{"id":4566,"date":"2026-10-24T00:02:05","date_gmt":"2026-10-24T03:02:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/latinoamerica\/censura-ultra-colombia-decide-arte-no-violencia-politica-encuentros-cine-gay_1_13611420.html"},"modified":"2026-10-24T00:02:05","modified_gmt":"2026-10-24T03:02:05","slug":"la-censura-ultra-en-colombia-decide-que-es-arte-y-que-no-de-la-violencia-politica-a-los-encuentros-en-un-cine-gay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=4566","title":{"rendered":"La censura ultra en Colombia decide qu\u00e9 es arte y qu\u00e9 no: de la violencia pol\u00edtica a los encuentros en un cine gay"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/a946ceb8-abc9-4ebf-a0ec-5ef716e102e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154110.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/a946ceb8-abc9-4ebf-a0ec-5ef716e102e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154110.jpg\" width=\"5153\" height=\"2898\" alt=\"La censura ultra en Colombia decide qu\u00e9 es arte y qu\u00e9 no: de la violencia pol\u00edtica a los encuentros en un cine gay\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">El Gobierno de extrema derecha desmonta piezas que narraban el pa\u00eds pluri\u00e9tnico reconocido por la Constituci\u00f3n de 1991: el Acuerdo de Paz, los pol\u00edticos de izquierda asesinados y la diversidad sexual.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> La tensi&oacute;n pol&iacute;tica en torno al Museo Nacional de Colombia, el m&aacute;s antiguo del pa&iacute;s, se hizo palpable este mi&eacute;rcoles en sus propias salas. Tras la orden del Gobierno del ultraderechista <a href=\"https:\/\/www.eldiarioar.com\/temas\/abelardo-de-la-espriella\/\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\">Abelardo de la Espriella<\/a> de retirar varias obras de la sede en el centro de Bogot&aacute;, y bajo un inusitado despliegue de seguridad, algunos visitantes a la sala titulada Memoria y Naci&oacute;n escrutaban cada espacio vac&iacute;o como el rastro posible de censura oficial. Un guardia tuvo que aclarar m&aacute;s de una vez que uno de aquellos huecos no obedec&iacute;a a una orden oficial, sino a una aver&iacute;a: el proyector que deb&iacute;a mostrar una imagen interactiva sobre un panel estaba fuera de servicio. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Otros huecos visibles, en esa y otras salas, s&iacute; responden a una orden directa del Ministerio de Cultura. Dictada el 15 de octubre, <strong>la medida desmont&oacute; de la exposici&oacute;n permanente entre treinta y cincuenta piezas sobre el conflicto armado interno, el feminismo y la diversidad sexual, entre otros temas<\/strong>. Y agudiz&oacute; una disputa cultural en torno a la memoria colectiva del pa&iacute;s sudamericano: qui&eacute;n decide qu&eacute; historias de Colombia merecen ser narradas y cu&aacute;les deben quedar fuera de la vista del p&uacute;blico. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La directriz surgi&oacute; el mismo 15 de octubre, durante la visita de Abelardo De la Espriella, de 48 a&ntilde;os, a la sede del Ministerio de Cultura. All&iacute; anunci&oacute; una &ldquo;contrarrevoluci&oacute;n cultural&rdquo; y una lucha &ldquo;abierta, decidida y patri&oacute;tica&rdquo; contra el &ldquo;wokismo&rdquo;. Su discurso fue expl&iacute;cito: &ldquo;Le he dado instrucciones a la se&ntilde;ora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y dem&aacute;s terroristas, desaparezca de los lugares p&uacute;blicos&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Una criba a puerta cerrada<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Entre los elementos retirados se encuentran los afiches de campa&ntilde;a de dos candidatos presidenciales asesinados en 1990. Uno de ellos es el ya mencionado Carlos Pizarro, quien lider&oacute; el movimiento guerrillero M-19, en el que milit&oacute; el expresidente Gustavo Petro. La agrupaci&oacute;n, nacionalista y de car&aacute;cter urbano, firm&oacute; la paz y entreg&oacute; las armas pocas semanas antes del asesinato de Pizarro, ocurrido el 26 de abril de 1990 a bordo de un avi&oacute;n de Avianca. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El otro fue el candidato presidencial Bernardo Jaramillo, de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, asesinado un mes antes que Pizarro. Aquel partido de izquierda hab&iacute;a surgido de un proceso de paz, pero sus militantes fueron v&iacute;ctimas de una campa&ntilde;a de exterminio que dej&oacute; miles de asesinados y desaparecidos, perpetrada por sicarios paramilitares y sectores de las fuerzas de seguridad del Estado. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La ministra de Cultura, Paola Holgu&iacute;n, defendi&oacute; la medida con dos argumentos: que el museo no puede convertirse en un espacio de &ldquo;apolog&iacute;a del delito&rdquo; y que debe proteger a los menores de edad del acceso a &ldquo;material sensible&rdquo;. No precis&oacute;, sin embargo, qu&eacute; piezas pondr&iacute;an en riesgo a los ni&ntilde;os. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/895bb45b-bdfb-490c-9a69-de127c517c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"La sala Hacer Sociedad del Museo Nacional, de donde se retiraron los afiches de los pol\u00edticos asesinados Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> La sala Hacer Sociedad del Museo Nacional, de donde se retiraron los afiches de los pol\u00edticos asesinados Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> En el mismo mensaje, Holgu&iacute;n invoc&oacute; los derechos de las v&iacute;ctimas de los diversos fen&oacute;menos de violencia a la verdad, la justicia, la reparaci&oacute;n y la no repetici&oacute;n. Esa consigna, eje del sistema de justicia transicional con el que Colombia intent&oacute; cerrar los &uacute;ltimos cap&iacute;tulos de su conflicto armado, figuraba precisamente en uno de los afiches retirados. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pocas horas despu&eacute;s del discurso de De la Espriella, el secretario general del ministerio, Juli&aacute;n Sterling, eligi&oacute; a puerta cerrada y al margen de los comit&eacute;s curatoriales las piezas que deb&iacute;an salir hacia el almac&eacute;n, seg&uacute;n revelaron medios colombianos. El ministerio no hizo p&uacute;blicos los criterios de la criba. Pero Mar&iacute;a Bel&eacute;n S&aacute;ez de Ibarra, directora del Museo de Arte Moderno de Bogot&aacute; (MAMBO), asegura con certeza: &ldquo;La autoridad pol&iacute;tica no equivale a autoridad curatorial&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">La cosecha de los violentos<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Con la nueva cruzada cultural del Gobierno ultra tambalea y queda cojo un guion museogr&aacute;fico que investigadores y curadores hab&iacute;an construido durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. Las dos salas m&aacute;s afectadas abrieron en 2014 y 2019, bajo los gobiernos del tecn&oacute;crata de centroderecha Juan Manuel Santos, el presidente que firm&oacute; la paz con la guerrilla marxista de las FARC, y del derechista Iv&aacute;n Duque. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La renovaci&oacute;n de las salas permanentes comenz&oacute; en 2013, con el prop&oacute;sito de que el museo abandonara las etiquetas cl&aacute;sicas, con colecciones segmentadas, y se reorganizara en torno a preguntas. El cambio recog&iacute;a el testigo de la c&aacute;tedra de historia que la pintora Beatriz Gonz&aacute;lez (1932 &#8211; 2026), referente del arte colombiano del siglo XX, impuls&oacute; en los a&ntilde;os noventa para integrar distintas voces sobre el pasado del pa&iacute;s. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/a19d7233-bebd-438d-9b83-4bfd92e38998_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Una talla de san Miguel arc\u00e1ngel, rodeada de alambre de p\u00faas y cinta de peligro, junto a un panel vac\u00edo en la sala \u201cFuerza, fe y sustancia\u201d del Museo Nacional, en Bogot\u00e1\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Una talla de san Miguel arc\u00e1ngel, rodeada de alambre de p\u00faas y cinta de peligro, junto a un panel vac\u00edo en la sala \u201cFuerza, fe y sustancia\u201d del Museo Nacional, en Bogot\u00e1 <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> &ldquo;Los cambios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el museo se hacen precisamente para responder a la Constituci&oacute;n del 91&rdquo;, explica <strong>Lucas Ospina<\/strong>, profesor de arte de la Universidad de los Andes. Aquella Carta Magna defini&oacute; a Colombia como una naci&oacute;n pluri&eacute;tnica y multicultural, y rompi&oacute; con el molde constitucional existente desde 1886. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hasta la renovaci&oacute;n, la instituci&oacute;n hab&iacute;a narrado la colonia y la Independencia de Espa&ntilde;a como una gesta exclusiva de hombres blancos, cat&oacute;licos, del centro del pa&iacute;s, invisibilizando a los ind&iacute;genas, los afrodescendientes y los esclavizados que tambi&eacute;n intervinieron. Y ese es el esfuerzo que ahora qued&oacute; golpeado, en especial, en salas como Memoria y Naci&oacute;n, donde la secci&oacute;n dedicada a la gr&aacute;fica pol&iacute;tica qued&oacute; desierta. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> All&iacute; colgaban grabados de Alfonso Quijano (1927 &#8211; 2025), Luis Paz (1937 &#8211; 2011) y Carlos Granada (1933 &#8211; 2015), creadores que retrataron la violencia pol&iacute;tica colombiana durante la segunda mitad del siglo XX. De Quijano se exhib&iacute;a, por ejemplo, <em>La cosecha de los violentos,<\/em> un &aacute;rbol cuyos frutos son cuerpos humanos. El discurso presidencial asoci&oacute; este tipo de obra con la apolog&iacute;a del terrorismo. &ldquo;Exhibir una imagen no significa adherir a su mensaje&rdquo;, responde S&aacute;ez de Ibarra. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/9c741831-6c54-494d-8b36-e375dcd896ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Una pared desierta en la sala \u201cFuerza, fe y sustancia\u201d dedicado a la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n, pol\u00edtica y control en Colombia, en el Museo Nacional de Bogot\u00e1\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Una pared desierta en la sala \u201cFuerza, fe y sustancia\u201d dedicado a la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n, pol\u00edtica y control en Colombia, en el Museo Nacional de Bogot\u00e1 <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> De la pared dedicada a la historia entre la Constituci&oacute;n de 1991 y el acuerdo de paz de 2016 no qued&oacute; ni una sola pieza. Salieron de la exhibici&oacute;n un facs&iacute;mil de la &ldquo;s&eacute;ptima papeleta&rdquo;, el voto impulsado por el movimiento estudiantil que abri&oacute; el camino a la Asamblea Constituyente, y el bal&iacute;grafo, el estil&oacute;grafo hecho con una bala de fusil calibre .50 con el que se firm&oacute; la paz con las FARC. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ambos cap&iacute;tulos tienen un testigo com&uacute;n: Humberto de la Calle, ministro de Gobierno durante la Constituyente y jefe de la delegaci&oacute;n negociadora en La Habana. &ldquo;En el fondo, es un acto de censura&rdquo;, afirma el veterano pol&iacute;tico liberal. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> De la misma manera, Ospina reconoce que el relato del museo, como suele suceder, ten&iacute;a zonas grises. Cita, por ejemplo, la ausencia de material sobre el horror del legado guerrillero. A su juicio, incorporar esas im&aacute;genes o discursos habr&iacute;a enriquecido el rompecabezas. La soluci&oacute;n pasaba, sin embargo, por ampliar la muestra mediante el debate: &ldquo;As&iacute; como pudieron quitar piezas en una tarde, se pod&iacute;an adicionar cosas; no en unas horas, pero s&iacute; bajo una discusi&oacute;n, bajo un proceso&rdquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El episodio desnud&oacute;, adem&aacute;s, la fragilidad institucional del centro, uno de los m&aacute;s antiguos de Latinoam&eacute;rica. Se trata de una asignatura pol&iacute;tica y administrativa en la que, seg&uacute;n Ospina, los &uacute;ltimos gobiernos no avanzaron. Al carecer de persona jur&iacute;dica propia, opera como una dependencia del Ministerio de Cultura. Un proyecto de ley intent&oacute; dotarlo de autonom&iacute;a en el a&ntilde;o 2000, pero la instituci&oacute;n sigue a merced del presupuesto y del ministro de turno. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Por eso De la Calle asegura que el desmonte retrata un pa&iacute;s en el que cada bando ve en el adversario a un enemigo. &ldquo;En ese deseo de dominio absoluto&rdquo;, advierte, &ldquo;hasta las instituciones guardianas del patrimonio com&uacute;n caen tambi&eacute;n en este lamentable proceso&rdquo;. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">La mirada er&oacute;tica y la guerra<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Miguel &Aacute;ngel Rojas (Bogot&aacute;, 1946) tiene dos obras en esta historia. El ministerio retir&oacute; una pieza de su serie Faenza, nacida de los encuentros homosexuales que fotografi&oacute; a escondidas en un cine del mismo nombre del centro de Bogot&aacute; en los a&ntilde;os setenta. Y dej&oacute; en pie, en la secci&oacute;n de gr&aacute;fica pol&iacute;tica, la &uacute;nica obra que sobrevivi&oacute; al desmonte: su &lsquo;David&rsquo;. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Se trata de una fotograf&iacute;a en blanco y negro de Jos&eacute; Antonio Ramos, un soldado al que una mina antipersona arranc&oacute; una pierna, posando desnudo como la escultura de Miguel &Aacute;ngel. Para S&aacute;ez de Ibarra, la pieza encierra una tensi&oacute;n entre el ideal heroico del cuerpo y la vulnerabilidad de quien ha sufrido la guerra. &ldquo;Ser&iacute;a muy limitante leerlo solamente como una exaltaci&oacute;n militar&rdquo;, advierte. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Jos&eacute; Ignacio Roca, que fue curador de arte latinoamericano en la Tate de Londres, encuentra la decisi&oacute;n &ldquo;muy ir&oacute;nica&rdquo;: en el David, dice, &ldquo;confluyen dos cosas que no les gustan: la mirada er&oacute;tica y los efectos de la guerra en el cuerpo social&rdquo;. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/d2f275b6-c888-4a4b-999a-6cf39681c5ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"Asistentes a la clase de L\u00f3pez muestran, en las escalinatas del Museo Nacional, un collage con las piezas retiradas: el brazalete de la AD M-19, la S\u00e9ptima Papeleta, el afiche de Bernardo Jaramillo y el bol\u00edgrafo con el que se firm\u00f3 el acuerdo de paz con las FARC\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> Asistentes a la clase de L\u00f3pez muestran, en las escalinatas del Museo Nacional, un collage con las piezas retiradas: el brazalete de la AD M-19, la S\u00e9ptima Papeleta, el afiche de Bernardo Jaramillo y el bol\u00edgrafo con el que se firm\u00f3 el acuerdo de paz con las FARC <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> El autor del retrato prefiri&oacute; no pronunciarse p&uacute;blicamente. Ahora prepara <em>La noche,<\/em> la retrospectiva que el Museo Reina Sof&iacute;a de Madrid inaugura el 11 de noviembre y que recorre cinco d&eacute;cadas de una obra dedicada a la violencia y la sexualidad en Colombia. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En todo caso Rojas admite a trav&eacute;s de WhatsApp una raz&oacute;n de peso para callar: &ldquo;Lo que es muy peligroso en Colombia es que a uno lo pueden primero se&ntilde;alar y despu&eacute;s darlo de baja&rdquo;. En la jerga militar colombiana, dar de baja significa matar. Y su mensaje alude a la pugnacidad del discurso oficial de De la Espriella, que desde que era precandidato prometi&oacute; a la izquierda que har&iacute;a &ldquo;todo lo posible para destriparlos&rdquo; (despu&eacute;s pidi&oacute; perd&oacute;n). <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">El museo sale a la calle<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> El sector cultural no tard&oacute; en reaccionar. Seis museos de arte moderno del pa&iacute;s, entre ellos el MAMBO, exigieron a la ministra una revisi&oacute;n p&uacute;blica de la medida, mientras que el comit&eacute; colombiano del Consejo Internacional de Museos (ICOM) reclam&oacute; respeto a la autonom&iacute;a curatorial. Tambi&eacute;n hubo una decisi&oacute;n judicial: el lunes, un juez de Bogot&aacute; admiti&oacute; una tutela interpuesta por la formaci&oacute;n de izquierda Uni&oacute;n Patri&oacute;tica y dos colectivos sociales, y orden&oacute; conservar las piezas retiradas mientras toma una decisi&oacute;n de fondo. <\/p>\n<figure class=\"ni-figure\">  <!--[if IE 9]&gt; <video style=\"display: none\">&lt;![endif]-->       <!--[if IE 9]&gt;<\/video>&lt;![endif]--> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/e68ae9c1-b454-4180-b28b-b20f4c31af61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"La fachada del Museo Nacional, en Bogot\u00e1, con las pancartas de homenaje a Liliana Angulo Cort\u00e9s (1974-2026), exdirectora del museo, y a la artista Beatriz Gonz\u00e1lez (1932-2026), durante la concentraci\u00f3n del 21 de octubre\"><figcaption class=\"image-footer\"> <span class=\"title\"> La fachada del Museo Nacional, en Bogot\u00e1, con las pancartas de homenaje a Liliana Angulo Cort\u00e9s (1974-2026), exdirectora del museo, y a la artista Beatriz Gonz\u00e1lez (1932-2026), durante la concentraci\u00f3n del 21 de octubre <\/span> <\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"article-text\"> La medida cautelar prohibi&oacute;, adem&aacute;s, desmontar otras piezas por su contenido sin un acto administrativo que lo justifique. Asimismo, exigi&oacute; al museo un inventario detallado de lo retirado que especifique la ubicaci&oacute;n actual de cada obra, su estado de conservaci&oacute;n y la autoridad que orden&oacute; su salida. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Entretanto, en las calles, la resistencia civil cobr&oacute; fuerza el pasado mi&eacute;rcoles. Hacia las once de la ma&ntilde;ana, William L&oacute;pez, exdirector del museo, congreg&oacute; a unas cincuenta personas a las puertas de la instituci&oacute;n para dictar, meg&aacute;fono en mano, una clase abierta de historia. A escasos metros de la concentraci&oacute;n, bautizada como &ldquo;El museo va a la calle&rdquo;, una hilera de agentes antidisturbios, apoyada contra el muro de piedra arenisca del edificio, que fue c&aacute;rcel en el siglo XIX antes que museo, observaba la jornada en silencio. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ante unas escalinatas pobladas de j&oacute;venes, L&oacute;pez reivindic&oacute; el car&aacute;cter p&uacute;blico del Museo Nacional y de sus colecciones de arte, historia, arqueolog&iacute;a y etnograf&iacute;a. Por todo ello, Jos&eacute; Ignacio Roca advierte que la censura que empieza con un par de obras retiradas puede acabar reescribiendo el relato de una naci&oacute;n. Y ya no se trata, concluye, de una pugna entre izquierda y derecha, sino entre democracia y autoritarismo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Gobierno de extrema derecha desmonta piezas que narraban el pa\u00eds pluri\u00e9tnico reconocido por la Constituci\u00f3n de 1991: el Acuerdo de Paz, los pol\u00edticos de izquierda asesinados y la diversidad sexual. La tensi&oacute;n pol&iacute;tica en torno al Museo Nacional de Colombia, el m&aacute;s antiguo del pa&iacute;s, se hizo palpable este mi&eacute;rcoles en sus propias salas. 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