
Alexia Putellas vuelve a ser la reina del fútbol. Ayer ganó el Balón de Oro 2026 y volvió a alcanzar por tercera vez la cima. Sin embargo, no ha sido un camino fácil. Tras 14 años defendiendo la camiseta del FC Barcelona, ha dicho adiós para poner rumbo a Londres, precisamente en la ciudad donde este año se daba el galardón. Pero sobre todo, por su lesión de rodilla en 2022.
Ahora, la centrocampista del London City Lionesses destrona a Aitana Bonmatí tras tres años de reinado sin discusión. Y en su discurso no se ha olvidado de su pasado: “Soy consciente de que si hoy y durante la temporada pasada volví a disfrutar como lo hice es gracias a vosotros”.
Cuando habla de cómo lleva esa exigencia del día a día, su respuesta pasa por lo mundano, como la rutina de los entrenamientos, la recuperación, la alimentación controlada o el tiempo para los suyos. “No te creas que hago nada especial o diferente”, aseguró en Hola.

Alexia empieza el día con un café y se va a entrenar. Primero, gimnasio, con activación y trabajo de fuerza; después, campo y un poco de recuperación. Si lo necesita, pasa por el fisio a la hora de comer.
La tarde queda abierta a lo que toque. A veces es seguir recuperándose para llegar bien al entrenamiento siguiente; otras, hacer cosas que la ayuden a mantenerse estable mentalmente. “No siempre tiene que ser algo directamente relacionado con el deporte”, señaló.
La comida también está controlada. Lo lleva el departamento de nutrición y, en los días de partido, suele limitarse a un café porque se ha acostumbrado. Cuando dice “dieta”, explicó, se refiere a un tipo de alimentación y no a una restricción. Tampoco la presenta como receta para todos: “Llevo muchos años en esto y conozco mi cuerpo”.

El refugio está en casa
Para la cabeza, tampoco hay misterio. No medita ni hace yoga. “Nunca lo he probado”, admitió. Su calma está en otro sitio: “Mi relajación me la da estar en mi entorno, en mi casa, con mi familia y con mis amigos. Conocer sus preocupaciones, compartir conversaciones con ellos… Eso es lo que me aporta tranquilidad y estabilidad».
Pero la presión no se limita a los partidos. El fútbol femenino ha crecido de forma exponencial y, con él, la visibilidad de sus figuras. “Hace seis años mi vida no era lo que es ahora”, recordó Alexia, que ha tenido que ir aprendiendo todo lo que conlleva ese cambio. No obstante, la conclusión vuelve a ser sencilla: “Tienes que ser tú mismo, no puedes cambiar nada”.
Aprender a convivir con las dudas
Donde más se midió esa fortaleza fue en 2022, cuando la lesión de rodilla la obligó a parar. En el escenario del Palladium repasó aquellos meses: “Me acuerdo de esos momentos en los que la pierna me fallaba, tenía los dolores después de la operación de rodilla, aprendí a volver a andar, a volver a correr, a volver a chutar”.
No fue solo una recuperación física. Alexia destacó el papel de su entorno cuando aparecían las dudas: “Cuando más dudas tenía, vosotros estabais ahí, recuperándome físicamente, pero sobre todo mentalmente, y quitándome esas dudas para que volviera a disfrutar y a demostrar y ser la jugadora que soy hoy en día”.
En ese discurso agradeció también a sus excompañeras del Barça, al técnico Pere Romeu y su equipo, al personal médico, a los trabajadores del club y a la afición, que la ha apoyado durante 14 años: “Ahora soy una más”.

