{"id":3649,"date":"2026-10-10T00:02:02","date_gmt":"2026-10-10T03:02:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/mundo\/the-guardian\/no-madre-gustaria-maternidad-resulta-imposible-millennials_1_13576713.html"},"modified":"2026-10-10T00:02:02","modified_gmt":"2026-10-10T03:02:02","slug":"no-puedo-ser-la-madre-que-me-gustaria-por-que-la-maternidad-resulta-tan-imposible-para-las-millennials","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=3649","title":{"rendered":"\u201cNo puedo ser la madre que me gustar\u00eda\u201d: por qu\u00e9 la maternidad resulta tan imposible para las &#8216;millennials&#8217;"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"\u201cNo puedo ser la madre que me gustar\u00eda\u201d: por qu\u00e9 la maternidad resulta tan imposible para las &apos;millennials&apos;\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">En comparaci\u00f3n con generaciones anteriores, las mujeres de hoy en d\u00eda tienen un mayor nivel de estudios, trabajan y participan m\u00e1s en el cuidado de los hijos. \u00bfHay alguna forma de evitar sentirse completamente abrumada?<\/p>\n<p class=\"subtitle\">Una psic\u00f3loga, sobre la carga f\u00edsica y mental de las madres: \u201cUn Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sent\u00e1s\u201d\n<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Una ma&ntilde;ana temprano, desesperada, Katherine tom&oacute; el m&oacute;vil y le pregunt&oacute; a <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/technology\/chatgpt\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">ChatGPT<\/a> c&oacute;mo hacer que su vida funcionara. Introdujo su horario de trabajo, el horario laboral de su marido, los d&iacute;as en que su hija de tres a&ntilde;os ten&iacute;a escuela infantil, el horario escolar &mdash;adem&aacute;s de los horarios de antes y despu&eacute;s del colegio&mdash; de su hija de seis a&ntilde;os; la flexibilidad que le ofrec&iacute;a su trabajo y el apoyo que recib&iacute;a de los abuelos, y le pregunt&oacute; a la IA si pod&iacute;a ayudarla a que las cosas le resultaran un poco m&aacute;s llevaderas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Le cont&oacute; al <em>chatbot <\/em>que se levanta entre las 5:00 o las 5:30 de la ma&ntilde;ana, para poder &ldquo;adelantarse a los ni&ntilde;os&rdquo;. Aprovecha ese tiempo para ducharse tranquilamente, empezar a preparar la vianda de su hija o, si le va muy bien, hacer un poco de ejercicio. Las ni&ntilde;as se despiertan entre las 5:30 y las 6:00 de la ma&ntilde;ana y, a partir de ese momento, empieza una fren&eacute;tica carrera para tenerlas listas para salir hacia el colegio y la guarder&iacute;a a las 7:00 horas. No es precisamente el comienzo tranquilo del d&iacute;a que a ninguna de ellas le gustar&iacute;a. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Bajan y quieren un abrazo en el sof&aacute;, y yo no paro de decirles: &#8216;Lo siento mucho, tengo que preparar las viandas&#8217;&rdquo;, cuenta Katherine. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tras el fren&eacute;tico <em>sprint<\/em> dom&eacute;stico, las ni&ntilde;as salen por la puerta con su padre, que las deja de camino al trabajo y las busca al final del d&iacute;a. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Entonces tengo muy poco tiempo para prepararme y salgo corriendo por la puerta; el trayecto en colectivo me sirve para bajar las revoluciones un poco&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Al final del d&iacute;a, vuelven a hacer lo mismo, pero al rev&eacute;s. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Katherine describe su dilema junto a una piscina cubierta con exceso de calefacci&oacute;n en S&iacute;dney, donde nuestras hijas tienen clases la misma tarde entre semana. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ella y yo no nos conocemos fuera del contexto de las clases de nataci&oacute;n, pero ambas tenemos hijas de seis a&ntilde;os que han empezado este a&ntilde;o en colegios de primaria locales y otras de tres que se turnan para intentar escaparse de la piscina cuando las clases ya no les divierten, as&iacute; que hemos acabado charlando. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y surge el tema del malabarismo imposible de las madres <em>millennials<\/em> &mdash;en t&eacute;rminos generales, las nacidas entre 1980 y 1994&mdash;, como ocurre casi inevitablemente cuando las mujeres de nuestra edad y etapa de la vida nos reunimos. Porque, aunque las preguntas de Katherine a ChatGPT puedan parecer gritos desesperados de ayuda de una mujer al l&iacute;mite, la realidad es que no es un caso aislado. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de f&uacute;tbol, al dejar a los ni&ntilde;os en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. &iquest;C&oacute;mo lo haces? &iquest;Qu&eacute; cosas se te escapan de las manos? &iquest;Por qu&eacute; te sientes as&iacute;? <\/p>\n<blockquote class=\"quote\">\n<div class=\"quote-wrapper\">\n<div class=\"first-quote\"><\/div>\n<p class=\"quote-text\">A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de f\u00fatbol, al dejar a los ni\u00f1os en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. \u00bfC\u00f3mo lo haces? \u00bfQu\u00e9 cosas se te escapan de las manos? \u00bfPor qu\u00e9 te sientes as\u00ed?<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<h2 class=\"article-text\">&ldquo;No est&aacute;s criando a tus hijos como quer&iacute;as&rdquo;<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Unas semanas atr&aacute;s se puso de relieve el impacto econ&oacute;mico que supone para los padres de hoy en d&iacute;a el malabarismo diario, con <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/australia-news\/2026\/sep\/23\/cost-of-raising-two-children-in-australia-has-risen-134-in-two-decades-study-says\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">un nuevo estudio<\/a> que revela que el coste que supone para las familias australianas criar a dos o m&aacute;s hijos ha aumentado hasta al menos 36.500 d&oacute;lares al a&ntilde;o. El costo de mantener a flote a una familia ha aumentado un 134% en dos d&eacute;cadas, mientras que los ingresos familiares solo han crecido un 102% en el mismo periodo. [En Argentina, el gasto medio por ni&ntilde;o al mes en agosto de 2026 oscila entre los 300 d&oacute;lares y los 450 d&oacute;lares, seg&uacute;n la Canasta de Crianza del INDEC) <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Georgie Dent, directora ejecutiva de The Parenthood, organizaci&oacute;n que public&oacute; el estudio, afirma que <strong>tener hijos reduce los ingresos de las mujeres australianas en una media del 55% durante los primeros cinco a&ntilde;os<\/strong> y que las familias australianas necesitan ahora dos fuentes de ingresos para salir adelante. No es una exageraci&oacute;n. En un cambio bastante radical para la estructura laboral del pa&iacute;s, en 2024 se convirti&oacute; por primera vez en la situaci&oacute;n m&aacute;s habitual que ambos padres trabajaran a tiempo completo en los hogares con hijos menores de 15 a&ntilde;os. A pesar de ello, afirma Dent, hay menos margen de maniobra en los presupuestos familiares. Mientras tanto, el &uacute;ltimo <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/australia-news\/2026\/sep\/21\/jim-chalmers-intergenerational-report-2026-deaths-outnumber-births-australia2060s\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">informe intergeneracional<\/a> del Gobierno federal advierte de que se prev&eacute; que cada vez menos australianos tengan hijos en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Katherine siente esta realidad econ&oacute;mica de forma aguda, como un gran peso opresivo.<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tras introducir todas las variables de su vida en ChatGPT, las sugerencias que le dio el chatbot resultaban imposibles. Le sugiri&oacute; que trabajara desde casa &mdash;algo que no es una opci&oacute;n&mdash; o a tiempo parcial. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Katherine ya trabaja cuatro d&iacute;as a la semana; trabajar menos d&iacute;as remunerados significar&iacute;a que la familia tendr&iacute;a dificultades econ&oacute;micas. Todo su sueldo se destina a la hipoteca. Antes cubr&iacute;a los gastos, pero, tras las m&uacute;ltiples subidas de los tipos de inter&eacute;s, ya no es as&iacute;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Si pudiera pasar a cinco d&iacute;as, supondr&iacute;a un aumento del 20%, lo cual no es poca cosa. He estado muy tentada de hacerlo&rdquo;. Sin embargo, eso significar&iacute;a pasar a&uacute;n menos tiempo con sus hijas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Bajar de los cuatro d&iacute;as a la semana no solo ser&iacute;a una imposibilidad econ&oacute;mica, sino que significar&iacute;a que ya no podr&iacute;a desempe&ntilde;ar su trabajo como ella quiere, ni de una forma que le permitiera que la tomaran en serio. &ldquo;Me ahogar&iacute;a y no valdr&iacute;a la pena contratarme&rdquo;, afirma. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Al final, lo m&aacute;s importante que ChatGPT le ofreci&oacute; a Katherine fue empat&iacute;a y un espejo sin concesiones ante el que se reflejaba su vida. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>&ldquo;ChatGPT me dijo algo as&iacute; como: &#8216;Vaya, qu&eacute; interesante, lo que acabas de decir es que no est&aacute;s pudiendo ejercer la maternidad como siempre has querido y&hellip; te sientes limitada, y creo que esa es una experiencia muy com&uacute;n&#8217;&rdquo;.<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El hecho de que una m&aacute;quina dise&ntilde;ada para rastrear los confines m&aacute;s rec&oacute;nditos del conocimiento humano publicado, sintetizar toda esa informaci&oacute;n y ofrecer diagn&oacute;sticos y soluciones solo pudiera ofrecerle una valoraci&oacute;n cruda de su vida y ninguna respuesta real la dej&oacute; destrozada. &ldquo;Me qued&eacute; all&iacute; sentada con los ojos encharcados&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;No es que quiera estar en casa cinco d&iacute;as a la semana. No quiero ser exactamente como era mi madre. Pero quiero recogerlos del colegio y llevarlos a casa, y terminar el d&iacute;a tranquilamente con ellos. No hay forma alguna de que pueda hacer eso&rdquo;. <\/p>\n<blockquote class=\"quote\">\n<div class=\"quote-wrapper\">\n<div class=\"first-quote\"><\/div>\n<p class=\"quote-text\">Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez y nadie tuviera ni idea de c\u00f3mo solucionarlo<\/p>\n<div class=\"quote-author\"> <span class=\"name\">Katherine<\/span> <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<h2 class=\"article-text\">Una cuesti&oacute;n de tiempo<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Aunque el creciente coste econ&oacute;mico de tener hijos subyace en todo ello como unos cimientos podridos, para muchos es solo una parte de las dificultades de la paternidad. Para numerosos padres, cuyas vidas parecen una goma el&aacute;stica tan estirada que se vuelve transl&uacute;cida, esa tensi&oacute;n se extiende tambi&eacute;n al tiempo y al bienestar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n un importante estudio realizado por la Oficina Australiana de Estad&iacute;stica, el grupo con mayor estr&eacute;s por falta de tiempo en el pa&iacute;s eran las madres solteras con hijos menores de 15 a&ntilde;os, de las cuales el 56% afirmaba sentirse &ldquo;siempre o a menudo&rdquo; con prisas o presionadas por el tiempo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tener pareja apenas parece marcar la diferencia en cuanto a la sensaci&oacute;n de presi&oacute;n por la falta de tiempo que experimentan las madres: el 54,6% de las mujeres con hijos menores de 15 a&ntilde;os que tienen pareja afirman sufrir estr&eacute;s por falta de tiempo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los hombres con hijos peque&ntilde;os presentan la tasa m&aacute;s alta de estr&eacute;s por falta de tiempo (46,6%) de entre todos los grupos de hombres del pa&iacute;s. En las parejas sin hijos, el n&uacute;mero de personas que se sienten muy presionadas por la falta de tiempo es aproximadamente la mitad que el de sus amigos con hijos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y es que, a pesar del enorme aumento del trabajo remunerado de las mujeres en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os, las madres de hoy en d&iacute;a no dedican menos tiempo al cuidado de los hijos. Una de las conclusiones que se repite una y otra vez en las investigaciones sociol&oacute;gicas a nivel mundial es que los padres de hoy en d&iacute;a &mdash;sean del g&eacute;nero que sean&mdash; dedican m&aacute;s tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado. <\/p>\n<blockquote class=\"quote\">\n<div class=\"quote-wrapper\">\n<div class=\"first-quote\"><\/div>\n<p class=\"quote-text\">Las investigaciones sociol\u00f3gicas a nivel mundial demuestran una y otra vez que los padres de hoy en d\u00eda \u2014sean del g\u00e9nero que sean\u2014 dedican m\u00e1s tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p class=\"article-text\"> En uno de los estudios m&aacute;s exhaustivos sobre el tema, los investigadores analizaron datos de 11 pa&iacute;ses a lo largo de casi 50 a&ntilde;os y descubrieron que, en todos y cada uno de ellos, la cantidad de tiempo dedicado diariamente al cuidado directo de los hijos aument&oacute; de forma espectacular, duplic&aacute;ndose de media para las madres entre 1965 y 2012 y triplic&aacute;ndose para los padres (aunque partiendo de una base mucho m&aacute;s baja). <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <a href=\"https:\/\/melbourneinstitute.unimelb.edu.au\/hilda\/publications\/hilda-statistical-reports\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">En Australia<\/a>, los hombres (y estos datos se refieren a todos los hombres, no solo a los padres) han aumentado el tiempo que dedican al cuidado &mdash;de los hijos y de familiares discapacitados o mayores&mdash; en media hora a la semana durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os: 5,5 horas a la semana en 2022, frente a las cinco horas de 2002. Sin embargo, las mujeres siguen dedicando casi el doble de horas al cuidado que los hombres, y su trabajo de cuidados tambi&eacute;n ha aumentado: dedican 10,7 horas a la semana a este fin en 2022, frente a las 10,1 horas de 2002. La carga de trabajo de todo el mundo ha aumentado &mdash;la de las mujeres en el sector del trabajo remunerado, la de los hombres en el hogar y la de las mujeres en el hogar&mdash; y no se ha producido una disminuci&oacute;n compensatoria ni en el trabajo remunerado de los hombres ni en las tareas de cuidado de las mujeres. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">&ldquo;El mundo laboral es demasiado exigente&rdquo;<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Me da la sensaci&oacute;n de que se han ido retirando muchas de las piezas del Jenga, una a una, y la torre se est&aacute; tambaleando&rdquo;, afirma la profesora Lyn Craig, investigadora destacada en din&aacute;micas de g&eacute;nero y trabajo dom&eacute;stico de la Universidad de Melbourne. &ldquo;Creo que las presiones sobre las mujeres j&oacute;venes en particular, pero sobre los j&oacute;venes en general, son cada vez mayores&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hay menos margen econ&oacute;mico, lo que ofrece a las personas menos opciones para reducir el trabajo remunerado cuando aumentan las necesidades de cuidados. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y aunque es m&aacute;s habitual que las parejas den por hecho que habr&aacute; un reparto m&aacute;s equitativo de las tareas dom&eacute;sticas, el mundo no ha cambiado lo suficiente como para que eso sea posible. &ldquo;Creo que no se ha prestado suficiente atenci&oacute;n, en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, a c&oacute;mo reducir la cantidad de tiempo que se espera que los hogares dediquen actualmente al mercado laboral&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Craig afirma que mucha gente esperaba que, como consecuencia de que las mujeres dedicaran m&aacute;s horas al trabajo remunerado, los hombres dedicaran m&aacute;s tiempo a las tareas dom&eacute;sticas. Pero, aunque m&aacute;s de la mitad de las mujeres australianas de entre 25 y 44 a&ntilde;os tienen ahora estudios universitarios, y muchas m&aacute;s ocupan puestos de trabajo remunerado en cargos cada vez m&aacute;s altos, eso no es lo que ha ocurrido. Los cambios en el &aacute;mbito dom&eacute;stico han sido mucho m&aacute;s lentos que los cambios en el &aacute;mbito laboral. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Simplemente creo que el mundo laboral es demasiado codicioso&rdquo;, afirma Craig. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Las mujeres realizan menos tareas dom&eacute;sticas que antes, pero no menos tareas de cuidado, incluso aunque tengan m&aacute;s trabajo remunerado. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;La gente simplemente hace m&aacute;s cosas al mismo tiempo&rdquo;, explica Craig. &ldquo;Se duplican las tareas&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Esto se debe a que, como escribe Craig en un art&iacute;culo de 2006: &ldquo;Delegar el cuidado de los hijos es potencialmente m&aacute;s problem&aacute;tico que externalizar otras tareas dom&eacute;sticas. El cuidado de los hijos es una complicada mezcla de trabajo y amor. Equilibrar las necesidades de los ni&ntilde;os de recibir cuidados y las necesidades de las mujeres de independencia sin sobrecargarlas es el reto pendiente del feminismo&#8217;&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de que escribiera esas palabras, le pregunto si sigue considerando que este es el principal reto pendiente del feminismo. &ldquo;Creo que s&iacute;&rdquo;, responde. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; esto?&rdquo;<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> En 1963, Betty Friedan identific&oacute; &ldquo;el problema que no tiene nombre&rdquo;: una desesperaci&oacute;n generalizada entre las amas de casa blancas de clase media estadounidenses que se ve&iacute;an atrapadas por la expectativa de que su vida dom&eacute;stica les proporcionar&iacute;a una plenitud total. Pero, sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la &ldquo;m&iacute;stica femenina&rdquo; ha dado un giro. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Las mujeres de la generaci&oacute;n <em>millennial,<\/em> al parecer, no est&aacute;n atrapadas por sus hogares, sino por la expectativa imposible de mantener todo &mdash;carrera profesional, maternidad, relaci&oacute;n de pareja, cuidado personal&mdash; al mismo tiempo y sin quejarse. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de este problema para esta generaci&oacute;n de mujeres no es que no tenga nombre, sino que parece un problema sin soluci&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una amiga que ocupa un alto cargo en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, tiene un marido que viaja con frecuencia por trabajo y un hijo de un a&ntilde;o que ha estado enfermo y sin dormir, me env&iacute;a un mensaje a las siete y media de la tarde para contarme que su hijo de cinco a&ntilde;os ha tenido &ldquo;una crisis de nervios monumental esta tarde&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Me solidarizo con ella y le pregunto si el ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os ya est&aacute; en la cama y si ella puede tirarse en el sof&aacute; con un helado o un vino y ver algo de telebasura. <\/p>\n<blockquote class=\"quote\">\n<div class=\"quote-wrapper\">\n<div class=\"first-quote\"><\/div>\n<p class=\"quote-text\">Deber\u00eda estar, por as\u00ed decirlo, en mi mejor momento, como en la cima de mi carrera profesional. Y, sin embargo, me siento atascada<\/p>\n<div class=\"quote-author\"> <span class=\"name\">Annie<\/span> <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p class=\"article-text\"> Me responde: &ldquo;En serio, pero &iquest;cu&aacute;ndo hace eso la gente? Cu&eacute;ntame tu secreto. Miro a mi alrededor despu&eacute;s de acostar a los ni&ntilde;os y la casa est&aacute; completamente destrozada, y para cuando hemos terminado de ocuparnos de ello &mdash;desde luego, no la hemos LIMPIADO ni nada por el estilo, literalmente solo hemos recogido la comida y los restos de lo que se ha derramado&mdash;, &iexcl;ya es hora de irse a la cama!&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Le respondo con una foto de mi sal&oacute;n, que parece como si alguien hubiera tomado el contenido de una cesta de la ropa sucia, una caja de juguetes y una bolsa de pa&ntilde;ales y hubiera salpicado el suelo al estilo de Jackson Pollock. &ldquo;As&iacute; est&aacute;n las cosas ahora mismo&rdquo; &mdash;le respondo por mensaje&mdash;. &ldquo;No hay secretos&rdquo; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Ese es el problema&rdquo;, dice Katherine mientras damos por terminada nuestra charla junto a la piscina, porque un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os, al que quiz&aacute; le est&eacute; goteando pis por una pierna o quiz&aacute; no, ha salido del agua y est&aacute; temblando sobre el hormig&oacute;n frente a nosotras. &ldquo;Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez, y nadie tiene ni idea de c&oacute;mo lidiar con ello, aparte de ganar la loter&iacute;a y luego echar por la borda por completo tu carrera, que tambi&eacute;n te importa&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Llevo meses recopilando historias de madres de todo el pa&iacute;s y hay algo que se repite en todas ellas: un sentimiento com&uacute;n de agobio total, de no tener margen alguno, de que la casa es un castillo de naipes que se ha construido demasiado alto y la m&aacute;s m&iacute;nima r&aacute;faga podr&iacute;a tumbarlo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Ahora me encuentro en un momento de mi carrera en el que deber&iacute;a estar, en cierto modo, en mi m&aacute;ximo nivel, como en mi momento profesional m&aacute;s &aacute;lgido&rdquo;, dice Annie (nombre ficticio), madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. &ldquo;Y simplemente me siento atascada. Me siento dividida&hellip; No puedo dedicar el tiempo y la energ&iacute;a necesarios para ofrecer el resultado profesional que quiero ofrecer y ser la madre que quiero ser. Es demasiado&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En cuanto a c&oacute;mo resolver el problema, Annie afirma que es necesario corregir lo que ella denomina &ldquo;desastres estructurales&rdquo;: el horario escolar, que va de las 9:00 a las 15:00 horas, o las semanas de vacaciones escolares que eclipsan con creces las vacaciones pagadas de cualquier padre o madre. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;&iexcl;Por el amor de Dios! &iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; eso?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Lo dise&ntilde;aron hombres que trabajaban y ten&iacute;an esposas que se quedaban en casa&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Dent y su organizaci&oacute;n, The Parenthood, proponen soluciones pol&iacute;ticas que incluyen un permiso parental m&aacute;s largo y que incentive a los hombres a disfrutarlo, junto con un mejor acceso a servicios de escuela infantil asequibles y de calidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Annie afirma: &ldquo;De hecho, creo que la otra cuesti&oacute;n &mdash;que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil&mdash; es reducir las horas que trabaja la gente y las expectativas sobre lo que significa ser un buen profesional&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En su sector, el &ldquo;&eacute;xito&rdquo; viene marcado por una cultura de jornadas largas y ajetreo visible. Tener una agenda repleta y estar ocupada m&aacute;s all&aacute; de lo que se puede contar. Mantener una carga de trabajo completa pero sostenible y hacer bien tu trabajo, pero estar en casa por las tardes para pasar tiempo con la familia, no lo es. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;No s&eacute; c&oacute;mo se cambia ese tipo de presi&oacute;n cultural&rdquo;. A pesar del agotamiento, la presi&oacute;n econ&oacute;mica y la sensaci&oacute;n de que todos estamos girando fren&eacute;ticamente nuestras ruedas para mantener nuestras vidas en movimiento, las mujeres con las que he hablado no odian sus vidas. No se arrepienten de ser madres. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Soy una madre<em> millennial<\/em>. Adoro a mis hijas. Si alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad antes de quedarme embarazada, volver&iacute;a a elegir tener a estas encantadoras agentes del caos sin dudarlo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Muchos padres y madres <em>millennials<\/em> estamos viviendo la vida con la que so&ntilde;&aacute;bamos: con trabajos y familias que amamos y por las que hemos luchado con u&ntilde;as y dientes. Estamos agradecidos por ello, pero todo resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imagin&aacute;bamos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Porque, del mismo modo, si antes de quedarme embarazada alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad, habr&iacute;a dicho: &ldquo;Seguro que podemos hacerlo mejor que esto&rdquo;. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En comparaci\u00f3n con generaciones anteriores, las mujeres de hoy en d\u00eda tienen un mayor nivel de estudios, trabajan y participan m\u00e1s en el cuidado de los hijos. \u00bfHay alguna forma de evitar sentirse completamente abrumada? 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