

El triunfo del líder del PT reavivó las expectativas del peronismo de cara a 2027. Massa y Kicillof coinciden en la necesidad de ampliar la oposición para derrotar a Milei, pero antes deberán resolver la disputa por el liderazgo. La estrategia de «Cristina libre y candidata».
Un alivio eufórico se adueñó de todas las tribus del peronismo apenas se conoció el triunfo electoral de Luis Ignacio “Lula” da Silva. Sergio Massa, Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se apuraron a celebrar el triunfo como si fuera propio. Ninguno viajó a Brasil, pero los tres estuvieron en contacto con el equipo de campaña del líder del PT durante todo el fin de semana. Desde hace unos días que se respiraba cierto entusiasmo, en sintonía con lo que mostraban los informes de los estrategas lulistas, pero el batacazo de Lula fue una inyección de energía: si se le puede ganar al candidato de Donald Trump en Brasil, Flavio Bolsonaro, se le puede ganar a su candidato en Argentina. Se le puede ganar a Javier Milei.
Massa quiso viajar, pero en su equipo lo convencieron de que no era el momento. El Frente Renovador envió una comitiva al búnker en San Pablo, con Cecilia Moreau y Sebastian Galmarini a la cabeza, en sintonía con un vínculo que los une al equipo de campaña de Lula desde las elecciones argentinas del ’23. Durante la campaña presidencial del tigrense, los estrategas del PT colaboraron en la comunicación de Fuerza Patria y más de uno, incluso, se quedó luego de la derrota. Es el caso, por ejemplo, de Esther Solano, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Complutense de Madrid y coautora del libro “La paradoja Bolsonaro”.
Solano no es la única: el ecosistema cristinista también trabaja con varios de los especialistas de comunicación de Lula. La ex presidenta, incluso, eligió a uno de los abogados de Lula, el jurista Rafael Valim, para liderar la estrategia judicial por su liberación frente a los organismos internacionales. El comité de derechos humanos de la ONU, que es donde CFK presentó su reclamo para cuestionar la condena de la causa Vialidad, está reunido hace una semana y sesionará hasta el 6 de noviembre. La defensa de Cristina espera que el comité tome su caso y, como sucedió con Lula, suspenda la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

“Hoy ha sido Lula, el año que viene será Cristina”, tuiteó Valim apenas se conoció el resultado de las elecciones brasileñas. La ex presidenta se ve en el espejo de Lula, que fue líder y presidente, líder y gran elector, líder y preso y, finalmente, líder absuelto y presidente. Por cuarta vez. Por eso parte de su estrategia política es jugar con la idea de su candidatura presidencial, como forma de acumular políticamente en la interna con Axel Kicillof, pero también como parte de la estrategia judicial. Necesita verse fuerte y líder de la oposición para los tribunales extranjeros (y locales).
La analogía con el triunfo de Lula vino como anillo al dedo a la estrategia cristinista. Los principales dirigentes de La Cámpora salieron a instalar que, así como el líder del PT había logrado ser reelegido, también podía la ex presidenta. “Cristina libre y presidenta”, lanzó Mayra Mendoza, y se fueron sumando varios usuarios en redes sociales.
El mensaje del cristinismo responde a una estrategia de posicionamiento, y así lo entienden tanto Massa como Kicillof. El tigrense aspira a que CFK lo designe como su heredero y lo mande a competir en una interna con el gobernador bonaerense. La principal preocupación, sin embargo, es qué hacer si el Gobierno logra eliminar las PASO. El ex ministro de Economía se reunió con CFK en San José 1111 para discutir ese mismo tema hace dos semanas: ¿Cómo dirimir las candidaturas sin PASO nacionales? ¿Encuestas? ¿Una interna partidaria? ¿Debía sostenerse la PASO bonaerense? ¿Podía funcionar la PASO bonaerense como una PASO nacional, con cada candidato presidencial poniendo a jugar a su propio candidato a gobernador y dirimiendo así su nivel de adhesión?
Como la serpiente que se muerde la cola, el problema vuelve una vez más a la interna peronista. Incluso tras la victoria de Lula, con gran parte del peronismo destacando el rol de André Janones y el ejército digital de más de 10 millones de usuarios que creó en Whatsapp, quienes participan en las campañas de las tres tribus advirtieron: de nada sirve un grupo de WhatsApp si no hay nadie que lo lidere. Si la estrategia digital había funcionado era porque había una verticalidad que se sostenía en la jefatura política del presidente brasileño. No ocurre así en el peronismo.
“Tenemos la tarea de suturar las heridas de nuestro campo antes de convertirnos en un campo de irradiación hacia otros sectores. Tenemos una contradicción que resolver antes de ampliar”, sintetizó Juan Grabois, luego de festejar el triunfo de Lula como “una bocanada de aire fresco” que marcó “un quiebre con las tendencias de ultraderecha” en la región. Grabois comenzó un proceso de acercamiento a Kicillof en el último par de semanas, participando de recorridas y actos junto al gobernador y destacándolo como el candidato “natural” del peronismo si CFK seguía inhabilitada a competir el año próximo.
Kicillof, mientras tanto, calificó el triunfo de Lula como “una derrota de Trump y Milei”. El gobernador bonaerense siguió con atención los conflictos que el líder del PT tuvo, durante la campaña, con las redes sociales de Meta –a quienes acusó de censurar y bloquear su cuenta en favor de Bolsonaro–, ya que teme experimentar los mismos ataques el año próximo. “Trataron de manipular, influir con muchísimos instrumentos muy poderosos y fracasaron”, denunció Kicillof, quien está convencido de que el gobierno de Estados Unidos repetirá el injerencismo que tuvo sobre la elección brasileña en Argentina.
Pese al ruido interno, el mensaje de los dos principales aspirantes presidenciales del peronismo –Massa y Kicillof– fue el mismo: la necesidad de repetir la estrategia de Lula de ampliar hacia otros sectores de la oposición para poder ganarle un ballotage a Milei. “Lula es el Perón del siglo XXI. Pero su capacidad para construir un acuerdo transversal más allá de los límites del PT, con generosidad y no en la búsqueda de hegemonía individual, es muy importante”, señaló el tigrense, que rompió el silencio en el que viene sumido hace casi tres años con un audio que envió a Radio Con Vos.
En el fondo, tanto el gobernador como el ex ministro de Economía coinciden con el diagnóstico de Grabois: antes que ampliar, hay que resolver adentro.
MCM/CRM

