{"id":4139,"date":"2026-10-17T00:02:21","date_gmt":"2026-10-17T03:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/mundo\/funcionan-acuerdos-secretos-trump-deportar-miles-inmigrantes-paises-no-son_1_13593290.html"},"modified":"2026-10-17T00:02:21","modified_gmt":"2026-10-17T03:02:21","slug":"asi-funcionan-los-acuerdos-secretos-de-trump-para-deportar-a-miles-de-inmigrantes-a-paises-que-no-son-los-suyos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=4139","title":{"rendered":"As\u00ed funcionan los acuerdos secretos de Trump para deportar a miles de inmigrantes a pa\u00edses que no son los suyos"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/229a78f0-2b3d-4464-9bb3-a8a77dfb4cf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/229a78f0-2b3d-4464-9bb3-a8a77dfb4cf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"As\u00ed funcionan los acuerdos secretos de Trump para deportar a miles de inmigrantes a pa\u00edses que no son los suyos\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Una investigaci\u00f3n de The Guardian, The Washington Post y otros medios en un proyecto internacional revela detalles de c\u00f3mo migrantes perseguidos en Ir\u00e1n o Sierra Leona son deportados a terceros pa\u00edses que no conocen. <\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Los detenidos viajaban esposados a bordo del avi&oacute;n de deportaci&oacute;n estadounidense y nadie les dec&iacute;a ad&oacute;nde los llevaban. Cuentan que los agentes que los custodiaban se burlaban de ellos cuando preguntaban. Los 18 migrantes no descubrieron su destino hasta que las pantallas de los asientos mostraron por fin un mapa. Su destino era <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/central-african-republic\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">la Rep&uacute;blica Centroafricana<\/a>, un pa&iacute;s del que pocos de ellos hab&iacute;an o&iacute;do hablar. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Nika, una iran&iacute; de 32 a&ntilde;os, recuerda c&oacute;mo las esposas se le clavaban en las mu&ntilde;ecas. Suplic&oacute; a los agentes que se las aflojaran, pero no lo hicieron. Otros pasajeros lo pasaron peor. Ella cuenta que a algunos hombres los inmovilizaron con correas negras y amarillas que les envolv&iacute;an el cuerpo, como si estuvieran momificados, despu&eacute;s de que se resistieran a subir al avi&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Nika, que hab&iacute;a huido de Ir&aacute;n 18 meses antes despu&eacute;s de protestar contra el r&eacute;gimen, hab&iacute;a imaginado Estados Unidos como un refugio. Cuando se fue, Ir&aacute;n ya era uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s represivos del mundo, y desde entonces la situaci&oacute;n no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que empeorar: este a&ntilde;o, las fuerzas de seguridad mataron a tiros a miles de manifestantes y, despu&eacute;s, la Administraci&oacute;n Trump lanz&oacute; una guerra contra el pa&iacute;s. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tras m&aacute;s de un a&ntilde;o recluida en un centro de detenci&oacute;n de migrantes de Estados Unidos, Nika &mdash;nombre ficticio que The Guardian utiliza para proteger a su familia en Ir&aacute;n&mdash; obtuvo protecci&oacute;n legal y qued&oacute; en libertad por orden judicial. Menos de dos semanas despu&eacute;s, el Departamento de Seguridad Nacional volvi&oacute; a detenerla. D&iacute;as m&aacute;s tarde, viajaba en un avi&oacute;n rumbo a un destino situado a m&aacute;s de 11.000 kil&oacute;metros al este. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Nunca me dijeron que me iban a deportar a este pa&iacute;s&rdquo;, explic&oacute; a The Guardian: &ldquo;&Aacute;frica me es completamente desconocida&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El Departamento de Estado de Estados Unidos desaconseja a sus ciudadanos viajar a la Rep&uacute;blica Centroafricana por motivos de seguridad. Nika pasa la mayor parte del tiempo recluida por miedo, sin atreverse a salir de su peque&ntilde;a habitaci&oacute;n. Espera una respuesta a la pregunta de la que depende su vida: &iquest;la devolver&aacute;n a Ir&aacute;n, donde el r&eacute;gimen podr&iacute;a matarla? <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Deportaciones a otros pa&iacute;ses<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Nika es una de las m&aacute;s de 25.000 personas deportadas por la Administraci&oacute;n Trump a pa&iacute;ses que no son los suyos. De ellas, unas 20.000 fueron trasladadas en bus a M&eacute;xico, seg&uacute;n un recuento de Refugees International y Human Rights First. A estas se suman m&aacute;s de 5.000 personas enviadas en avi&oacute;n a pa&iacute;ses de &Aacute;frica, Am&eacute;rica Latina, el Caribe y Asia Central con los que no tienen ning&uacute;n v&iacute;nculo. Muchas veces, desde esos pa&iacute;ses las devuelven a sus lugares de origen, pese a que jueces de inmigraci&oacute;n estadounidenses determinaron que su vida o su libertad corr&iacute;an peligro si regresan. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los abogados de derechos humanos consideran que estos acuerdos de deportaci&oacute;n a terceros pa&iacute;ses forman parte de una &ldquo;demostraci&oacute;n de fuerza&rdquo; con la que Estados Unidos busca disuadir a migrantes y solicitantes de asilo de entrar en el pa&iacute;s. Personas de Per&uacute; y Colombia fueron enviadas a la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. El 20 de agosto, cuatro cubanos, un brasile&ntilde;o y un camerun&eacute;s se negaron a bajar del avi&oacute;n en Liberia y terminaron siendo enviados a Guinea Ecuatorial. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/2dbacaf9-c028-4bde-87bf-9377d518a919_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Agentes del ICE patrullan en el aeropuerto de Dulles, en Washington, en marzo de 2026.\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Agentes del ICE patrullan en el aeropuerto de Dulles, en Washington, en marzo de 2026. <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">La investigaci&oacute;n<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Para reconstruir con el mayor detalle posible una pol&iacute;tica aplicada en gran medida a puerta cerrada, The Guardian se uni&oacute; a otros 23 medios en el Proyecto Deportaci&oacute;n, una investigaci&oacute;n conjunta coordinada por <a href=\"https:\/\/forbiddenstories.org\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">Forbidden Stories<\/a>, una red internacional de periodismo de investigaci&oacute;n con sede en Par&iacute;s. El consorcio entrevist&oacute; a m&aacute;s de 100 personas afectadas por los esfuerzos de Estados Unidos para terminar con la llegada de migrantes sin autorizaci&oacute;n y examin&oacute; documentos sobre los acuerdos alcanzados por la Administraci&oacute;n Trump con gobiernos de todo el mundo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La investigaci&oacute;n rastre&oacute; m&aacute;s de 100 vuelos que trasladaron a migrantes y solicitantes de asilo a 28 pa&iacute;ses distintos. La cifra real probablemente sea mayor: la investigaci&oacute;n solo contabiliza los vuelos que el consorcio pudo verificar de forma independiente. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tambi&eacute;n se pudo constatar que el ritmo de los vuelos se acelera. Tras una primera oleada al principio del segundo mandato de Trump, las deportaciones volvieron a dispararse en agosto: seg&uacute;n Human Rights First, se registr&oacute; un m&aacute;ximo de 16 vuelos con destino a 13 pa&iacute;ses distintos de los de origen de las personas deportadas. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">La batalla legal<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Un tribunal federal de apelaci&oacute;n de Estados Unidos dictamin&oacute; en septiembre que las deportaciones a terceros pa&iacute;ses son ilegales porque vulneran el derecho al debido proceso: las personas afectadas no reciben la notificaci&oacute;n con tiempo suficiente para recurrir la decisi&oacute;n de enviarlas a otro pa&iacute;s. Pero el Gobierno recurri&oacute; la sentencia y el Tribunal Supremo permiti&oacute; unos d&iacute;as despu&eacute;s la reanudaci&oacute;n de estos vuelos mientras analiza el fondo del asunto. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Un portavoz del Departamento de Estado afirma que aplicar las pol&iacute;ticas migratorias de la Administraci&oacute;n Trump es una &ldquo;prioridad m&aacute;xima&rdquo; y asegura: &ldquo;Mantenemos firme nuestro compromiso de poner fin a la inmigraci&oacute;n ilegal y masiva y reforzar la seguridad fronteriza de Estados Unidos&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;El Gobierno estadounidense utilizar&aacute; todos los medios legales para expulsar a quienes no tengan derecho a permanecer en nuestro pa&iacute;s&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La Administraci&oacute;n Trump sostiene que las personas a las que deporta son delincuentes. Sin embargo, documentos obtenidos por The Washington Post para esta investigaci&oacute;n muestran que la mayor&iacute;a de los 35 pa&iacute;ses que firmaron acuerdos con Estados Unidos se niegan a aceptar a personas con antecedentes por delitos violentos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Entre las personas obligadas a subir a esos aviones hay quienes pasaron casi toda su vida en Estados Unidos, madres y padres detenidos mientras llevaban a sus hijos al colegio y personas adultas que cuidaban de sus padres mayores. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Muchas hab&iacute;an demostrado ante un juez de inmigraci&oacute;n que corr&iacute;an peligro si regresaban a su pa&iacute;s de origen, por lo que se hab&iacute;a prohibido deportarlas. A Nika se le concedi&oacute; la &ldquo;suspensi&oacute;n de la expulsi&oacute;n&rdquo;; una protecci&oacute;n para quienes pueden sufrir da&ntilde;os graves en su pa&iacute;s, pero no re&uacute;nen los requisitos para obtener asilo. El 28 de mayo qued&oacute; en libertad tras pasar por un centro de detenci&oacute;n del Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Pod&iacute;a buscar trabajo, trabajar y permanecer en el pa&iacute;s. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/846ff87d-37a2-4dc8-8376-48ea69801dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Agentes del ICE observan a Donald Trump en la pantalla de un caf\u00e9 en el aeropuerto de Dulles, en Washington\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Agentes del ICE observan a Donald Trump en la pantalla de un caf\u00e9 en el aeropuerto de Dulles, en Washington <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<h2 class=\"article-text\">El golpe de efecto<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> La abogada de Nika, Sahar Jalili, tambi&eacute;n es iran&iacute; y estudi&oacute; en Teher&aacute;n, como su clienta. Asumi&oacute; el caso mientras estaba embarazada y muchas veces trabajaba hasta quedar exhausta. &ldquo;Podr&iacute;a haberme pasado a m&iacute;&rdquo;, dice sobre lo que le ocurri&oacute; a Nika. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Al revisar el expediente, Jalili se qued&oacute; consternada al descubrir que el ICE hab&iacute;a decidido enviar a Nika a Bangui, la capital de la Rep&uacute;blica Centroafricana, apenas ocho d&iacute;as antes de que un juez ordenara su puesta en libertad. La familia de su t&iacute;o le hab&iacute;a preparado una habitaci&oacute;n en Los &Aacute;ngeles. Nika tard&oacute; dos d&iacute;as en llegar a la ciudad y pas&oacute; una semana con ellos, recuper&aacute;ndose tras 18 meses de infierno. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n Jalili, la nueva detenci&oacute;n de Nika el 8 de junio, durante una cita que los agentes del ICE hab&iacute;an presentado como un tr&aacute;mite rutinario, fue un acto de crueldad gratuita. Nika cuenta que ya hab&iacute;a terminado la cita y se hab&iacute;a ido cuando un agente llam&oacute; a su t&iacute;o y le pidi&oacute; que la llevara de vuelta para retirar unos documentos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Esta vez le hicieron otras preguntas. Seg&uacute;n cuenta Jalili, un hombre tom&oacute; las huellas dactilares a su clienta y la fotografi&oacute;. &ldquo;Despu&eacute;s volvi&oacute; acompa&ntilde;ado de una agente del ICE y le dijeron que levantara las manos por encima de la cabeza&rdquo;. Jalili relata que detuvieron a Nika, la esposaron y la llevaron al s&oacute;tano. Nika cuenta que se sent&iacute;a aturdida cuando la sacaron del centro de detenci&oacute;n aquella noche. Al pasar por una de las protestas contra el ICE que ya eran habituales en Los &Aacute;ngeles, los manifestantes golpearon con las palmas los laterales de la furgoneta en la que viajaba. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Para Jalili, los dos d&iacute;as anteriores ya hab&iacute;an sido una vor&aacute;gine, ya que ella y otros abogados intentaron por todos los medios evitar que otras dos mujeres iran&iacute;es fueran subidas al mismo avi&oacute;n con destino a Bangui. Los abogados lograron sacar a las otras dos mujeres del avi&oacute;n, pero no a Nika. La &uacute;nica diferencia entre ellas era que Nika fue detenida en &uacute;ltimo lugar, por lo que, para cuando una red de abogados especializados en inmigraci&oacute;n se enter&oacute; de su caso, ya no quedaba tiempo suficiente antes de que despegara el vuelo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Jalili cuenta que suplic&oacute; a todos los agentes del ICE: &ldquo;Denme dos d&iacute;as. Solo dos d&iacute;as&rdquo;. &ldquo;Me dijeron que hab&iacute;an respetado la orden del juez de ponerla en libertad. Pero nunca hab&iacute;an prometido no enviarla a un tercer pa&iacute;s&rdquo;, recuerda. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">La enfermera<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Cuando Rabbiatu Kuyateh, de 58 a&ntilde;os, supo que Ghana, el pa&iacute;s al que la hab&iacute;an enviado, iba a deportarla a Sierra Leona, donde hab&iacute;a pasado su infancia, el miedo la paraliz&oacute;. Hizo falta que varias personas la forzaran a subir a la camioneta que la esperaba. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> De hecho, un video capt&oacute; el momento, el pasado noviembre, en el que la arrastraban, descalza y angustiada, tir&aacute;ndole del pelo. Todav&iacute;a recuerda el golpe que se dio en la cabeza contra los escalones de piedra mientras suplicaba que no la devolvieran a Sierra Leona. &ldquo;No pienso ir&rdquo;, gritaba. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Kuyateh es enfermera. Tras huir de Sierra Leona, pas&oacute; la mayor parte de su vida en Estados Unidos junto a sus padres. Durante la pandemia atendi&oacute; a pacientes con coronavirus y, en los a&ntilde;os posteriores, cuid&oacute; a adultos y ni&ntilde;os con discapacidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Kuyateh cuenta que le cost&oacute; mucho construir la vida que ten&iacute;a en Estados Unidos. Crio sola a su hijo, Mohamed, y juntos compraron una casa. Cuando Trump gan&oacute; las elecciones de 2024, sus padres ya eran muy grandes y necesitaban ayuda: cada d&iacute;a pasaba a ver c&oacute;mo estaban antes de ir a trabajar y volv&iacute;a al terminar su turno para ayudarles a prepararse para dormir. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Con el objetivo de acelerar la expulsi&oacute;n de personas como Kuyateh, la Administraci&oacute;n Trump reform&oacute; precisamente aquellas instituciones que en su d&iacute;a se crearon para proteger a los migrantes que hu&iacute;an de la persecuci&oacute;n. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Lugares de &ldquo;tr&aacute;nsito&rdquo;<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Esta es la manera en que la Administraci&oacute;n Trump intenta socavar el derecho de asilo y la protecci&oacute;n de las personas refugiadas&rdquo;, dice Alma David, una de las principales abogadas de inmigraci&oacute;n que sigue de cerca esta pol&iacute;tica. &ldquo;Estados Unidos sabe que no puede deportarlas legalmente a sus pa&iacute;ses de origen, pero s&iacute; puede enviarlas a un tercer pa&iacute;s que act&uacute;a como lugar de tr&aacute;nsito&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Al frente de esta pol&iacute;tica est&aacute; Stephen Miller, jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca y quien no ocult&oacute; su deseo de poner fin a la mayor parte de la migraci&oacute;n hacia Estados Unidos. En entrevistas con The Washington Post para el Proyecto Deportaci&oacute;n, altos cargos estadounidenses en activo y jubilados explican que Miller impuls&oacute; nombramientos clave en el Departamento de Estado. Esos nombramientos le permitieron anteponer sus objetivos a otras prioridades de la pol&iacute;tica exterior estadounidense. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Entre las personas nombradas figura Christian Ehrhardt, funcionario de carrera del Departamento de Estado y director de la reci&eacute;n creada Oficina de Remigraci&oacute;n. El nombre de esta oficina incorpora un t&eacute;rmino adoptado por la extrema derecha para referirse a la expulsi&oacute;n forzosa de migrantes de minor&iacute;as &eacute;tnicas. Tras recorrer &Aacute;frica en varias misiones diplom&aacute;ticas, Ehrhardt contribuy&oacute; a cerrar al menos 13 acuerdos para deportar personas a terceros pa&iacute;ses del continente. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Acuerdos con pa&iacute;ses africanos<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Los documentos internos examinados por The Washington Post muestran que la Administraci&oacute;n Trump se comprometi&oacute; a aportar al menos 410 millones de d&oacute;lares para cerrar acuerdos de deportaci&oacute;n con 35 pa&iacute;ses, casi un tercio de ellos africanos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n esos documentos, Estados Unidos reserv&oacute; 30 millones de d&oacute;lares para apoyar las operaciones de la ONU en Camer&uacute;n a cambio de que el pa&iacute;s aceptara a 1.000 migrantes. Hasta ahora, solo le envi&oacute; 44. A la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo le prometi&oacute; 75 millones de d&oacute;lares para las operaciones de la ONU a cambio de acoger a 2.000 migrantes. Solo recibi&oacute; a 15 y los vuelos a Kinsasa est&aacute;n suspendidos por un brote de &eacute;bola. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los acuerdos var&iacute;an de un pa&iacute;s a otro. Unos pocos pa&iacute;ses, entre ellos Esuatini, aceptaron acoger a personas con antecedentes de delitos violentos. Sin embargo, muchos declararon que no recibir&aacute;n a nadie con antecedentes de violencia u otros tipos de delitos graves. El Departamento de Estado no respondi&oacute; a las preguntas sobre los detalles de estos acuerdos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ghana solo acepta a personas procedentes de &Aacute;frica Occidental. La Rep&uacute;blica Centroafricana, en cambio, no estableci&oacute; restricciones por nacionalidad: entre los pasajeros del avi&oacute;n de Nika hab&iacute;a personas de Afganist&aacute;n, Irak y Kirguist&aacute;n. La mayor&iacute;a no ten&iacute;a ning&uacute;n v&iacute;nculo con &Aacute;frica, cuenta Nika.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El 1 de julio de 2025, Mohamed acompa&ntilde;&oacute; a su madre, Kuyateh, a una cita rutinaria con el ICE a la que deb&iacute;a acudir por su situaci&oacute;n migratoria. Recuerda que ella estaba inquieta: tem&iacute;a que las esposas que un agente llevaba en el cintur&oacute;n fueran para ella. &ldquo;No creo&rdquo;, le dijo Mohamed. Pero cuando llamaron a Kuyateh para que entrara en una sala de interrogatorios, a &eacute;l le pidieron que esperara fuera. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Fue la &uacute;ltima vez que la vi&rdquo;, cuenta. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Durante los cuatro meses que Kuyateh pas&oacute; detenida por el ICE, Mohamed habl&oacute; con ella a menudo. Pero aquel d&iacute;a de noviembre no hab&iacute;a sabido nada de su madre cuando, seg&uacute;n cuenta, lo llam&oacute; otra persona detenida para decirle que la hab&iacute;an trasladado a Texas. No entend&iacute;a por qu&eacute; la llevaban a Texas. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, Kuyateh lo llam&oacute; llorando. Estaba en Ghana, a punto de ser enviada a Sierra Leona. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El video en el que se ve c&oacute;mo arrastran a Kuyateh hasta un bus para deportarla de Ghana pareci&oacute; enfurecer a las autoridades del pa&iacute;s cuando se difundi&oacute; en las redes sociales, seg&uacute;n Malick, el senegal&eacute;s tambi&eacute;n deportado de Estados Unidos que lo grab&oacute; y que The Guardian identifica con un seud&oacute;nimo para protegerlo. &ldquo;Se enojaron&rdquo;, cuenta Malick. &ldquo;Vinieron por la noche con dos camiones llenos de soldados&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Malick cuenta que los soldados llevaron al grupo a un campamento militar apartado, donde la electricidad fallaba y apenas ten&iacute;an contacto con el exterior. El Gobierno de Ghana no respondi&oacute; a las preguntas de The Guardian. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una mujer trasladada al campamento cuenta que tem&iacute;a tanto lo que pudiera ocurrirle si la devolv&iacute;an a Senegal, su pa&iacute;s de origen, que intent&oacute; suicidarse bebiendo lavandina. La atendieron en un hospital, pero aun as&iacute; la deportaron a Senegal. &ldquo;Beb&iacute; lavandina porque quer&iacute;a morir&rdquo;, explica. &ldquo;Quer&iacute;an obligarme a regresar a mi pa&iacute;s&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Malaria<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> En el vuelo de Nika, el 11 de junio, la pantalla del avi&oacute;n mostraba Ghana como primer destino, as&iacute; que los pasajeros pensaron que se quedar&iacute;an en ese pa&iacute;s. Pero la escala en Accra fue breve. Los 18 pasajeros aterrizaron despu&eacute;s en Bangui a las 21.45, seg&uacute;n los registros de seguimiento del vuelo. Los agentes que los custodiaban les quitaron las esposas, pero no bajaron del avi&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Durante varias horas, el grupo no encontr&oacute; a nadie que hablara ingl&eacute;s. &ldquo;Nos indicaban con gestos que subi&eacute;ramos a un bus y nos hicieron subir. Despu&eacute;s nos llevaron a vacunarnos, pero yo no sab&iacute;a qu&eacute; iban a inyectarme&rdquo;, cuenta Nika. La vacuna era contra la fiebre amarilla. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La alojaron en una habitaci&oacute;n de un edificio de viviendas y le dijeron que pod&iacute;a quedarse tres meses. Nika no pod&iacute;a imaginarse regresando a Ir&aacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Organizaciones iran&iacute;es de derechos humanos con sede en Estados Unidos afirman que no pudieron averiguar qu&eacute; fue de cientos de compatriotas deportados a Ir&aacute;n durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra ese pa&iacute;s. Una demanda reciente contra el ICE sostiene que la Administraci&oacute;n Trump comparti&oacute; los expedientes de solicitantes de asilo iran&iacute;es con el r&eacute;gimen del que hab&iacute;an huido, lo que agrava el peligro para quienes son deportados. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Cuando un dolor de cabeza empez&oacute; a nublarle la mente, Nika pens&oacute; que ten&iacute;a migra&ntilde;a. Sent&iacute;a n&aacute;useas y le dol&iacute;a todo el cuerpo. Los mosquitos la hab&iacute;an picado tantas veces que parec&iacute;a tener la piel llena de moratones, cuenta. Un informe m&eacute;dico consultado por The Guardian confirm&oacute; que ten&iacute;a malaria. &ldquo;Ni siquiera sab&iacute;a qu&eacute; era&rdquo;, explica Nika por tel&eacute;fono. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Desde Los &Aacute;ngeles, Jalili esperaba con angustia noticias de Nika. Su clienta recib&iacute;a inyecciones cada 12 horas para eliminar los par&aacute;sitos de la sangre. Las malas noticias continuaron incluso despu&eacute;s de que Nika se recuperara lo suficiente para volver a su alojamiento. Jalili descubri&oacute; consternada que la hab&iacute;an deportado de Estados Unidos sin pasaporte. Nika no ten&iacute;a documentos de identidad ni visado y, cuando iba al hospital o al mercado, los polic&iacute;as aprovechaban que carec&iacute;a de papeles para amenazarla. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El Gobierno de la Rep&uacute;blica Centroafricana no respondi&oacute; a las preguntas sobre esta situaci&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n Nika, la segunda vez que la detuvieron, el agente de polic&iacute;a simul&oacute; con gestos que le pon&iacute;a las esposas. El mensaje, seg&uacute;n ella, era: &ldquo;Puedo detenerte, a menos que nos pagues&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Apoyo de la ONU<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Mientras la Administraci&oacute;n Trump acelera las deportaciones a terceros pa&iacute;ses, la Rep&uacute;blica Centroafricana figura entre los 13 pa&iacute;ses receptores donde la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM), una agencia de la ONU, presta apoyo a las personas deportadas. A su llegada, les proporciona comida, alojamiento y atenci&oacute;n psicol&oacute;gica. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La Administraci&oacute;n Trump anunci&oacute; fuertes recortes de la financiaci&oacute;n destinada a las agencias de la ONU, pero parece hacer excepciones cuando los fondos sirven para sostener este programa de deportaciones. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En marzo de 2025, el Departamento de Estado explic&oacute; el criterio que seguir&iacute;a: la financiaci&oacute;n humanitaria se utilizar&iacute;a para &ldquo;reducir la inmigraci&oacute;n masiva e ilegal, por ejemplo, financiando el retorno voluntario de personas en situaci&oacute;n irregular, incentivando a los gobiernos para que apliquen acuerdos de tercer pa&iacute;s seguro y reforzando la capacidad de otros pa&iacute;ses para gestionar la migraci&oacute;n&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Seg&uacute;n una base de datos federal sobre el gasto p&uacute;blico, m&aacute;s del 60 % de los fondos concedidos por Estados Unidos a la OIM durante el segundo mandato de Trump se destinaron a programas en pa&iacute;ses que reciben a personas deportadas. En la Rep&uacute;blica Centroafricana, la asignaci&oacute;n fue de 85 millones de d&oacute;lares. Seg&uacute;n la misma base de datos, la mayor aportaci&oacute;n estadounidense a la OIM en ese pa&iacute;s durante el mandato de Biden fue de 14 millones de d&oacute;lares. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Nika afirma que la han tratado bien. &ldquo;El personal hace todo lo que puede&rdquo;, dice. El alojamiento es seguro y le facilitan transporte cuando lo necesita. &ldquo;Pero esto no es vivir. Respiro, sigo viva, pero no puedo salir de casa sin que me lleve un conductor de la agencia. No encuentro trabajo. No hablo el idioma&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La OIM se enfrent&oacute; al riesgo de que su participaci&oacute;n en el programa se perciba de forma negativa. Una evaluaci&oacute;n interna de riesgos de un programa de apoyo a ciudadanos de terceros pa&iacute;ses enviados desde Estados Unidos a un pa&iacute;s africano, a la que tuvo acceso The Guardian, advierte de que podr&iacute;a llevar a que la agencia fuera &ldquo;percibida como c&oacute;mplice&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En un comunicado, un portavoz de la OIM explica que estas evaluaciones sirven para determinar si los pa&iacute;ses receptores pueden comprometerse a proteger a los migrantes. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Somos plenamente conscientes de que los Estados utilizan la ayuda financiera para promover sus prioridades nacionales. Sin embargo, nuestras decisiones de aceptar financiaci&oacute;n, prestar asistencia tras la llegada o apoyar el retorno voluntario asistido se rigen por el mandato y los principios de la OIM. Dependen de una sola pregunta: &iquest;mejorar&aacute; nuestra intervenci&oacute;n la vida de los migrantes afectados? En estos casos, estamos firmemente convencidos de que s&iacute;&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> A muchas personas del &aacute;mbito de los derechos humanos les incomoda que la ONU est&eacute; facilitando el proceso a los gobiernos que aceptan cooperar con la administraci&oacute;n Trump. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Resulta muy chocante que la OIM sea la organizaci&oacute;n encargada de estas personas&rdquo;, afirma Alma David. &ldquo;No son migrantes en el sentido habitual de la palabra. No eligieron migrar. En la pr&aacute;ctica, fueron secuestradas&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Una vida en las sombras<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Quienes fueron devueltos desde terceros pa&iacute;ses a sus pa&iacute;ses de origen describen una vida en la clandestinidad. Kuyateh abandon&oacute; Sierra Leona pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que la deportaran. The Guardian no revela d&oacute;nde se encuentra. &ldquo;No duermo por las noches&rdquo;, cuenta. &ldquo;A veces me despierto y me quedo sentada pensando: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; hago en este lugar? &iquest;Por qu&eacute; he acabado aqu&iacute;?&ldquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Llama a su familia todos los d&iacute;as.&nbsp;A veces, cuenta, se siente demasiado triste como para activar la videollamada y ver sus caras. Es capaz de hablar con su madre sin llorar, explica, pero cada vez que habla con su padre, se pone a llorar. Piensa muchas veces en ellos y cuenta el dolor que siente. No est&aacute; segura de qu&eacute; le da m&aacute;s miedo: la idea de morir sola en un pa&iacute;s extranjero o saber que sus padres podr&iacute;an morir y no estar a su lado. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Terror al volver a Ghana<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Annan, un hombre gay que huy&oacute; de Ghana despu&eacute;s de que miembros de su familia revelaran su orientaci&oacute;n sexual y lo persiguieran, explica que se sinti&oacute; aterrorizado al volver a aterrizar en Accra. Se hab&iacute;a negado a desembarcar durante su primera deportaci&oacute;n de Estados Unidos a Sierra Leona y tuvieron que sacarlo a la fuerza del avi&oacute;n. Explica que suplic&oacute; a las autoridades que no lo devolvieran, pero ignoraron sus peticiones.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En un comunicado, el Gobierno de Sierra Leona asegura que otorga la m&aacute;xima importancia a &ldquo;sus obligaciones internacionales&rdquo;, pero sostiene que corresponde a Estados Unidos responder por las medidas de protecci&oacute;n migratoria concedidas por sus tribunales. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tambi&eacute;n afirma que, hasta la fecha, ninguna de las personas trasladadas a Sierra Leona en virtud del acuerdo sobre nacionales de terceros pa&iacute;ses (TCNA) solicit&oacute; permanecer en Sierra Leona ni pidi&oacute; que no se la env&iacute;e al pa&iacute;s de su elecci&oacute;n, dentro o fuera de &Aacute;frica Occidental. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La madre de Annan hab&iacute;a gastado sus ahorros para pagar la huida de su hijo a Estados Unidos. Qued&oacute; desolada cuando &eacute;l la llam&oacute; para decirle que hab&iacute;a regresado. &ldquo;Mi madre sab&iacute;a que no pod&iacute;a protegerme&rdquo;, cuenta Annan. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Annan comparti&oacute; im&aacute;genes del lugar donde viv&iacute;a: un edificio abandonado, sin electricidad ni agua corriente, en un pa&iacute;s vecino. Explic&oacute; que durante el d&iacute;a permanec&iacute;a escondido y, al anochecer, caminaba casi una hora para conseguir comida. Dorm&iacute;a sobre una manta extendida en el suelo, aunque apenas lograba conciliar el sue&ntilde;o por miedo a contraer alguna enfermedad transmitida por los insectos que se arrastraban o zumbaban a su alrededor. La soledad le resultaba insoportable. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En las &uacute;ltimas semanas, alguien le hab&iacute;a enviado un mensaje de texto de forma an&oacute;nima, dici&eacute;ndole que su supervivencia, como hombre gay, no ser&iacute;a tolerada. El mensaje le hizo sentir desesperanza: pod&iacute;a huir, pero no podr&iacute;a esconderse para siempre. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Agotamiento<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> En Los &Aacute;ngeles, Jalili est&aacute; recibiendo m&aacute;s llamadas sobre clientes que van a ser embarcados en vuelos de deportaci&oacute;n. En junio, a una mujer iran&iacute; de 30 a&ntilde;os con un trastorno sangu&iacute;neo que la debilitaba tanto que necesitaba un andador le comunicaron que ser&iacute;a enviada a Esuatini, en el sur de &Aacute;frica. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La abogada cuenta que otra clienta est&aacute; superada por las circunstancias: &ldquo;Cada semana le proponen un nuevo pa&iacute;s&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los abogados especializados en inmigraci&oacute;n afirman que, aunque su trabajo siempre ha sido dif&iacute;cil, los intentos de obstaculizar a quienes se oponen a la campa&ntilde;a de la Administraci&oacute;n Trump para acabar con cualquier forma de migraci&oacute;n irregular tienen una magnitud sin precedentes. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Cuando detienen a uno de sus clientes, los abogados apenas encuentran v&iacute;as para denunciar abusos y exigir responsabilidades. Entre las instancias que han dejado de funcionar figura la oficina del defensor independiente de las personas detenidas por motivos migratorios, encargada de investigar abusos y conductas indebidas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En los tribunales, los abogados pueden encontrarse con jueces hostiles a su causa, ya que Trump ha destituido a algunos magistrados por considerarlos insuficientemente leales a su pol&iacute;tica de deportaciones. Adem&aacute;s, el coste de presentar una demanda ha aumentado considerablemente a ra&iacute;z de una ley aprobada por el Congreso en julio del a&ntilde;o pasado. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Incomunicaci&oacute;n del ICE<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Jalili, como muchos otros abogados, dedic&oacute; buena parte del primer mandato de Trump a recurrir ante los tribunales la pol&iacute;tica de <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/ng-interactive\/2025\/jan\/17\/trump-policy-family-separation-future\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">separaci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y M&eacute;xico<\/a>. En v&iacute;speras de las &uacute;ltimas elecciones presidenciales, ante la posibilidad de que la situaci&oacute;n empeorara si Trump volv&iacute;a a ganar, decidi&oacute; abrir su propio despacho. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Muchas veces la despertaban de noche las llamadas de familiares desesperados de personas que acababan de ser detenidas por el ICE. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Uno de los mayores obst&aacute;culos es conseguir comunicarse con los agentes del ICE, explica Erica Reilly, abogada de inmigraci&oacute;n en la ciudad de Washington. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Envi&aacute;s todos esos correos electr&oacute;nicos a los agentes de deportaci&oacute;n y les dec&iacute;s algo as&iacute; como: &rdquo;Hola, solo quiero hacer un seguimiento del correo que te envi&eacute; la semana pasada, y la semana anterior, y la anterior a esa, y la anterior a esa, al que no respondiste&ldquo;, explica: &rdquo;Y ellos saben que no tienen por qu&eacute; darte ninguna explicaci&oacute;n porque no hay rendici&oacute;n de cuentas&ldquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Explica que lo peor es la sensaci&oacute;n de impotencia. Con el tiempo, lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que la crueldad y las trabas para acceder a los agentes forman parte de una estrategia. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Creo que el Gobierno de Trump est&aacute; haciendo todo lo posible para que suficientes personas piensen: &rdquo;Quedarme da demasiado miedo. No s&eacute; qu&eacute; va a pasar y puede ser peor. Mejor me voy por mi cuenta&ldquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Reilly explica que, para sobrellevar cada jornada, tuvo que aprender a valorar los peque&ntilde;os avances: &ldquo;Que un agente encargado de las deportaciones te devuelva la llamada no deber&iacute;a considerarse una victoria, pero, en estas circunstancias, lo es&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Jalili cuenta que procura centrarse en las batallas que puede ganar. Cuando supo que el avi&oacute;n en el que viajaba Nika hab&iacute;a despegado rumbo a Bangui, se dej&oacute; caer al suelo, llam&oacute; a su madre y rompi&oacute; a llorar. &ldquo;En una situaci&oacute;n as&iacute;, no basta con decirse que hice todo lo que pude&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Nika hab&iacute;a perdido la vida que conoc&iacute;a en Ir&aacute;n. Estados Unidos apenas le ofreci&oacute; algo mejor. Jalili enumera todo lo que su clienta ha tenido que soportar: <\/p>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Diecisiete meses detenida. Diez d&iacute;as de libertad por orden de un juez federal. Que la separaran de su t&iacute;o, la metieran en un coche y despu&eacute;s en un avi&oacute;n, encadenada. Veinticuatro horas sentada durante el vuelo. Ha tenido que sentir una soledad inmensa&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>Informaci&oacute;n adicional de Alice Speri<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Traducci&oacute;n de Emma Reverter <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em><strong>The Deportation Project<\/strong><\/em><em> ha sido coordinado por <\/em><em><strong>Forbidden Stories<\/strong><\/em><em>. Han participado estos medios y equipos de investigaci&oacute;n:<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em><strong>Estados Unidos y Reino Unido:<\/strong><\/em><em> The Guardian, The Washington Post, FRONTLINE y Human Rights Center Investigations Lab, de la Universidad de California en Berkeley.&nbsp;<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em><strong>Europa:<\/strong><\/em><em> France 24, Radio France Internationale (RFI), La Croix, Paper Trail Media, Die Zeit, Der Spiegel, ZDF y Der Standard.&nbsp;<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em><strong>Am&eacute;rica Latina:<\/strong><\/em><em> Divergentes, Revista Factum, Plaza P&uacute;blica, Contracorriente y Proceso.&nbsp;<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em><strong>&Aacute;frica y otros equipos:<\/strong><\/em><em> Inhlase, The Fourth Estate, Opinion-info.cd, Number One Citizen Daily, CCIJ y Evident Media.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una investigaci\u00f3n de The Guardian, The Washington Post y otros medios en un proyecto internacional revela detalles de c\u00f3mo migrantes perseguidos en Ir\u00e1n o Sierra Leona son deportados a terceros pa\u00edses que no conocen. 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