{"id":3960,"date":"2026-10-15T07:36:45","date_gmt":"2026-10-15T10:36:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/oferta-techo_129_13585585.html"},"modified":"2026-10-15T07:36:45","modified_gmt":"2026-10-15T10:36:45","slug":"mas-oferta-menos-techo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=3960","title":{"rendered":"M\u00e1s oferta, menos techo"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/89b38e8f-fbe3-4b3b-8aaf-e90a9911129e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/89b38e8f-fbe3-4b3b-8aaf-e90a9911129e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"M\u00e1s oferta, menos techo\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">La experiencia internacional muestra que regular los alquileres no implica necesariamente reducir la oferta: el problema es dejar segmentos del mercado fuera de las reglas. Frente a la desregulaci\u00f3n del DNU 70\/2023, Jaime Sorin propone recuperar un r\u00e9gimen de locaci\u00f3n habitacional, limitar los alquileres temporarios y tur\u00edsticos y ampliar la vivienda social para garantizar el acceso a un techo sin sacrificar el ingreso destinado a la comida<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> En su nota del domingo 11 de octubre en este diario,<a href=\"https:\/\/www.eldiarioar.com\/economia\/crece-dificultad-alquiler-acceder-vivienda-dejando-comer-pagar_1_13576771.html\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\"> &ldquo;Crece la dificultad para alquilar o acceder a la vivienda&rdquo;<\/a>, Alejandro Rebossio documenta los efectos del Decreto 70\/2023 sobre quienes alquilan con el testimonio de Gricelda Mart&iacute;nez, que deja de comer para pagar un alquiler que se ajusta cada tres meses y al que en febrero le renovar&aacute;n el contrato por un solo a&ntilde;o, y los datos del INDEC, seg&uacute;n los cuales en el AMBA el alquiler fue el segundo precio que m&aacute;s subi&oacute; durante la gesti&oacute;n libertaria, un 93% por encima de la inflaci&oacute;n. Pero la misma nota recoge tambi&eacute;n la opini&oacute;n de especialistas que, aun reconociendo ese cuadro, temen que volver a regular el alquiler retraiga la oferta. Ese temor, que remite a lo que habr&iacute;a sucedido con la Ley 27.551 de 2020, merece discutirse, y m&aacute;s a&uacute;n porque la nota lo presenta como la opini&oacute;n de especialistas peronistas y progresistas, como si hubiera una &uacute;nica posici&oacute;n sobre el tema. Muchos peronistas, entre los que me cuento, seguimos sosteniendo que el alquiler necesita reglas, y no se trata de una postura nueva, porque si algo distingui&oacute; al peronismo en materia de vivienda fue justamente haber regulado el alquiler. Esa regulaci&oacute;n empez&oacute; con la rebaja de alquileres en 1943, se consolid&oacute; en 1949 y, con idas y vueltas, se mantuvo durante treinta y tres a&ntilde;os, hasta que la dictadura la elimin&oacute; en 1976. Un gobierno nacional y popular no puede aceptar ese temor como punto de partida, porque supondr&iacute;a dejar en manos del mercado lo que esa tradici&oacute;n siempre consider&oacute; una responsabilidad del Estado. Entre las voces consultadas, algunas plantean ese temor abiertamente y otras sostienen que la regulaci&oacute;n y la desregulaci&oacute;n fracasaron por igual. Las dos posiciones parten de un supuesto que la experiencia internacional no confirma de manera concluyente: que regular reduce, por s&iacute; mismo, la cantidad de viviendas disponibles para alquilar. Donde la oferta cay&oacute;, se debi&oacute; sobre todo a que una parte de los departamentos pas&oacute; a segmentos que la regulaci&oacute;n no alcanzaba, como el alquiler temporario o el tur&iacute;stico. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> No fue una consecuencia inevitable de regular, sino de regular solo una parte del mercado. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Lo que muestra la experiencia<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> El caso mejor documentado de Europa es el de Catalu&ntilde;a, donde una ley de 2020 fij&oacute; topes en buena parte de los municipios y oblig&oacute; a consignar el precio de referencia en avisos y contratos. Investigadores de la Universidad de Barcelona la evaluaron con los contratos efectivamente registrados, y encontraron que los alquileres bajaron entre un 4% y un 6% sin que disminuyeran los contratos firmados ni la cantidad de viviendas en alquiler. Los precios bajaron sin que se achicara el mercado. Lo que hace una regulaci&oacute;n es repartir el riesgo del alquiler entre propietario e inquilino. Sin reglas, ese riesgo, que es el de un aumento imprevisto, un contrato que no se renueva o una mudanza forzada, recae entero sobre quien alquila. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Ad&oacute;nde fue la oferta<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Cuando una regulaci&oacute;n deja segmentos sin cubrir, una parte de la oferta se desplaza hacia ellos. Esas viviendas siguen existiendo, pero cambian de contrato para quedar fuera de las reglas. En Berl&iacute;n, en 2021 y 2022, m&aacute;s de la mitad de los avisos de alquiler eran de viviendas amuebladas por tiempo limitado, a las que no se aplicaban ni el freno de alquileres ni las reglas de actualizaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a, tras la Ley 12\/2023, el alquiler de temporada lleg&oacute; a representar casi la mitad de lo que se ofrece en Barcelona. Algo parecido ocurri&oacute; en la Argentina con la Ley 27.551, que regul&oacute; la locaci&oacute;n habitacional pero dej&oacute; afuera el alquiler temporario y el tur&iacute;stico. Hacia all&iacute; se movi&oacute; una parte del parque, empujada adem&aacute;s por una brecha cambiaria que convert&iacute;a cada d&oacute;lar tur&iacute;stico en much&iacute;simos pesos: en Palermo, el peso de los departamentos en Airbnb frente a los de alquiler tradicional creci&oacute; casi un 50% entre 2019 y 2023, cuando un departamento tur&iacute;stico pod&iacute;a rendir ocho veces m&aacute;s que uno alquilado seg&uacute;n la ley. Lo que despu&eacute;s se present&oacute; como prueba del fracaso de la regulaci&oacute;n fue, en buena medida, consecuencia de su alcance incompleto. El aumento de la oferta posterior a la derogaci&oacute;n tiene una explicaci&oacute;n parecida. Un informe del CEPA de mayo de este a&ntilde;o atribuye el aumento de la oferta, entre otros factores, a la salida al mercado de <\/p>\n<p class=\"article-text\"> departamentos que sus due&ntilde;os hab&iacute;an retenido a la espera del cambio de reglas y a la apreciaci&oacute;n cambiaria, que al reducir el turismo hizo menos atractivo el alquiler temporario y volc&oacute; esas unidades al alquiler permanente. En ambos casos son viviendas que ya formaban parte del parque y que cambiaron de mercado seg&uacute;n las expectativas y el d&oacute;lar. Con un turismo extranjero que cay&oacute; un 20% en dos a&ntilde;os y casi un tercio de los departamentos temporarios sin ninguna reserva en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, ese movimiento depende de variables que ninguna ley de alquileres controla. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Cerrar la puerta de atr&aacute;s<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Frente a esas fugas, ning&uacute;n Estado europeo volvi&oacute; a desregular. Catalu&ntilde;a aprob&oacute; en diciembre de 2025 una ley que extiende los topes al alquiler de temporada y al alquiler por habitaciones, y deja afuera solo el uso tur&iacute;stico. Berl&iacute;n dict&oacute; en 2025 una ordenanza para contener el amueblado temporario, cuyo peso en los avisos hab&iacute;a pasado del 13% en 2012 al 48%, y el gobierno federal proyecta limitar la duraci&oacute;n de los contratos cortos. Barcelona no renovar&aacute; ninguna licencia de piso tur&iacute;stico despu&eacute;s de noviembre de 2028, con el aval del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, y Francia, con la Ley 2024- 1039, habilit&oacute; a los municipios a fijar cuotas de alquiler tur&iacute;stico y a reservar sectores del plan urbano para residencia permanente. Viena, que nunca dej&oacute; la vivienda librada al mercado, fue m&aacute;s lejos. Desde 2019 su c&oacute;digo de edificaci&oacute;n exige que dos tercios de la superficie de todo suelo nuevo que se habilite para vivienda se destinen a vivienda subsidiada, con lo cual interviene directamente sobre el suelo, que es donde se forma la renta. En Espa&ntilde;a, donde seg&uacute;n las encuestas la vivienda es desde fines de 2024 el principal problema del pa&iacute;s, la oposici&oacute;n rechaz&oacute; este mes en el Congreso los decretos del gobierno sobre alquileres. Hubo movilizaciones en todo el pa&iacute;s y, con las elecciones ya adelantadas, el gobierno volvi&oacute; a dictarlos pocos d&iacute;as despu&eacute;s, incluida la regulaci&oacute;n del alquiler de temporada. Una amplia mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles apoya congelar los alquileres. En la Argentina el tema todav&iacute;a no ocupa ese lugar, pero avanza: seg&uacute;n la encuesta de Management &amp; Fit que cita la nota de Rebossio, la preocupaci&oacute;n por el acceso a la vivienda pas&oacute; del 4,9% al 7,4% en apenas dos meses. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Lo que hizo el DNU<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> El Decreto 70\/2023 fue en la direcci&oacute;n contraria. En vez de cerrar esas salidas, elimin&oacute; las reglas para todos y convirti&oacute; al conjunto del mercado en un mercado de temporada, con contratos por un a&ntilde;o, precios en d&oacute;lares, ajustes trimestrales y anticipos y garant&iacute;as fijados a voluntad del propietario. La oferta creci&oacute;, pero a precios que una trabajadora como Gricelda solo puede pagar dejando de comer. Del otro lado del mostrador, seg&uacute;n relevamientos del propio sector, la rentabilidad bruta de un departamento en alquiler pas&oacute; del 3,48% anual en octubre de 2023 al 6,22% en junio de 2026, y se duplic&oacute; en menos de tres a&ntilde;os. No es un mercado m&aacute;s eficiente, sino uno m&aacute;s cruel. Mientras tanto, seg&uacute;n los datos de ARBA que cita la misma nota, el 6,1% de la poblaci&oacute;n bonaerense concentra la mitad de las viviendas y el 0,6% posee cinco o m&aacute;s. Para esos pocos la vivienda funciona como reserva de valor, mientras que para la mayor&iacute;a el sue&ntilde;o de la casa propia se fue transformando en el sue&ntilde;o de llegar a pagarle cada mes el alquiler a otro. El riesgo de ese mercado recae sobre quien alquila, y eso tambi&eacute;n es pol&iacute;tica de vivienda, porque el Estado, aun cuando dice retirarse, decide qui&eacute;n soporta la incertidumbre y la precariedad. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Regular todo el mercado<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> La experiencia europea muestra que no alcanza con regular: hay que evitar que una parte del mercado encuentre la forma de quedar afuera. En ese sentido, una pol&iacute;tica de alquileres que se proponga garantizar el acceso a la vivienda deber&iacute;a: <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ndash;Restituir un r&eacute;gimen de locaci&oacute;n habitacional con plazo m&iacute;nimo de tres a&ntilde;os y actualizaci&oacute;n anual por un &iacute;ndice que no supere la evoluci&oacute;n de los salarios. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ndash;Alcanzar con esas mismas reglas a todo contrato de uso habitacional, cualquiera sea su plazo o que la vivienda se alquile amueblada, presumiendo el uso permanente cuando el contrato temporario se renueva o no acredita una causa transitoria. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ndash; Crear un registro obligatorio de alquileres temporarios y tur&iacute;sticos, con n&uacute;mero visible en cada aviso y responsabilidad de las plataformas que los publican. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ndash;Facultar a las jurisdicciones con d&eacute;ficit habitacional a limitar el uso tur&iacute;stico de la vivienda por zonas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ndash;Construir desde el Estado un parque de vivienda en alquiler social, financiado entre otras fuentes con la captura de plusval&iacute;as urbanas, en lugar de cobrarlas en dinero para obras en las mismas &aacute;reas que ya se valorizan. Son medidas que ya aplican, con tradiciones pol&iacute;ticas muy distintas, las ciudades que decidieron tratar la vivienda como un derecho antes que como una mercanc&iacute;a. Regular el mercado privado, sin embargo, no es la &uacute;nica tarea. Entre los censos de 2010 y 2022, los hogares inquilinos pasaron del 16% al 21% en el pa&iacute;s y del 30% al 37% en la Ciudad, de modo que la inquilinizaci&oacute;n dej&oacute; de ser una situaci&oacute;n pasajera que el cr&eacute;dito hipotecario vaya a resolver. Por eso la propuesta de que el Estado construya para alquilar, que recoge la nota de Rebossio, merece atenci&oacute;n, siempre que esas viviendas se destinen al alquiler social y no terminen volcadas al mercado. As&iacute;, el alquiler dejar&aacute; de ser un paso hacia la precariedad y pasar&aacute; a ser una forma leg&iacute;tima de acceso a la vivienda. Pero construir para alquilar no puede ser la excusa para dejar sin control al mercado privado, que en la Argentina seguir&aacute; alojando a la gran mayor&iacute;a de los inquilinos. Mientras la ley estuvo vigente, parte de la oferta se fue adonde no hab&iacute;a reglas; sin ley, volvi&oacute;, pero a precios que muchos no pueden pagar. La tarea es que no tenga ad&oacute;nde irse y que ning&uacute;n techo cueste el plato de comida. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>El autor es arquitecto, ex Decano FADU-UBA, ex Decano Arquitectura UNDAV e investigador del CONICET.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia internacional muestra que regular los alquileres no implica necesariamente reducir la oferta: el problema es dejar segmentos del mercado fuera de las reglas. 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