{"id":4169,"date":"2026-10-17T10:09:40","date_gmt":"2026-10-17T13:09:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/comedia-prohibida-bonus-track_129_13593956.html"},"modified":"2026-10-17T10:09:40","modified_gmt":"2026-10-17T13:09:40","slug":"la-comedia-prohibida-y-un-bonus-track","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=4169","title":{"rendered":"La comedia prohibida (y un bonus track)"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/16906e72-7b5a-46b2-be15-60034ab53cc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153514.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/16906e72-7b5a-46b2-be15-60034ab53cc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153514.jpg\" width=\"579\" height=\"325\" alt=\"La comedia prohibida (y un bonus track)\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Crack de la Bolsa en el Jueves Negro de 1929. D\u00e9cada infame en la Argentina. All\u00ed y aqu\u00ed canciones que hablaron del hambre, de injusticias y hasta de linchamientos. Y una obra compuesta por Marc Blitzstein, un disc\u00edpulo de Sch\u00f6nberg y Nadia Boulanger, y producida por Orson Welles. Y un boicot. Y el p\u00fablico que sigui\u00f3 al productor 21 cuadras, de una sala a otra, para ver el estreno. Adem\u00e1s, el regreso de Melissa Aldana, esta vez al Teatro San Mart\u00edn. Novedades y rescates en la red, entre las redes.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> El 24 de octubre de 1929, el <em>Jueves Negro<\/em>, comenz&oacute; la ca&iacute;da de la Bolsa de Nueva York y, con ella, de la econom&iacute;a mundial. En 1930, <strong>Carlos Gardel<\/strong> festej&oacute;, en la Argentina, el golpe de <strong>Uriburu<\/strong> con el tango &ldquo;Viva la patria&rdquo;, de <strong>Anselmo Aieta<\/strong> y <strong>Francisco Garc&iacute;a Gim&eacute;nez<\/strong>. Pero, m&aacute;s all&aacute; de sus simpat&iacute;as conservadoras &ndash;en cuyos motivos o alcance ninguna biograf&iacute;a abunda&ndash;, el cantante fue un testigo atento de las injusticias sociales, a lo largo de esa d&eacute;cada que el periodista tucumano <strong>Jos&eacute; Luis Torres <\/strong>bautiz&oacute; para siempre como &ldquo;infame&rdquo; en el t&iacute;tulo de un libro publicado en 1945. La m&aacute;s expl&iacute;cita de todas esas piezas se llam&oacute; &ldquo;Al pie de la Santa Cruz&rdquo;, fue compuesta por <strong>Enrique Delfino<\/strong> con texto de <strong>Mario Batistella<\/strong>, y Gardel la registr&oacute; el 18 de septiembre de 1933 con el acompa&ntilde;amiento de los guitarristas <strong>Guillermo Barbieri<\/strong>, <strong>&Aacute;ngel Domingo Riverol<\/strong>, <strong>Horacio Pettorossi<\/strong> y <strong>Domingo Julio Vivas<\/strong>. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/6b13ddce-d944-489d-aaec-5947dba71ed3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Carlos Gardel\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Carlos Gardel <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Declaran la huelga, \/ hay hambre en las casas, \/ es mucho el trabajo \/ y poco el jornal; \/ y en ese entrevero \/ de lucha sangrienta, \/ se venga de un hombre \/ la ley patronal&rdquo;, dec&iacute;a la letra. El hombre era enviado al Penal de Ushuaia y el final era terrible: &ldquo;Los pies engrillados, \/ cruz&oacute; la planchada. \/ La esposa lo mira, \/ quisiera gritar. \/ Y el pibe inocente \/ que lleva en los brazos \/ le dice llorando: \/ &lsquo;&iexcl;Yo quiero a pap&aacute;!&rsquo; \/ Largaron amarras \/ y el &uacute;ltimo cabo \/ vibr&oacute; al desprenderse \/ en todo su ser. \/ Se pierde de vista \/ la nave maldita \/ y cae desmayada \/ la pobre mujer.&rdquo; Luego se repet&iacute;a el estribillo: &ldquo;Mientras tanto al pie de la Santa Cruz \/ una anciana desolada llorando implora a Jes&uacute;s: \/ &lsquo;&iquest;Qu&eacute; mal te hicimos nosotros pa&#8217; darnos tanto dolor? \/ Ten piedad de nuestro hijo, protegelo, Se&ntilde;or&rsquo;&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Spotify registra muy pocas versiones de este tango, La <strong>Orquesta T&iacute;pica Victor<\/strong> con <strong>Alberto G&oacute;mez<\/strong> como cantante y, m&aacute;s reciente, la de <strong>Guillermo Fern&aacute;ndez<\/strong>. Entre ellas, la registrada en 1949 por el cantante <strong>Carlos Dante<\/strong> con la orquesta de <strong>Alfredo De Angelis<\/strong>. All&iacute; hay otra llaga <em>infame<\/em>, la de la censura. Esta vez, m&aacute;s al gusto de una &eacute;poca en que los obreros ya no eran huelguistas, no hab&iacute;a ni hambre en las casas ni lucha en las calles sino una trifulca por un asunto de naipes: &ldquo;Estaban de fiesta \/ corr&iacute;a la ca&ntilde;a \/ y en medio del baile \/ la gresca se arm&oacute;. \/ Y en ese entrevero \/ de mozos compadres \/ un naipe marcado\/ su audacia pag&oacute;&rdquo;. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-embed \">  <\/figure>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/972a82a4-378c-4aea-b03f-a9d5e6472efe_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Kurt Weill\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Kurt Weill <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> En 1935, Kurt Weill hab&iacute;a llegado a Nueva York huyendo del nazismo y, un a&ntilde;o despu&eacute;s, present&oacute; <em>Johnny Johnson<\/em>, su primera colaboraci&oacute;n con el Group Theater fundado por <strong>Lee Strasberg<\/strong>. Era una comedia musical, pero de comedia ten&iacute;a muy poco. Un joven idealista se alistaba como soldado y trataba de impedir la guerra, pero acababa agrav&aacute;ndola cada vez m&aacute;s. Lo internaban en un manicomio y al salir comprobaba que su antigua amada se hab&iacute;a casado con un capitalista insensible. El final, podr&iacute;a decirse, era feliz. El exsoldado pon&iacute;a una f&aacute;brica de juguetes y s&oacute;lo se negaba a una cosa: fabricar soldaditos de plomo. La idea de una obra de teatro musical que trascendiera el mero entretenimiento estuvo, sin duda, en el origen de <em>The Craddle Will Rock<\/em> (la cuna se sacudir&aacute;), la comedia musical que <strong>Orson Welles<\/strong> como director, <strong>John Houseman<\/strong> como productor y <strong>Marc Blitzstein<\/strong> como compositor y autor del texto presentaron al Federal Theater Project, el programa de subsidios que el gobierno estadounidense hab&iacute;a lanzado en 1935 como parte del New Deal con el que el gobierno de <strong>Roosevelt<\/strong> busc&oacute; reactivar la econom&iacute;a. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-embed \">  <\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Blitzstein, un disc&iacute;pulo de <strong>Arnold Sch&ouml;nberg<\/strong> y <strong>Nadia Boulanger<\/strong>, comunista, jud&iacute;o y homosexual para colmo de males, escribi&oacute; un libreto negr&iacute;simo, que comienza con su personaje principal &ndash;una prostituta, como correspond&iacute;a a la tradici&oacute;n de Weill y <strong>Bertolt Brecht<\/strong>&ndash; contando c&oacute;mo hab&iacute;a puesto un pie sobre una moneda, luego de varios d&iacute;as sin comer, para comprobar, al levantarlo, que no hab&iacute;a moneda alguna. La canci&oacute;n, bell&iacute;sima, terminaba recomendando a quien se sent&iacute;a seguro de todo &ndash;el p&uacute;blico, desde ya&ndash;, f&iacute;jarse bien en tener la moneda bajo el zapato. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los rumores acerca del tono pol&iacute;tico de la obra hicieron que, pocos d&iacute;as antes del estreno, el Federal Project retirara su apoyo y, como consecuencia, que la Uni&oacute;n de M&uacute;sicos, de tendencia abiertamente derechista, exigiera que sus representados cobraran una tarifa completa, en lugar de la reducida que se hab&iacute;a convenido, y que la Uni&oacute;n de actores prohibiera que cualquiera de sus miembros subiera a un escenario para una obra que no estuviera financiada por el Estado. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-embed \">  <\/figure>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/14699d03-025b-436a-8cad-5432f7d3ffce_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Marc Blitzstein\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Marc Blitzstein <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> El esc&aacute;ndalo y la polic&iacute;a situada alrededor del Maxine Elliot Theatre contribuyeron al inter&eacute;s del p&uacute;blico, que permaneci&oacute; frente a la sala como si la funci&oacute;n fuera a llevarse a cabo. Sobre la hora pautada para el estreno, Welles consigui&oacute; alquilar por 100 d&oacute;lares el Venice Theatre, a 21 cuadras de all&iacute;, y comunic&oacute; la nueva locaci&oacute;n a la muchedumbre expectante. Blitsztein, los cantantes, que hab&iacute;an estado en la calle cantando para entretener al p&uacute;blico, y el propio Welles, encabezaron la marcha de una sala a otra y, una vez all&iacute;, el compositor, solo en el escenario &ndash;&eacute;l no estaba asociado a la Uni&oacute;n de M&uacute;sicos&ndash;, comenz&oacute; a tocar al piano la reducci&oacute;n de la partitura, y a cantar la primera canci&oacute;n, la de la moneda. De manera sorpresiva, Olive Stanton, quien representaba a la prostituta Moll, se puso de pie y, desde su lugar en la platea, comenz&oacute; a interpretar su parte, lo que fue imitado despu&eacute;s por cada uno de los cantantes y actores participantes. La funci&oacute;n tuvo un &eacute;xito tal que hubo, a partir de ella, dieciocho m&aacute;s. En todas se repiti&oacute; que nadie, salvo Biltzstein, estuviera en el escenario, lo que acab&oacute; fijando una tradici&oacute;n, y, a&uacute;n hoy, en muchas ocasiones se la representa de esa manera (o casi). <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-youtube ratio\">\n window.marfeel.cmd.push([&#8216;multimedia&#8217;, function(multimedia) { multimedia.initializeItem(&#8216;yt-OP7_XI_w8Xk-9371&#8217;, &#8216;youtube&#8217;, &#8216;OP7_XI_w8Xk&#8217;, document.getElementById(&#8216;yt-OP7_XI_w8Xk-9371&#8217;)); }]);<br \/>\n  <\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Incidentalmente, la historia es contada, casi rigurosamente, en una pel&iacute;cula dirigida por <strong>Tim Robbins<\/strong> en 1999. El film contiene algunas licencias que, en rigor no alteran la trama. Por un lado, atribuye el retiro del subsidio estatal a la acci&oacute;n del Comit&eacute; de Actividades Antiestadunidenses, que comenz&oacute; a operar en 1938, es decir un a&ntilde;o despu&eacute;s del &eacute;pico estreno. Y por otro superpone el relato al de las acciones encaradas por <strong>Margherita Sarfati<\/strong>, la amante jud&iacute;a de <strong>Mussolini<\/strong> que termin&oacute; sus d&iacute;as en Buenos Aires y fue amiga de <strong>Victoria Ocampo<\/strong> y colaboradora de la revista <em>Sur<\/em> &ndash;personificada por <strong>Susan Sarandon<\/strong>&ndash;, para conseguir financiamiento al fascismo por parte de millonarios estadounidenses. Y all&iacute; aparece tambi&eacute;n el episodio del mural de <strong>Diego Rivera<\/strong> (<strong>Rub&eacute;n Blades<\/strong> en el film) para el vest&iacute;bulo de la Fundaci&oacute;n Rockefeller, donde el pintor hab&iacute;a incluido a <strong>Lenin<\/strong>, y su posterior destrucci&oacute;n. El mural fue realizado &ndash;y luego cubierto&ndash; en 1933 y en 1934, tres a&ntilde;os antes del estreno de <em>The Craddle will Rock<\/em>, ya hab&iacute;a sido destruido (Rivera lo reconstruy&oacute; ese mismo a&ntilde;o en el Palacio de Bellas Artes de M&eacute;xico, sobre la base de fotograf&iacute;as). Eventualmente, e independientemente de la comedia de Blitzstein, la pel&iacute;cula tiene una gran escena, con <strong>Bill Murray<\/strong> como un ventr&iacute;locuo cuyo mu&ntilde;eco se rebela y comienza a cantar <em>La Internacional<\/em>. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-youtube ratio\">\n window.marfeel.cmd.push([&#8216;multimedia&#8217;, function(multimedia) { multimedia.initializeItem(&#8216;yt-rqPE0YYgwjI-6592&#8217;, &#8216;youtube&#8217;, &#8216;rqPE0YYgwjI&#8217;, document.getElementById(&#8216;yt-rqPE0YYgwjI-6592&#8217;)); }]);<br \/>\n  <\/figure>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/e534de9d-1960-4310-b306-b66313887b52_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Billie Holiday\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Billie Holiday <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Como apostilla acerca del arte pol&iacute;tico en los a&ntilde;os 30 y en los Estados Unidos &ndash;y de la influencia norteamericana de Weill&ndash; bien podr&iacute;a contarse esa canci&oacute;n sobre el linchamiento de un negro, escrita por <strong>Abel Meropol<\/strong>, un maestro de escuela &ndash;tambi&eacute;n jud&iacute;o y comunista&ndash; que firmaba como <strong>Lewis Allen<\/strong> y la cantaba en m&iacute;tines pol&iacute;ticos en un caf&eacute; llamado Society, donde, vaya a saberse por qu&eacute;, a la noche cantaba <strong>Billie Holiday.<\/strong> Meropol le mostr&oacute; esa canci&oacute;n que comenzaba diciendo &ldquo;Un fruto extra&ntilde;o cuelga de los &aacute;rboles del Sur galante. \/ Un cuerpo negro que se balancea en la brisa como en una pastoral, \/ los ojos saltones, la boca en una mueca \/ el aroma dulz&oacute;n de las magnolias, y la carne quemada \/ que a los cuervos les gusta picotear \/ a la lluvia empapar y al viento balancear \/ es el fruto de una amarga cosecha&rdquo;. Eso escuch&oacute; Billie Holiday, en esa canci&oacute;n a lo Weill, y lo convirti&oacute; en otra cosa. <\/p>\n<figure class=\"embed-container embed-container--type-embed \">  <\/figure>\n<p class=\"article-text\"> <strong>Bonus Track<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <strong>El regreso de Melissa Aldana<\/strong> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Elegida entre los tres mejores int&eacute;rpretes de su instrumento, el saxo tenor, en la &uacute;ltima encuesta de cr&iacute;ticos de la revista Down Beat, <strong>Melissa Aldana<\/strong>, nacida en Chile y afincada en Nueva York es sin duda una de las figuras m&aacute;s importantes del jazz actual. En febrero de este a&ntilde;o estuvo en el Club Bebop de Buenos Aires presentando, sobre todo, su &uacute;ltimo disco, <em>Filin<\/em>. Y en febrero, <strong>Sonny Rollins<\/strong>, uno de los patriarcas del saxo tenor y del jazz, a&uacute;n estaba vivo. En un video de hace 12 a&ntilde;os, ella saludaba a Rollins, que entonces cumpl&iacute;a 84, dici&eacute;ndole &ldquo;You&rsquo;re my hero&rdquo; y, en castellano, &ldquo;feliz cumplea&ntilde;os&rdquo;, El 25 de mayo pasado, el h&eacute;roe, aquel de un &aacute;lbum llamado <em>Saxophone Colossus<\/em> &ndash;un t&iacute;tulo que, aunque hubiera sido ideado por un productor, sin duda hablaba de &eacute;l&ndash; muri&oacute; poco antes de cumplir 96. Podr&iacute;a pensarse que cualquier m&uacute;sico o m&uacute;sica de jazz &ndash;y no s&oacute;lo quienes tocan el saxo&ndash; por el solo hecho de tocar ya lo est&aacute;n homenajeando. Es que casi imposible que algo de su idioma no se filtre en cualquiera de los idiomas del g&eacute;nero. Su estilo, su manera de variar la melod&iacute;a, sus ataques, sus ligados, la voluptuosidad y el impulso de su sonido, se convirtieron en parte de la lengua. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/2d8888ec-db3a-4099-ab0a-a4e96606841a_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Melissa Aldana\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Melissa Aldana <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> Aldana, entonces, regresa a Buenos Aires, con su notable cuarteto, junto con <strong>Kevin Hays<\/strong> en piano, <strong>Pablo Menares<\/strong> en contrabajo y el baterista <strong>Kush Abadey<\/strong>, tocar&aacute; este martes 20, a las 20, en la Sala Mart&iacute;n Coronado &nbsp;del Teatro San Mart&iacute;n, y har&aacute; expl&iacute;cito su homenaje &ndash;acaba de tocar en Nueva York en un gigantesco recordatorio colectivo llamado precisamente <em>Saxophone Colossus<\/em>&ndash; aunque, en rigor, homenajearlo es lo que hace desde que empez&oacute; a tocar el saxo. La actuaci&oacute;n de Melissa Aldana y su grupo, para la que habr&aacute; entradas desde 20.000 pesos, forma parte del ciclo que el San Mart&iacute;n realiza en colaboraci&oacute;n con el Lincoln Center y que culminar&aacute; con la presentaci&oacute;n, el pr&oacute;ximo 24 de noviembre, del cuarteto de <strong>Christian Sands<\/strong>. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>Diego Fischerman es autor del blog Apuntes <\/em><em><strong>(https:\/\/diegofischerman.blogspot.com\/)<\/strong><\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crack de la Bolsa en el Jueves Negro de 1929. D\u00e9cada infame en la Argentina. All\u00ed y aqu\u00ed canciones que hablaron del hambre, de injusticias y hasta de linchamientos. Y una obra compuesta por Marc Blitzstein, un disc\u00edpulo de Sch\u00f6nberg y Nadia Boulanger, y producida por Orson Welles. Y un boicot. Y el p\u00fablico que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4170,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4169","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4169\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4170"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}