{"id":4202,"date":"2026-10-18T10:28:01","date_gmt":"2026-10-18T13:28:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/incomoda_129_13594663.html"},"modified":"2026-10-18T10:28:01","modified_gmt":"2026-10-18T13:28:01","slug":"una-verdad-incomoda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=4202","title":{"rendered":"Una verdad inc\u00f3moda"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/0476223f-edb8-41ab-8cfb-81764a67db6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/0476223f-edb8-41ab-8cfb-81764a67db6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Una verdad inc\u00f3moda\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">El ahogo presupuestario y la p\u00e9rdida del poder adquisitivo de los docentes no solo deterioran sus condiciones de vida: tambi\u00e9n reducen el tiempo de preparaci\u00f3n de las clases, afectan el aprendizaje y empujan a estudiantes a abandonar sus carreras. La defensa de la universidad p\u00fablica no puede apoyarse solo en su prestigio hist\u00f3rico. Es necesario reconocer la crisis que atraviesa.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Desde que empezaron las marchas universitarias que pienso en una verdad inc&oacute;moda, de esas que algunos piensan que deber&iacute;an quedar en nuestras conversaciones privadas, pero que yo creo que definitivamente deber&iacute;a ser parte del debate: hablo de la decadencia de la universidad p&uacute;blica. Por alguna raz&oacute;n, me da la sensaci&oacute;n de que en muchos c&iacute;rculos que frecuento hay menos pudor para hablar de lo mal que est&aacute;n las escuelas primarias y secundarias que para nombrar con claridad los problemas que el ahogo presupuestario y la crisis econ&oacute;mica m&aacute;s en general producen en el nivel universitario. Cuando hablamos de la escuela se entiende que es absolutamente l&oacute;gico que la decadencia produzca decadencia. Que un docente que tiene que trabajar en cuatro escuelas, viajar dos horas por d&iacute;a en tres medios de transporte distintos y dar clases sin materiales did&aacute;cticos porque no hay plata para comprarlos (en general es plata que ponen los docentes de su bolsillo) no solamente la pasa peor, sino que da peores clases. Que los d&iacute;as de paro no son solamente inc&oacute;modos para la planificaci&oacute;n familiar sino que interfieren en la continuidad pedag&oacute;gica, en la posibilidad concreta de ense&ntilde;ar un tema y evaluarlo. Que las m&uacute;ltiples situaciones que se descontrolan en un aula complican el aprendizaje de todos, sobre todo cuando hay pocos recursos humanos e instituciones para atenderlas. Nada de esto es controvertido.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y sin embargo, cuando hablamos de la universidad p&uacute;blica, pareciera que lo &uacute;nico que se puede decir es que es &ldquo;de excelencia&rdquo;. Que sigue siendo la mejor a pesar de &ldquo;todo&rdquo;; que todav&iacute;a funciona como instrumento de ascenso social. Existe incluso ese discurso que mira con cierta nostalgia rom&aacute;ntica lo de &ldquo;cursar en el piso&rdquo;, supongo que porque extra&ntilde;an el cuerpo joven que pod&iacute;a pasar 6 horas sentado en el piso y despu&eacute;s tomarse un colectivo para ir a bailar. Pero vuelvo a lo de la excelencia: es como si la universidad p&uacute;blica no fuera, para algunos, sobre todo para los adultos que cursaron hace mucho, una instituci&oacute;n real y usada por personas reales, como un hospital o un CGP, sino una entelequia o un s&iacute;mbolo. El recuerdo de una idea de pa&iacute;s pujante, o al menos, de pa&iacute;s normal.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Creo que este idealismo burgu&eacute;s (robando una frase con la que Silvia Delfino, una de las mejores profesoras que tuve en Puan, tachaba p&aacute;rrafos enteros de parciales domiciliarios) es nocivo para la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Puede parecer una defensa necesaria contra libertarios de internet, o incluso contra los libertarios que trabajan en el gobierno, pero pienso que le quita urgencia al reclamo: parecer&iacute;a que los docentes reclamamos mejores salarios porque los necesitamos para vivir (que no es poco, por supuesto) y no para ense&ntilde;ar. Parecer&iacute;a que, en el caso del universidad, la desfinanciaci&oacute;n es un problema solo para los que trabajamos en ella, y no para los que asisten; como si la &uacute;nica consecuencia para los estudiantes fueran &ldquo;los paros&rdquo;.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Entiendo esta diferencia con la escuela primaria; no creo que sea todo hipocres&iacute;a. Los estudiantes universitarios son adultos; sus padres no est&aacute;n tan pendientes de lo que hacen en la facultad como de lo que hacen los chicos en la escuela. Las escuelas son un eterno problema de los padres; la universidad lo es mucho menos. Para quien no trabaja cerca del mundo acad&eacute;mico, la universidad desaparece del mundo una vez que se grad&uacute;a; ni siquiera llega aparecer en el universo de much&iacute;sima gente, de hecho. Hace unos d&iacute;as, en un grupo de WhatsApp de una de las universidades p&uacute;blicas en las que trabajo, un colega escribi&oacute; que estaba derrumbado. Que trabaja en tres universidades distintas, que no puede m&aacute;s, que la sensaci&oacute;n es que a nadie le importa y nada va para ning&uacute;n lado; que ya no puede pensar en ninguna salida, solo en la frustraci&oacute;n y la angustia.&nbsp; <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Doy clases en dos universidades p&uacute;blicas hace ya muchos a&ntilde;os; en la Universidad Nacional de las Artes, en la carrera de Artes de la Escritura, y en la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en el &aacute;rea de Filosof&iacute;a del Derecho. No pienso que estas carreras necesiten que todos sus profesores sean full time; de hecho pienso que hay ciertas disciplinas (como la escritura, o el derecho) que se benefician de que haya profesionales y no solo acad&eacute;micos en su planta docente. As&iacute; y todo, veo que me pasa algo que les pasa a todos los dem&aacute;s, incluso a los que investigan y tienen intenci&oacute;n de dedicarse por entero a la academia: el ingreso que percibo como docente es una fracci&oacute;n cada vez m&aacute;s peque&ntilde;a de mi ingreso total. Gano, con un cargo de JTP y varios a&ntilde;os de antig&uuml;edad, poco m&aacute;s de 200 mil pesos en la UNA (en Derecho gano algo as&iacute; como la mitad de eso porque comparto la cursada con una colega). A medida que los salarios en la universidad se fueron estancando nos pas&oacute; lo mismo a todos: las horas son las mismas, el cargo es el mismo, pero la plata es cada vez menos. Todos seguimos ah&iacute; por vocaci&oacute;n, por compromiso, pero por supuesto no somos &aacute;ngeles que no necesitan comer para vivir, y entonces vamos reduciendo el tiempo que le dedicamos a la universidad como podemos. Nadie deja de dar clases o de asistir: s&iacute; s&eacute; que incluso los mejores de nosotros reducimos a la mitad las horas que dedicamos a preparar las clases. S&eacute; que incluso los mejores de nosotros reciclamos la cursada a&ntilde;o a a&ntilde;o, que por 200 mil pesos al mes nadie tiene tiempo de sentarse 3 meses a leer y preparar textos nuevos. S&eacute; que incluso los mejores de nosotros pensamos estrategias para evaluar sin tener que agregarle a las horas semanales de cursada demasiadas horas de correcci&oacute;n. No es mala voluntad: no tenemos esas horas. Tenemos que dedicarlas a actividades de que den un poco m&aacute;s de dinero. Por 200 mil pesos al mes no podemos tratar a la educaci&oacute;n universitaria m&aacute;s que como un hobby que nos sale caro, que no recupera lo que pagamos en transporte y en ni&ntilde;era. Ser&iacute;a absurdo pensar que esto no repercute en la calidad de la educaci&oacute;n que damos. Ser&iacute;a rid&iacute;culo fingir que entre este estado de &aacute;nimo entre el desgano y la depresi&oacute;n en el que tenemos que ir a clases, los estudiantes no van tambi&eacute;n desgan&aacute;ndose y deprimi&eacute;ndose. Por supuesto, los primeros estudiantes que se hartan de nuestro cansancio y se van son los que tambi&eacute;n est&aacute;n cansados: los que trabajan cada vez m&aacute;s, los que realmente no tienen resto mental para organizar su cursada cuando los paros que hacemos con justicia desorganizan todo. Supongo que lo &uacute;nico que intento modestamente con estas l&iacute;neas es decir que si alguien cree que el problema de la universidad es meramente est&eacute;tico o simb&oacute;lico, que la excelencia de la universidad p&uacute;blica queda intacta e impoluta a pesar del abandono y la malaria, esa persona act&uacute;a con mala fe o est&aacute; profundamente equivocada. Hoy, as&iacute; como estamos, el problema educativo en el nivel universitario es tan grave como en los niveles primario y secundario; si se nota menos es porque a los chicos les prestamos m&aacute;s atenci&oacute;n que a los grandes, y porque a la universidad, as&iacute; como est&aacute;n las cosas, llega cada vez menos gente. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>TT\/MG<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ahogo presupuestario y la p\u00e9rdida del poder adquisitivo de los docentes no solo deterioran sus condiciones de vida: tambi\u00e9n reducen el tiempo de preparaci\u00f3n de las clases, afectan el aprendizaje y empujan a estudiantes a abandonar sus carreras. La defensa de la universidad p\u00fablica no puede apoyarse solo en su prestigio hist\u00f3rico. Es necesario [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4203,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4202","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4202\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}