{"id":703,"date":"2026-08-24T06:47:41","date_gmt":"2026-08-24T09:47:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/ciudad-pierde-capacidad-sonar-muere_129_13461935.html"},"modified":"2026-08-24T06:47:41","modified_gmt":"2026-08-24T09:47:41","slug":"una-ciudad-que-pierde-la-capacidad-de-sonar-se-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/?p=703","title":{"rendered":"Una ciudad que pierde la capacidad de so\u00f1ar, se muere"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg\"><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/2417f59e-3b8a-440c-9566-84350bbd25e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y866.jpg\" width=\"1200\" height=\"675\" alt=\"Una ciudad que pierde la capacidad de so\u00f1ar, se muere\"><\/p>\n<div class=\"subtitles\">\n<p class=\"subtitle\">Buenos Aires necesita dejar de pensar el transporte como una suma de obras aisladas y recuperar una mirada metropolitana: integrar trenes, colectivos, bicicletas, barcos y aviones para conectar periferias, reducir desigualdades y recuperar el v\u00ednculo de la Ciudad con el R\u00edo de la Plata. Planificar la movilidad es tambi\u00e9n decidir qu\u00e9 ciudad queremos habitar.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"article-text\"> Un sistema de transporte no es solamente un conjunto de colectivos, trenes, aviones, barcos, subtes o bicicletas. Es la red que permite que una sociedad se mueva y conecte su territorio: personas, bienes, servicios, escuelas, hospitales, trabajos y espacios de encuentro. Cuando pensamos en una ciudad y su periferia, el desaf&iacute;o consiste en que esa red no reproduzca las desigualdades territoriales, sino que contribuya a integrarlas. Una ciudad verdaderamente integrada necesita pensar su movilidad como un sistema en el que cada medio cumple una funci&oacute;n y se conecta con los dem&aacute;s. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Los trenes y los sistemas de transporte masivos deben estructurar las grandes conexiones entre la periferia y el centro, con frecuencia y horarios confiables. Los colectivos deber&iacute;an alimentar esas redes, pero tambi&eacute;n conectar barrios perif&eacute;ricos entre s&iacute;, evitando que todo desplazamiento tenga que pasar por el centro. Las bicicletas y las caminatas deber&iacute;an resolver los trayectos cortos y vincular los barrios con estaciones y centros de transporte. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La intermodalidad deber&iacute;a permitir que una persona combine colectivo, tren y bicicleta sin que cada cambio implique dificultades, costos excesivos o p&eacute;rdidas enormes de tiempo. A esta trama pueden sumarse tambi&eacute;n la navegaci&oacute;n y el transporte a&eacute;reo, cuando las caracter&iacute;sticas del territorio hagan razonable su utilizaci&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La accesibilidad debe ocupar un lugar central. Un sistema de transporte no puede pensarse solamente desde la eficiencia: tiene que contemplar a quienes tienen menos recursos, a las personas mayores y a las personas con discapacidad. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tambi&eacute;n hay que mirar el tiempo. La sostenibilidad no es solamente ambiental; tambi&eacute;n es social. Si una persona que vive en la periferia necesita tres horas diarias para llegar a su trabajo y regresar a su casa, existe una forma de pobreza territorial aunque el boleto resulte barato. El tiempo perdido significa menos tiempo para descansar, estudiar, cuidar, encontrarse con otros o simplemente vivir. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Por eso, una verdadera integraci&oacute;n no deber&iacute;a limitarse a facilitar los viajes entre la periferia y el centro. Debe permitir tambi&eacute;n los desplazamientos entre periferias, porque all&iacute; se encuentran empleos, escuelas, hospitales, comercios y servicios. El transporte tiene, entonces, una funci&oacute;n que suele quedar oculta detr&aacute;s de las estad&iacute;sticas: <strong>coser el territorio<\/strong>. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una ciudad integrada no es aquella en la que todos pueden llegar al centro, sino aquella en la que todos pueden llegar, con dignidad y en tiempos razonables, a los lugares donde transcurre su vida. Esto tiene tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n ambiental. Un sistema integrado puede reducir la dependencia del autom&oacute;vil particular, disminuir el consumo energ&eacute;tico, bajar la contaminaci&oacute;n y recuperar espacio p&uacute;blico hoy ocupado por veh&iacute;culos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La discusi&oacute;n no deber&iacute;a ser cu&aacute;l es el medio de transporte m&aacute;s virtuoso en abstracto. La pregunta deber&iacute;a ser qu&eacute; medio resulta m&aacute;s conveniente para cada distancia, cada volumen y cada necesidad. Un barco puede ser mucho m&aacute;s eficiente para transportar grandes vol&uacute;menes de carga que cientos de camiones. El ferrocarril puede cumplir esa funci&oacute;n en largas distancias. Un avi&oacute;n puede ser indispensable para determinados viajes nacionales o internacionales, pero resulta poco razonable cuando un trayecto puede resolverse eficientemente por tren. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> El verdadero sistema no deber&iacute;a ser una competencia entre tren, colectivo, barco, bicicleta y avi&oacute;n. Deber&iacute;a ser una complementariedad. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Una red para Buenos Aires<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> En una regi&oacute;n metropolitana como Buenos Aires, la navegaci&oacute;n merece ocupar un lugar mayor en la discusi&oacute;n. La presencia del R&iacute;o de la Plata y de su sistema fluvial ofrece una oportunidad que todav&iacute;a aprovechamos poco. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La recuperaci&oacute;n del Riachuelo podr&iacute;a contemplar tambi&eacute;n su condici&oacute;n de corredor de transporte p&uacute;blico fluvial. Podr&iacute;a imaginarse una conexi&oacute;n entre distintos puntos de la ribera, integrada con trenes, colectivos y otros medios. No se tratar&iacute;a de reemplazar al transporte terrestre, sino de sumar una alternativa donde el territorio ofrece una v&iacute;a natural de conexi&oacute;n. Un corredor de transporte p&uacute;blico fluvial, entre Puente La Noria, La Boca y Avellaneda, integrada a otros medios de transporte. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Hoy existen recorridos fluviales de pasajeros desde San Fernando hacia Puerto Madero. La pregunta es por qu&eacute; no pensar, por ejemplo, una ampliaci&oacute;n de esa l&oacute;gica hacia Quilmes y otros puntos de la ribera, entrando por La Boca, hasta Puente La Noria construyendo una verdadera red de transporte fluvial metropolitano. Lo mismo deber&iacute;a ocurrir con la aeron&aacute;utica. Los aeropuertos deber&iacute;an estar integrados a la red ferroviaria y al transporte p&uacute;blico, de modo que su acceso no dependa exclusivamente del autom&oacute;vil. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Aqu&iacute; aparece una hip&oacute;tesis de planificaci&oacute;n metropolitana que merece ser discutida: concentrar progresivamente la actividad aeroportuaria en Ezeiza y transformar el espacio ocupado por Aeroparque en un gran activo urbano, ambiental y p&uacute;blico. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ezeiza est&aacute; m&aacute;s lejos, pero el problema no son solamente los kil&oacute;metros. La distancia tambi&eacute;n se mide en tiempo, incertidumbre y calidad del viaje. Si desde distintos puntos de Buenos Aires y del &aacute;rea metropolitana fuera posible llegar a Ezeiza mediante un transporte p&uacute;blico frecuente, c&oacute;modo y confiable, el aeropuerto dejar&iacute;a de sentirse lejano. Por eso la discusi&oacute;n no deber&iacute;a plantearse como una simple mudanza aeroportuaria. Deber&iacute;a pensarse como una operaci&oacute;n de integraci&oacute;n territorial. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Podr&iacute;a imaginarse un proceso gradual: mantener ambos aeropuertos en una primera etapa, mejorar la conexi&oacute;n ferroviaria con Ezeiza, trasladar progresivamente operaciones y, finalmente, recuperar el predio de Aeroparque para la Ciudad. El valor de esa &uacute;ltima etapa no ser&iacute;a solamente inmobiliario. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Aeroparque ocupa una franja privilegiada frente al R&iacute;o de la Plata. Su transformaci&oacute;n podr&iacute;a contribuir a recuperar la relaci&oacute;n de Buenos Aires con el r&iacute;o y formar parte de un corredor verde y p&uacute;blico del borde costero, articulado con Ciudad Universitaria, la Reserva Ecol&oacute;gica, Costanera Norte y otros espacios ribere&ntilde;os. No se tratar&iacute;a simplemente de hacer un parque. Se tratar&iacute;a de recuperar para la Ciudad una parte estrat&eacute;gica de su relaci&oacute;n con el r&iacute;o. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero para que Ezeiza pueda asumir un papel mayor, debe hacer accesible. Una gran infraestructura aeroportuaria sirve poco si llegar hasta ella supone horas de viaje incierto. La verdadera distancia no son los 35 kil&oacute;metros: es el tiempo. Por eso esta estrategia necesita ser, al mismo tiempo, una estrategia ferroviaria y metropolitana. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una adaptaci&oacute;n del ferrocarril Roca, eventualmente complementada con conexiones hacia la red de subterr&aacute;neos y con otros puntos de intercambio, podr&iacute;a permitir que el aeropuerto deje de ser un lugar lejano para convertirse en una pieza m&aacute;s de la red. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Una decisi&oacute;n de planificaci&oacute;n<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Buenos Aires necesita dejar de pensar el transporte como una sucesi&oacute;n de obras aisladas. Una autopista aqu&iacute;, una ampliaci&oacute;n all&iacute;, un corredor en otro lugar. Cada obra puede tener alguna utilidad, pero el conjunto puede terminar produciendo m&aacute;s autom&oacute;viles, m&aacute;s congesti&oacute;n y m&aacute;s fragmentaci&oacute;n. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> M&aacute;s autopistas no significan necesariamente menos tr&aacute;nsito. Tambi&eacute;n pueden generar m&aacute;s veh&iacute;culos y, con ellos, la demanda de nuevas autopistas. La Ciudad necesita una visi&oacute;n metropolitana. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Buenos Aires y su conurbano funcionan cotidianamente como una misma realidad urbana, aunque pertenezcan a jurisdicciones diferentes. Millones de personas cruzan esas fronteras para trabajar, estudiar, atenderse o realizar actividades b&aacute;sicas de la vida. Sin embargo, muchas veces seguimos pensando el transporte como si esas fronteras fueran reales para quienes se desplazan. No lo son. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Tambi&eacute;n existe una cuesti&oacute;n cultural. Quien gobierna una ciudad deber&iacute;a conocerla desde adentro: caminarla, usar sus transportes, experimentar sus distancias y comprender qu&eacute; significa viajar todos los d&iacute;as desde una periferia hasta el centro. Una ciudad no deber&iacute;a gobernarse como un objeto de estudio, deber&iacute;a comprenderse como un espacio vivido. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La movilidad tambi&eacute;n expresa desigualdad. Viajar cuesta dinero, pero tambi&eacute;n cuesta tiempo y, muchas veces, salud. Quien vive lejos de su trabajo y depende de varios medios de transporte paga varias veces: con el boleto, con las horas de viaje y con el cansancio. Por eso el transporte es tambi&eacute;n una pol&iacute;tica social y ambiental. Una pol&iacute;tica de movilidad puede acercar territorios, distribuir oportunidades y reducir desigualdades. Pero tambi&eacute;n puede reforzar la fragmentaci&oacute;n. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">Volver a so&ntilde;ar la Ciudad<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Pensar la movilidad es pensar mucho m&aacute;s que los medios de transporte. Es decidir qu&eacute; lugares queremos conectar, cu&aacute;nto tiempo estamos dispuestos a hacer perder a quienes viven lejos, qu&eacute; espacios p&uacute;blicos queremos recuperar y qu&eacute; relaci&oacute;n queremos establecer con nuestro territorio. Por eso trenes, subtes, colectivos, bicicletas, barcos y aviones no deber&iacute;an pensarse como sistemas rivales. Deben formar parte de una misma estrategia. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Una ciudad que puede recuperar su r&iacute;o, conectar mejor sus periferias, acercar Ezeiza, recuperar el borde costero y ofrecer transporte p&uacute;blico eficiente es tambi&eacute;n una ciudad que distribuye mejor sus oportunidades. Pero para eso hace falta algo que muchas veces parece escaso: capacidad de imaginar. Una ciudad que deja de pensar en c&oacute;mo quiere vivir dentro de veinte o treinta a&ntilde;os termina limit&aacute;ndose a administrar sus problemas actuales. Y una ciudad que s&oacute;lo administra sus problemas corre el riesgo de acostumbrarse a ellos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Necesitamos volver a so&ntilde;ar una Buenos Aires diferente, pero no desde la fantas&iacute;a. Desde la planificaci&oacute;n, la integraci&oacute;n territorial, el transporte p&uacute;blico, la recuperaci&oacute;n de los espacios comunes y una trascendental y distinta relaci&oacute;n con el R&iacute;o de La Plata. Desde la posibilidad de que Buenos Aires vuelva a pensarse como una ciudad metropolitana y no como una isla administrativa. Porque una ciudad que integra mejor sus territorios tambi&eacute;n puede construir una sociedad m&aacute;s justa. Y una sociedad m&aacute;s justa ser&aacute;, necesariamente, una sociedad ambientalmente m&aacute;s sostenible. Una ciudad que pierde la capacidad de so&ntilde;ar, se muere. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>El autor es director del Instituto de la Vivivienda de Buenos Aires<\/em> <\/p>\n<div class=\"list\">\n<ul>\n<li><\/li>\n<\/ul><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buenos Aires necesita dejar de pensar el transporte como una suma de obras aisladas y recuperar una mirada metropolitana: integrar trenes, colectivos, bicicletas, barcos y aviones para conectar periferias, reducir desigualdades y recuperar el v\u00ednculo de la Ciudad con el R\u00edo de la Plata. Planificar la movilidad es tambi\u00e9n decidir qu\u00e9 ciudad queremos habitar. Un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":704,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-703","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/703\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/704"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialcatamarca.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}