{"id":3192,"date":"2026-10-03T00:01:56","date_gmt":"2026-10-03T03:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/cultura\/diego-fischerman-cancion-edifico-parte-cultura-pais-vida_1_13557994.html"},"modified":"2026-10-03T00:01:56","modified_gmt":"2026-10-03T03:01:56","slug":"diego-fischerman-la-cancion-edifico-parte-de-la-cultura-de-un-pais-y-tambien-la-vida-de-cada-uno-de-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=3192","title":{"rendered":"Diego Fischerman: \u201cLa canci\u00f3n edific\u00f3 parte de la cultura de un pa\u00eds y tambi\u00e9n la vida de cada uno de nosotros\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/824991b1-f5ce-45a5-97bc-5ceed84e3af7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/824991b1-f5ce-45a5-97bc-5ceed84e3af7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Diego Fischerman: \u201cLa canci\u00f3n edific\u00f3 parte de la cultura de un pa\u00eds y tambi\u00e9n la vida de cada uno de nosotros\u201d\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">En \u201cHoy despert\u00e9 cantando esta canci\u00f3n\u201d, el periodista y cr\u00edtico recorre m\u00e1s de un siglo de m\u00fasica argentina a partir de canciones y, sobre todo, de las versiones que las convirtieron en parte de una memoria colectiva. De Gardel y Yupanqui a Spinetta, Charly Garc\u00eda y Los Redondos, escucha el pasado desde el presente y encuentra en esas m\u00fasicas una forma de contar tambi\u00e9n la historia del pa\u00eds.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Una canci&oacute;n puede hablar de una &eacute;poca incluso sin propon&eacute;rselo. Puede revelar c&oacute;mo se bailaba, qu&eacute; se entend&iacute;a por arte, cu&aacute;les eran las divisiones de clase, de qu&eacute; manera una generaci&oacute;n se pensaba a s&iacute; misma o qu&eacute; sonidos pod&iacute;an convivir en un momento determinado. Sobre esa idea trabaja Diego Fischerman en <em>Hoy despert&eacute; cantando esta canci&oacute;n. Canciones populares argentinas, una historia<\/em>, un recorrido por m&aacute;s de cien a&ntilde;os de m&uacute;sica nacional que utiliza las canciones como puertas de entrada a historias mucho m&aacute;s amplias. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Gardel, Disc&eacute;polo, Mar&iacute;a Elena Walsh, Atahualpa Yupanqui, Eduardo Fal&uacute;, Ramona Galarza, Troilo, el Cuchi Leguizam&oacute;n, Spinetta, Moris, Manal, Charly Garc&iacute;a, Fito P&aacute;ez y Los Redondos son algunos de los nombres que atraviesan el libro. Pero a Fischerman no le interesa solamente qu&eacute; canci&oacute;n fue escrita, sino qui&eacute;n la cant&oacute;, c&oacute;mo lo hizo y qu&eacute; ocurri&oacute; cuando una interpretaci&oacute;n transform&oacute; esa composici&oacute;n en otra cosa. Porque, sostiene, en las m&uacute;sicas de tradici&oacute;n popular la versi&oacute;n es parte inseparable de la obra. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;Para el t&iacute;tulo tomaste un verso de &ldquo;Inconsciente colectivo&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; esa canci&oacute;n y esa frase?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Porque se le ocurri&oacute; a Abel Gilbert, que es un tipo brillante. El t&iacute;tulo iba a ser el que termin&oacute; siendo el subt&iacute;tulo: <em>Canciones populares argentinas, una historia<\/em>. Un d&iacute;a, tomando un caf&eacute;, Abel me dijo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no busc&aacute;s una frase de una canci&oacute;n?&rdquo;. Yo le dec&iacute;a que ten&iacute;a que ser una que hablara de todo y que, adem&aacute;s, fuera significativa. Empezamos a pensar y &eacute;l dijo: &ldquo;Hoy despert&eacute; cantando esta canci&oacute;n&rdquo;. Y era el t&iacute;tulo. Fue idea de Abel. El libro est&aacute; lleno de ideas de otros, en realidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la idea de contar m&aacute;s de un siglo de historia argentina a trav&eacute;s de canciones?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;No s&eacute; si hubo un comienzo tan delimitado. Surgi&oacute; en una conversaci&oacute;n con Juancho Boido, de Penguin Random House, cuando yo acababa de entregar mi libro anterior. Al principio hab&iacute;amos pensado en una canci&oacute;n por a&ntilde;o, pero r&aacute;pidamente vimos que no ten&iacute;a sentido. Entre 1935 y 1936, por ejemplo, no necesariamente hab&iacute;a grandes diferencias en cuanto a la representatividad de una canci&oacute;n, mientras que hay a&ntilde;os como 1968, 1969 o 1982 en los que una sola canci&oacute;n no alcanza ni a palos. Lo que s&iacute; estaba desde el comienzo era la idea de que la canci&oacute;n es un objeto cultural de una complejidad incre&iacute;ble. Est&aacute; informada por lo que sucede alrededor y, a su vez, informa sobre lo que sucede alrededor. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Adem&aacute;s, no todas las canciones son la misma clase de objeto ni funcionan de la misma manera. Durante much&iacute;simo tiempo la canci&oacute;n tambi&eacute;n fue bailable, y hubo &eacute;pocas en las que se construy&oacute; una oposici&oacute;n entre bailar y escuchar. Piazzolla dec&iacute;a en un reportaje de los a&ntilde;os 50: &ldquo;Yo ya empezaba a dejar de pensar en los bailarines y a pensar en la m&uacute;sica&rdquo;, como si una cosa fuera contradictoria con la otra. Y Manolo Ju&aacute;rez dec&iacute;a que el folklore, para evolucionar, ten&iacute;a que abandonar la coreograf&iacute;a. Esa idea fue muy fuerte. Me interesaba la canci&oacute;n como un material muy rico para hablar de distintas cosas, pero tambi&eacute;n porque edific&oacute; parte de la cultura de un pa&iacute;s y la vida de cada uno de nosotros. El problema era c&oacute;mo elegir frente a esa vastedad. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/85c5d16a-06ff-4b44-a354-fae7325ec917_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Tapa de &quot;Hoy despert\u00e9 cantando esta canci\u00f3n&quot;, de Diego Fischerman\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Tapa de &quot;Hoy despert\u00e9 cantando esta canci\u00f3n&quot;, de Diego Fischerman <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; criterio usaste para decidir qu&eacute; canciones entraban?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Hubo varias listas. La &ldquo;Marcha Peronista&rdquo;, por supuesto, estuvo en alguna. Tambi&eacute;n hab&iacute;a canciones que pod&iacute;an estar porque eran muy significativas aunque a m&iacute; me parecieran muy feas. Por ejemplo, me preguntaba si &ldquo;La felicidad&rdquo;, de Palito Ortega, ten&iacute;a que estar. Hay un verso que dice &ldquo;T&iacute;rate al r&iacute;o en la parte m&aacute;s profunda&#8230;&rdquo;, en una &eacute;poca en la que la Armada tiraba prisioneros vivos al R&iacute;o de la Plata. Palito haya tenido eso en la cabeza o no. Pero entonces la pregunta era: &iquest;yo quiero hablar de eso? Adem&aacute;s quer&iacute;a que, por lo menos en un porcentaje alto, el libro le diera ganas a quien lo leyera de escuchar las canciones. Que fueran canciones que yo tuviera ganas de que la gente escuchara. Busqu&eacute; una especie de equilibrio entre canciones que me parec&iacute;an significativas y canciones que me parec&iacute;an bellas y, en lo posible, que fueran ambas cosas. Por supuesto que hay algo absolutamente subjetivo. &iquest;Cu&aacute;les son bellas? Las que a m&iacute; me parecen bellas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;En el libro no habl&aacute;s solamente de las canciones sino de versiones muy precisas. &iquest;Por qu&eacute; era tan importante la interpretaci&oacute;n?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Porque, si hay algo que sigue diferenciando a la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular de otras tradiciones, es el lugar de la interpretaci&oacute;n. Prefiero hablar de tradiciones y no de m&uacute;sica &ldquo;popular&rdquo; y &ldquo;cl&aacute;sica&rdquo;, porque ya no estamos hablando realmente de popularidad. La melod&iacute;a final de la Novena Sinfon&iacute;a de Beethoven probablemente sea m&aacute;s popular que Egberto Gismonti o Don Olimpio. En una sonata de Beethoven la interpretaci&oacute;n es fundamental, pero la obra sigue siendo la obra. En la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular, en cambio, sin la versi&oacute;n no hay nada. &ldquo;La cumparsita de Firpo&rdquo;, la de Troilo o las que grab&oacute; Piazzolla son obras totalmente diferentes entre s&iacute;. En el jazz esto resulta evidente: si le pregunt&aacute;s a alguien si tiene &ldquo;My Funny Valentine&rdquo;, te va a contestar: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l?&rdquo;. La de Chet Baker no es la de Miles Davis. Con el tango pasa lo mismo. &ldquo;Cambalache&rdquo; en la voz de Julio Sosa no tiene nada que ver con otras versiones, no solamente porque modifica elementos de la letra sino por la entonaci&oacute;n y por el car&aacute;cter que le da. En &ldquo;Fuimos&rdquo;, que es una despedida doliente, me interesaba hablar de la versi&oacute;n de Susana Rinaldi porque es donde aparece con mayor claridad alguien que se est&aacute; despidiendo y al que no le da para gritar. Todo sucede en voz muy baja. Y est&aacute; &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo;, que para m&iacute; la construye Goyeneche. La canci&oacute;n exist&iacute;a antes, pero &eacute;l hace con ella algo extraordinario. Incluso creo que, si uno mira la letra aisladamente, tiene redundancias y cosas que no funcionan demasiado bien. Pero Goyeneche construye un tango extraordinario. Es una opini&oacute;n, claro. El libro est&aacute; lleno de opiniones y trato de que quede claro cu&aacute;ndo algo es una opini&oacute;n y cu&aacute;ndo no. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/e75e26dc-13e2-4dc5-b206-55399aec13c5_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Diego Fischerman retrat\u00f3 \u00e9pocas a trav\u00e9s de canciones\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Diego Fischerman retrat\u00f3 \u00e9pocas a trav\u00e9s de canciones <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;Dec&iacute;s que las canciones pueden retratar una &eacute;poca incluso cuando no se lo proponen. &iquest;Te sorprendi&oacute; alguna al volver a escucharla desde esa perspectiva?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;La historia no son los hechos sino el discurso que uno hace sobre los hechos, c&oacute;mo los ordena y c&oacute;mo los selecciona. El hecho de poner una escucha hist&oacute;rica sobre una canci&oacute;n ya hace que la escuches de otra manera. La primera vez que escuch&eacute; &ldquo;Tema de Pototo&rdquo;, de Almendra, no pens&eacute; que estaba ante una canci&oacute;n que hablaba de un sentimiento de tristeza muy fuerte, una tem&aacute;tica que en principio estaba vedada en ese g&eacute;nero, y que all&iacute; se estaba fundando algo distinto. Nadie que participaba en la Guerra de los Treinta A&ntilde;os dec&iacute;a &ldquo;me voy a pelear a la Guerra de los Treinta A&ntilde;os&rdquo;. La mirada posterior construye tambi&eacute;n lo que vemos. Me pas&oacute; adem&aacute;s con voces que hab&iacute;a escuchado muchas veces. Volver a la Mercedes Sosa joven despu&eacute;s de haber o&iacute;do su voz madura, incluso cascada, en los &uacute;ltimos d&uacute;os de <em>Cantora<\/em>, produce otra escucha. Tambi&eacute;n aparecieron detalles que hab&iacute;a olvidado. En &ldquo;No bombardeen Buenos Aires&rdquo;, de Charly Garc&iacute;a, hay frases que hab&iacute;an quedado opacadas en mi recuerdo por la potencia del t&iacute;tulo. O volver a <em>Mujeres argentinas<\/em> y escuchar un clave junto a un charango. El clave era un sonido muy de &eacute;poca, aparec&iacute;a en muchas m&uacute;sicas populares, pero un clave con un charango debe haber muy pocos discos donde suene. Y ah&iacute; cumple casi la funci&oacute;n de una guitarra el&eacute;ctrica. Escribir el libro me llev&oacute; a revalorizar muchas cosas y a prestar atenci&oacute;n a elementos a los que mi o&iacute;do de otra &eacute;poca no les hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n. Uno tampoco es el mismo. Cuando volvemos a ver una pel&iacute;cula o a leer un libro muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, vemos y leemos cosas distintas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;&iquest;Sent&iacute;s que las canciones siguen ocupando hoy el mismo lugar que tuvieron para otras generaciones?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Primero tengo que aclarar que no puedo desprenderme de mi propia percepci&oacute;n, de mi educaci&oacute;n ni de mi generaci&oacute;n. Almendra y Manal construyeron mi gusto por la canci&oacute;n en castellano cuando yo ten&iacute;a 12 a&ntilde;os. Los Redondos ya los escuch&eacute; desde otro lugar. Y hoy no conozco todo lo que se hace ni con la misma profundidad con la que conoc&iacute;a la m&uacute;sica a los 12 o 13 a&ntilde;os, cuando trataba de absorberlo todo y adem&aacute;s ten&iacute;a mucho m&aacute;s tiempo. Dicho eso, creo que la m&uacute;sica, o la canci&oacute;n, no ocupa el mismo lugar en la vida cotidiana. En las generaciones educadas sentimentalmente con los Beatles, en cualquier divisi&oacute;n de una escuela secundaria hab&iacute;a dos o tres grupos, cuatro personas que cantaban y seis o siete que tocaban la guitarra. Y ah&iacute; tambi&eacute;n tuvo una importancia enorme el boom del folklore. Muchos de los m&uacute;sicos que despu&eacute;s hicieron rock hab&iacute;an sido chicos que tocaban la guitarra y cantaban folklore en la escuela. Los coros de Almendra o de Arco Iris, por ejemplo, tienen cosas que vienen muy claramente de ah&iacute;. Lo que no se ha investigado demasiado es por qu&eacute; sucedi&oacute; eso. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;&iquest;Encontraste alguna pista?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Lo que pude encontrar es una recomendaci&oacute;n del Segundo Plan Quinquenal, durante el segundo gobierno de Per&oacute;n, donde se planteaba fomentar en las escuelas el canto folkl&oacute;rico, la gimnasia y la religi&oacute;n. La religi&oacute;n tuvo su &eacute;poca obligatoria y despu&eacute;s se sac&oacute;; la gimnasia continu&oacute; de otras maneras. Y lo del folklore creo que qued&oacute; sin que nadie supiera demasiado c&oacute;mo. Eso form&oacute; un caldo de cultivo en el que la canci&oacute;n ten&iacute;a un lugar muy importante. Muchos chicos quer&iacute;an ser cantantes. Despu&eacute;s quisieron ser tenistas, futbolistas o modelos, seg&uacute;n las &eacute;pocas. Hoy probablemente un chico creativo de 16 o 17 a&ntilde;os invente algo relacionado con el anim&eacute;, con la gr&aacute;fica o con otros lenguajes. Por lo menos hasta donde yo conozco, no necesariamente est&aacute; esperando formar un grupo con amigos para hacer sus propias canciones. Pero insisto: es un terreno para investigar. No estoy diciendo que las canciones de antes fueran mejores. Estoy hablando del lugar que ocupaban. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;En el libro pr&aacute;cticamente no aparece la m&uacute;sica tropical, la cumbia o el cuarteto. &iquest;Por qu&eacute;?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Durante much&iacute;simo tiempo esa m&uacute;sica no fue considerada una m&uacute;sica para ser escuchada. Hubo ah&iacute; contenidos de clase muy claros. No tuvo un desarrollo como objeto de escucha del mismo modo que s&iacute; lo tuvo, por ejemplo, el chamam&eacute;, tempranamente con el Cuarteto Santa Ana o el Tr&iacute;o Cocomarola, y despu&eacute;s con Teresa Parodi, Tarrag&oacute; Ros o el Chango Spasiuk, por nombrar algunos. El libro est&aacute; enfocado en canciones que funcionaron tambi&eacute;n para sus p&uacute;blicos como objetos de escucha, independientemente de que tuvieran otras funciones. Una canci&oacute;n de Moris se escuchaba. Una canci&oacute;n de Los Fronterizos pod&iacute;a bailarse, por supuesto, pero tambi&eacute;n exist&iacute;a como objeto de escucha. Eso estaba muy ligado a la industria del disco, que fue muy fuerte en los a&ntilde;os 60 y 70, y a la radio como instrumento de difusi&oacute;n. Eso no quiere decir que la m&uacute;sica tropical fuera peor. Funcion&oacute; de una manera diferente. Tampoco har&iacute;a m&iacute;a aquella idea de los a&ntilde;os 60 seg&uacute;n la cual, si se bailaba, no se escuchaba. Bailar tambi&eacute;n es una forma de escuchar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&mdash;A lo largo del libro aparece una pregunta de fondo: &iquest;qu&eacute; hace que una canci&oacute;n trascienda su funci&oacute;n inmediata y se convierta en otra cosa?<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &mdash;Es una pregunta que preocupa al ser humano desde hace much&iacute;simo: qu&eacute; hace que algo sea art&iacute;stico. Y las definiciones cambian seg&uacute;n las &eacute;pocas, los lugares y los grupos sociales. Cuando Yupanqui escribe &ldquo;El arriero&rdquo;, muy tempranamente, antes del boom del folklore, podr&iacute;a decir simplemente que atardece. Pero escribe &ldquo;un deg&uuml;ello de soles muestra la tarde&rdquo;. Si dijera &ldquo;atardece&rdquo;, por ah&iacute; ser&iacute;a una milonga m&aacute;s. Esa forma de decirlo obliga al oyente a prestar una atenci&oacute;n determinada. Para m&iacute;, ah&iacute; aparece lo art&iacute;stico como funci&oacute;n. Hay algo que trasciende la comunicaci&oacute;n inmediata y pone el acento en otro lugar. Puede pasar en Yupanqui, en los Beatles o en una canci&oacute;n contempor&aacute;nea. Cuando utiliz&aacute;s el trap pero lo superpon&eacute;s con un malambo y empez&aacute;s a hablar del destino, de qui&eacute;n es uno y de la duda existencial, se produce algo que trasciende la funcionalidad primaria. Los objetos culturales, adem&aacute;s, cambian con el tiempo. Siempre acarrean algo de la cultura que los origin&oacute;, pero tambi&eacute;n se van cargando con elementos de las culturas que los reciben. Elvis Presley ya no es hoy aquella m&uacute;sica juvenil y bailable con las connotaciones sociales que ten&iacute;a cuando apareci&oacute;. Algo parecido puede ocurrir con el rap o el trap. Quiz&aacute;s dentro de cien a&ntilde;os, si sigue habiendo especie humana sobre la Tierra, alguien haga un disco arqueol&oacute;gico despu&eacute;s de una ardua investigaci&oacute;n sobre cantos de hinchadas de f&uacute;tbol de fines del siglo XX y comienzos del XXI. Hoy no parecen una m&uacute;sica destinada a perdurar. Pero tampoco sabemos qu&eacute; va a escuchar el futuro cuando vuelva sobre nosotros. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>CRM<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u201cHoy despert\u00e9 cantando esta canci\u00f3n\u201d, el periodista y cr\u00edtico recorre m\u00e1s de un siglo de m\u00fasica argentina a partir de canciones y, sobre todo, de las versiones que las convirtieron en parte de una memoria colectiva. 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