{"id":3580,"date":"2026-10-09T06:03:29","date_gmt":"2026-10-09T09:03:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/cuerpo-imagen_129_13573913.html"},"modified":"2026-10-09T06:03:29","modified_gmt":"2026-10-09T09:03:29","slug":"un-cuerpo-sin-imagen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=3580","title":{"rendered":"Un cuerpo sin imagen"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/91db5dde-6890-454c-bb11-19de9821bab8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x286y61.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/91db5dde-6890-454c-bb11-19de9821bab8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x286y61.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Un cuerpo sin imagen\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">La belleza no es objetiva, sino que depende de una mirada interna construida a partir de la validaci\u00f3n del Otro, por lo que alguien puede sentirse feo aun cuando los dem\u00e1s lo consideren hermoso. <\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> El otro d&iacute;a la hija de mi esposa vino a pedirme que retara a su hermano menor, porque este no la dejaba terminar de cambiarse tranquila despu&eacute;s de ba&ntilde;arse. El peque&ntilde;o la llamaba con insistencia para ir a jugar. Ella no quer&iacute;a sentirse apurada: &ldquo;Adem&aacute;s de ponerme la ropa, me tengo que mirar en el espejo&rdquo;, dijo con una espontaneidad divertida. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La ni&ntilde;a en tr&aacute;nsito hacia la pubertad tiene que mirarse en el espejo, &iquest;por qu&eacute; lo dice como si se tratara de una obligaci&oacute;n? &iquest;A qu&eacute; imperativo obedece? En principio, si se siente concernida de un modo tan exigido con ese acto, es porque sabe &ndash;con un saber que no est&aacute; en la conciencia&ndash; que algo falla en la imagen. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En este momento de su vida es algo esperable. Quiz&aacute; para toda futura mujer es un gran desaf&iacute;o aprender a verse sin que en el reflejo aparezca &ndash;como en el cuento de Blancanieves&ndash; la voz de la madre mala que dice que la m&aacute;s hermosa es otra. Los cuentos infantiles tienen toda una sabidur&iacute;a en torno a estas cuestiones. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>Un cuerpo sin imagen<\/em> es el t&iacute;tulo del &uacute;ltimo libro de <strong>Ver&oacute;nica Buchanan<\/strong>. El subt&iacute;tulo propone la relaci&oacute;n entre las nociones de inhibici&oacute;n, narcisismo y feminidad. La pregunta con la que se lo podr&iacute;a leer es: &iquest;c&oacute;mo consigue una mujer tener un cuerpo que no quede detenido en el encantamiento especular? <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La belleza no es un aspecto objetivo. Hay mujeres que, por m&aacute;s hermosas que sean, se sienten feas. No se trata de la seducci&oacute;n hist&eacute;rica por la que, rebajando la propia condici&oacute;n, se espera que el otro diga lo contrario (&ldquo;No, si est&aacute;s preciosa&hellip;&rdquo;). Se habla aqu&iacute; de un da&ntilde;o que es interno y a veces irreparable. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La belleza se relaciona m&aacute;s bien con una mirada interna, con poder verse con la mirada de Otro que valid&oacute; nuestra imagen. Nos gustamos porque nos vemos con esos ojos. Por eso, como se dice, podemos ser nuestros peores cr&iacute;ticos y ver lo que otros no ven. En el mundo de las mujeres, hay un juego habitual que plantea la diferencia entre mostrarse y dejarse ver. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Estas reflexiones conducen a una cr&iacute;tica que Buchanan hace a la concepci&oacute;n freudiana del narcisismo, en la medida en que para Freud el regodeo narcisista en la imagen es un tipo de &ldquo;complacencia&rdquo;, sin que el inventor del psicoan&aacute;lisis advirtiera la complejidad del lazo de una mujer con lo que se ve de ella. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En este punto, Buchanan hace tambi&eacute;n una elaboraci&oacute;n de la noci&oacute;n de inhibici&oacute;n para que no se entienda &ndash;como habitualmente ocurre en <strong>Sigmund Freud<\/strong>&ndash; como una detenci&oacute;n; en una suerte de Freud contra Freud, la autora desarrolla c&oacute;mo en el pensamiento freudiano hay otra v&iacute;a con la que entender la inhibici&oacute;n como una condici&oacute;n de posibilidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Por ejemplo, para no excederse y ser solo un impulso, la pulsi&oacute;n precisa establecer una distancia en el interior de s&iacute; misma, un vac&iacute;o que articula la satisfacci&oacute;n con un rodeo antes que con una descarga sobre el objeto. As&iacute; es que la compulsi&oacute;n a mirarse de ciertas mujeres precisa una inhibici&oacute;n para que no queden pegadas a s&iacute; mismas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Sabemos que hay mujeres que, despu&eacute;s de la primera intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, le abren las puertas a un infierno del &ldquo;retoque&rdquo; que lleva a que, finalmente, sean todas iguales y hasta se vuelvan irreconocibles. Por mi parte, recuerdo haber trabajado un tiempo con un m&eacute;dico que era muy honesto y, en ciertos casos, antes de aceptar operar, derivaba a psicoterapia. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La compulsi&oacute;n femenina por la imagen, antes que un fen&oacute;meno narcisista es &ndash;seg&uacute;n Buchanan&ndash; todo lo contrario; aquella viene a funcionar como una reparaci&oacute;n de un quiebre subjetivo. Aqu&iacute; se asocia, entonces, una discusi&oacute;n sobre el llamado &ldquo;supery&oacute; femenino&rdquo;, al que se dedican varias p&aacute;ginas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Mientras que el supery&oacute; freudiano &ndash;heredero del complejo de Edipo&ndash; es una instancia reguladora, el supery&oacute; femenino &ndash;otra vez en tensi&oacute;n con la idea freudiana de que ellas tienen un supery&oacute; m&aacute;s d&eacute;bil&ndash; es m&aacute;s feroz e inclemente. Algunas mujeres no dicen &ldquo;Soy fea&rdquo; sino que radicalizan la sanci&oacute;n llev&aacute;ndola al extremo &ldquo;Soy horrible&rdquo; o &ldquo;Soy un asco&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hay mujeres que, para cada evento, se compran ropa nueva; o que dedican buena parte del tiempo a pensar qu&eacute; se van a poner. Lejos de ser este rasgo un aspecto de superficialidad, podr&iacute;a decirse que la vestimenta es la envoltura del narcisismo: &ldquo;No me puedo ver&rdquo;, dec&iacute;a una mujer en cierta ocasi&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El supery&oacute; femenino no es un heredero de la relaci&oacute;n temprana con la madre, sino que es la relaci&oacute;n con la madre, pero por otros medios. Por esta v&iacute;a, el libro de Buchanan abre el camino a una reflexi&oacute;n profunda en torno a este v&iacute;nculo primario, sin caer en la ingenuidad de plantear qu&eacute; tiene que hacer una mam&aacute; para que su hija no sufra. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Este nuevo ensayo de Buchanan &ndash;en la l&iacute;nea de sus libros <em>Por amor al padre<\/em> y <em>El tab&uacute; de la maternidad<\/em>&ndash; avanza con hip&oacute;tesis originales y cierra una serie de textos en los que la autora repiensa los fundamentos del deseo desde la &oacute;ptica de las funciones estructurales de la parentalidad (padre, madre, hija). <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>LL\/MF<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La belleza no es objetiva, sino que depende de una mirada interna construida a partir de la validaci\u00f3n del Otro, por lo que alguien puede sentirse feo aun cuando los dem\u00e1s lo consideren hermoso. 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