada, de conductora de radio a presencia habitual en la tev&eacute; o dando charlas en cualquier espacio&hellip; Pero, por sobre todo, una persona comprometida &iacute;ntegramente con el movimiento feminista y el activismo antifascista, muy cercana de la gente y dando generosos frutos en su conducta y en su obra de esta fervorosa militancia. Los t&iacute;tulos de sus ensayos dan cuenta de su humor sat&iacute;rico: <strong>Y la Iglesia invent&oacute; a la mujer<\/strong> (2014), <strong>Instrucciones para convertirse en fascista<\/strong> (2018). A Michela Murgia le gustaba citar a la destacada periodista, escritora y ministra de Cultura francesa Fran&ccedil;ois Giroud, tambi&eacute;n muy joven miembro e la Resistencia durante la Ocupaci&oacute;n en su pa&iacute;s: &ldquo;As&iacute; empieza el fascismo. No dice su nombre, sobrevuela, flota en el aire. Cuando por fin muestra su nariz, no falta alguien que se pregunta: &iquest;Les parece? No hay que exagerar. Y se dan cuenta cuando es demasiado tarde para expulsarlo&rdquo;. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-youtube ratio\">\n window.marfeel.cmd.push([&#8216;multimedia&#8217;, function(multimedia) { multimedia.initializeItem(&#8216;yt-9oUGOwGyPg4-6526&#8217;, &#8216;youtube&#8217;, &#8216;9oUGOwGyPg4&#8217;, document.getElementById(&#8216;yt-9oUGOwGyPg4-6526&#8217;)); }]);<br \/>\n  <\/figure>\n<p class=\"article-text\"> En mayo de 2023, MM declar&oacute; al diario Corriere della Sera que sufr&iacute;a c&aacute;ncer avanzado de ri&ntilde;&oacute;n, con met&aacute;stasis en el pulm&oacute;n, los huesos y el cerebro. Y que le quedaban pocos meses de vida. En julio de ese a&ntilde;o, se cas&oacute; civilmente con el actor y director Lorenso Terenzi con el &uacute;nico objetivo de dejarle los derechos hereditarios. Muri&oacute; al mes siguiente en Europa, no sin haber mantenido actividad hasta &uacute;ltimo momento, yendo a la tele para ser entrevistada con bonita ropa, bien maquillada, la cabeza pelada cubierta por turbantes de seda o sentadores sombreritos, Habitualmente neg&aacute;ndose a emplear lenguaje b&eacute;lico porque &ldquo;no me reconozco en esas palabras: lucha, batalla, en la trinchera. Yo solo estuve tratando de estimular la respuesta del sistema inmunitario&rdquo;. Asimismo, Michela reiter&oacute; en sus &uacute;ltimas apariciones conceptos tales como: &ldquo;No me resign&eacute; nunca a la idea de que la felicidad no me pertenec&iacute;a. Tengo 51 y he vivido diez vidas. He sido muy afortunada. He hecho cosas que ni yo sab&iacute;a que quer&iacute;a hacer. He conocido a personas maravillosas. Reconocer la felicidad es una forma de inteligencia porque muchas veces pasa de largo sin ser advertida, apreciada. S&iacute;, tengo c&aacute;ncer, me queda poco tiempo de vida como a todo el mundo, el m&iacute;o, quiz&aacute;s m&aacute;s breve. Se supone que tal situaci&oacute;n deber&iacute;a hacerme menos feliz. Pero mi felicidad no ha dependido nunca del qu&eacute;, sino del c&oacute;mo. Y ahora puedo elegir el c&oacute;mo&rdquo;. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-youtube ratio\">\n window.marfeel.cmd.push([&#8216;multimedia&#8217;, function(multimedia) { multimedia.initializeItem(&#8216;yt-5JExXdel6zg-8387&#8217;, &#8216;youtube&#8217;, &#8216;5JExXdel6zg&#8217;, document.getElementById(&#8216;yt-5JExXdel6zg-8387&#8217;)); }]);<br \/>\n  <\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">Una bienaventurada fusi&oacute;n<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Cuando le ofrecieron, le rogaron a Isabel Coixet que filmara algunos relatos del libro p&oacute;stumo de Michela Murgia, <strong>Tres cuencos<\/strong>, el primer reflejo de la cineasta fue negarse. Por un lado, pens&oacute; que ya hab&iacute;a hecho muchos a&ntilde;os antes, su pel&iacute;cula sobre c&oacute;mo vivir la proximidad concreta de la muerte. O sea, <strong>Mi vida sin m&iacute;<\/strong>. Y, por otra parte, Coixet sab&iacute;a que Murgia era un icono absoluto para la mayor&iacute;a de las feministas, para buena parte de la izquierda italiana, muy amada por mucha gente. A lo que se sumaba el hecho de que hab&iacute;a muerto hacia relativamente poco&hellip;&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/09a66eae-ea7e-44a5-9be8-3d51fb8cbc01_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Michela Murgia\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Michela Murgia <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Pero ley&oacute; el libro en cuesti&oacute;n y percibi&oacute; que hab&iacute;a dos cuentos que se pod&iacute;an ensamblar. Y que uno de los relatos, dictado por Michela d&iacute;as antes de morir a su editor Beppe Cottafavi, ten&iacute;a esa parte autobiogr&aacute;fica donde una mujer con el destino sellado determina -as&iacute; como lo hizo la escritora- c&oacute;mo iba vivir esa etapa final. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Cabe aclarar que solamente en esa actitud del personaje de Marta en una de las dos narraciones que amalgam&oacute; Isabel, la pel&iacute;cula tiene tintes autobiogr&aacute;ficos. Porque ni en su oficio ni en su aspecto f&iacute;sico, Marta y Michela guardan semejanzas. Pero desde alg&uacute;n cielo de santas feministas &ndash;no olvidemos que la escritora y activista era cat&oacute;lica a la manera de Pasolini&ndash; Michela Murgia debe estar encantad&iacute;sima de que la divina Alba Rohrwacher, con su pelo despeinado y su cara lavada y su ropa casual, sea la int&eacute;rprete cabal de su voluntad de beberse la vida tan contenta hasta el &uacute;ltimo trago. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/2e78c372-c9a7-4ee8-80e2-d90b7a2aa0d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"La vida y el arte, Alba Rohrwacher (Marta) y Elio Germano (Anotonio) en Tres adioses\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> La vida y el arte, Alba Rohrwacher (Marta) y Elio Germano (Anotonio) en Tres adioses <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> &iquest;Hace falta a esta altura de los 9600 caracteres decir que <strong>Tres adioses<\/strong> es una cinta hermosa, rebosante de poes&iacute;a, con Mina y Nina Simone cantando en el momento justo, discretamente el&iacute;ptica y m&aacute;s que recomendable? Para salir del cine con el coraz&oacute;n prieto y los ojos empa&ntilde;ados, ciertamente, pero con intenciones de valorar y degustar las cosas mejores de la vida, y de -en lo posible- mejorar las peores. Aunque no lo cumplamos fielmente, ya sabemos que la intenci&oacute;n tiene su val&iacute;a. Y que el personaje de Marta encarnado por Alba nos va a acompa&ntilde;ar mucho m&aacute;s all&aacute; de dar vuelta en la esquina pr&oacute;xima. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>Salas: Atlas Patio Bullrich, Cin&eacute;polis Houssay, Cin&eacute;polis Recoleta, Multiplex, Lorca.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su \u00faltimo film, la cineasta catalana Isabel Coixet ensambla con suma delicadeza dos relatos del libro p\u00f3stumo de la descollante escritora italiana Michela Murgia. Una defensa a toda costa de la alegr\u00eda por parte de esta activista antifascista, poco antes de morir de c\u00e1ncer a los 51. 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